<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543</id><updated>2012-01-29T23:18:46.696+01:00</updated><category term='relato'/><category term='skip james'/><category term='H.H. EWERS. ARTHUR MACHEN'/><category term='ALEISTER CROWLEY'/><category term='blues'/><category term='FREAKS'/><category term='tod robbins'/><category term='espuelas'/><category term='spurs'/><category term='NAZIS'/><category term='TOD BROWNING'/><title type='text'>SIGNOR FORMICA</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>98</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-3788780587394351823</id><published>2012-01-27T21:23:00.001+01:00</published><updated>2012-01-28T09:12:22.009+01:00</updated><title type='text'>UNA CHARLA CON TOD BROWNING</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-DVb81hEXSfQ/TVsn3vpWEDI/AAAAAAAADVc/PfAxFO66Y8g/s1600/FM+22+TOD+BROWNING+PAGE+01A.jpg" width="396" height="293" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-2SVUvorax-o/TyMHsNVQ5wI/AAAAAAAADhg/xYrYXJ7aRpA/image%25255B32%25255D.png?imgmax=800" width="403" height="40" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-2O9-2WBh9FM/TyMZgpm7esI/AAAAAAAADiU/VX213xWoBvE/image21%25255B6%25255D.png?imgmax=800" width="406" height="156" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" title="" alt="" src="http://www.halloweenclipart.com/pics/black_cat_0071-0810-2316-0831_40x36.gif" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Ser un loco es divertido, pero de lo que estoy orgulloso es de ser &lt;em&gt;horrible&lt;/em&gt;&amp;quot;. Lo dice Tod Browning, cuyo fuerte es desconcertar y aterrar a la gente. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cada vez que un estudio decide hacer una película de horror, lo primero que se escucha por el teléfono es: &amp;quot;&lt;em&gt;Id a buscar a Tod Browning&lt;/em&gt;&amp;quot;. El autor de “The Road to Mandalay” conoce todos los trucos para horrorizar, manteniendo al mismo tiempo al público entretenido.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Browning afirma tener una biblioteca que contiene casi todas las historias de horror que se han escrito, además de viejos tratados de demonología, vampirismo y brujería. Todo aquello con lo que comercia hunde sus raíces en este material. Conoce la fórmula de extraños venenos, y cómo los nativos de América del Sur reducen las cabezas de sus enemigos, y también los más profundos misterios del vudú en Haití. Sin embargo en su corazón esconde a un cómico, y sus comienzos en el cine fueron en films dirigidos por Mack Sennet. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Esta es la naturaleza del tipo que ha dirigido los extraños destinos del fallecido actor Lon Chaney; quien colocó a Bela Lugosi en la pantalla como Drácula&amp;quot;; quien primero entrevió las posibilidades de Boris Karloff en el cine de terror; y quien hoy por hoy es considerado &amp;quot;el Edgar Allan Poe de la pantalla&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;GRADOS DE HORROR&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Las historias de horror se organizan en clases muy definidas&amp;quot;, dice Browning. &amp;quot;Por ejemplo, 'Vampires of Prague&amp;quot;, mi actual película, está basada en la superstición del vampiro, esa creencia todavía vigente en algunos lugares del mundo que habla de personas no muertas que vagan por la tierra cuando anochece para alimentarse de la sangre de los vivos. La de Bram Stoker es ese tipo de historia. Cuando se nos ocurrió filmarla, los productores recelaron aunque era una historia que ya había sido llevada al teatro. Al final la realicé con Bela Lugosi como actor principal, y desde entonces a Bela se le ha conocido simplemente como ‘Drácula’. Una variante de esta misma idea es la de los zombis, los ‘no-muertos’, sin mente ni voluntad, a los que se hace salir de sus tumbas para trabajar en las cosechas. Es una creencia que encontrarás en Haití y en otros lugares. Otras fórmulas posibles para una película de terror incluyen el mundo de lo oculto, la hechicería, los robots, el uso de 'rayos de la muerte' basados en la electricidad, asesinatos con diversas sustancias químicas, la amenaza de visitantes de otros planetas, freaks botánicos como el hombre come-flores, y hombres convertidos en monstruos al estilo de Frankenstein. Una idea para el mayor de los films de horror podría ser la de un hombre controlando los elementos&amp;quot;, piensa Browning.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-t6071Hnt4CE/TyMHu2Ktl1I/AAAAAAAADh4/eRa9QI_xn5s/image%25255B39%25255D.png?imgmax=800" width="240" height="121" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;“EL TRATAMIENTO ES LO IMPORTANTE”&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;El tratamiento de un film es más importante que la trama&amp;quot;, añade. &amp;quot;Si planteas un horror demasiado realista y detallado la audiencia o se sublevará o se partirá de risa&amp;quot;, explica, &amp;quot;debe haber una pizca de fantasía que haga recordar al espectador que después de todo no está viendo una película realista, sino a actores representando una historia. En otros tipos de drama, cuanto más realista mejor. Pero en una historia de horror siempre se ha de tener un recuerdo para lo fantástico, con objeto de evitar ser antipático. &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;A la gente le encanta ser aterrorizada, desconcertada, sorprendida. Siempre que se haga bien&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Por extraño que parezca, muchos de los más espeluznantes cuentos de horror de Edgar Allan Poe no funcionarían como películas, asegura Browning. &amp;quot;Poe a menudo derivaba el horror de sus análisis psicológicos, como en 'La caída de la Casa Usher' o 'Marie Roget'. Pero en la pantalla no se puede mostrar así la psicología. 'Los crímenes de la calle Morgue' son un asunto diferente. Guy de Maupassant escribió uno de sus mejores relatos con ‘El Horla’, que es la narración de puño y letra de un hombre ante sus propios desórdenes mentales, en el proceso de volverse loco. Pero no hay manera de mostrarlo en la pantalla&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;EN EL FONDO UN PAYASO DE CIRCO&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando se aleja de sus queridos horrores, Browning es un payaso de circo. Le encantan las bromas y tiene una gran colección de historias divertidas. Le gusta ir a fiestas, a las carreras de caballos (nació en Kentucky) y a partidos de fútbol americano. Las ideas para sus tramas se le ocurren cuando está sentado sobre una boca de riego que hay en los estudios. Y su trayectoria personal resulta tan colorida como sus propias historias. Se escapó de su casa para unirse a un circo convirtiéndose pronto en el pregonero de los shows, más tarde en el tipo que vendía los tickets de entrada, después en el payaso de la compañía. Vendía tickets cuando Wallace Beery se unió al show como domador de elefantes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Esto lo llevó al mundo del vaudeville, en donde él y su mujer llegaron a montar una comedia. Cuando fue a Los Angeles se le ocurrió acercarse a visitar a su amigo Charlie Murray en los viejos estudios Keystone y Murray lo convenció para tomar parte en las comedias que dirigía por entonces. Voraz lector de literatura de misterio, Browning comenzó a enseñar a la gente sus propias ideas para películas y en poco tiempo su carrera estaba en marcha.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Puedes aterrar al mundo, pero nunca conseguirás aterrar a Hollywood&amp;quot;, observa. &amp;quot;Allí se toman como si nada decisiones que helarían la sangre de cualquiera. Pero sea como sea, en mi cabeza hay siempre una nueva historia de horror dispuesta a entrar y tomar asiento, como si fuera la primera&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-jnvXVw7xH9Q/TyMHwOBDOBI/AAAAAAAADiA/5FSrFudLMmY/image%25255B42%25255D.png?imgmax=800" width="178" height="236" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-3788780587394351823?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/3788780587394351823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/una-charla-con-tod-browning.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3788780587394351823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3788780587394351823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/una-charla-con-tod-browning.html' title='UNA CHARLA CON TOD BROWNING'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-DVb81hEXSfQ/TVsn3vpWEDI/AAAAAAAADVc/PfAxFO66Y8g/s72-c/FM+22+TOD+BROWNING+PAGE+01A.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-4520939477570908461</id><published>2012-01-25T22:53:00.001+01:00</published><updated>2012-01-25T23:14:55.286+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: EN LOS BALCANES</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://beck.library.emory.edu/greatwar/postcards/emory:b33cc/medium/" width="384" height="248" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" title="" alt="" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="387" height="11" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font face="Felix Titling"&gt;&lt;font size="5"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="6" face="Felix Titling"&gt;K A P I T E L&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; Z W E I &lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-p2fRN6hweK8/TyB56o22OII/AAAAAAAADhQ/XZljcv5SSCs/printer%25255B1%25255D.gif?imgmax=800" width="100" height="35" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Tras una estancia de quince días y ya en posesión de mi&lt;/strong&gt; pasaporte, abandoné Viena. Estaba convencido de la inutilidad de cualquier intento de llegar a Turquía a través de Serbia, así que decidí hacerlo a través de Rumanía. De hecho esta era la única vía posible para mí. En el camino hacia Bucarest, donde la línea de trenes austríaca termina y da paso a la húngara, me dirigí a Brasso, la estación fronteriza de Hungría. En mi último viaje la frontera estaba situada en Predeal, pero siendo este territorio rumano, los austríacos se habían encontrado con que no tenían poder para actuar contra los espías y en consecuencia retiraron sus líneas a Brasso. Llegué a las cinco de la mañana después de treinta horas de viaje. El tren hacia Bucarest no salía hasta el mediodía, de modo que dediqué mi tiempo a vagar por este pueblo delicioso acurrucado entre las montañas de los Cárpatos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Aunque pequeño, Brasso resulta de considerable importancia en estos días debido a las tropas austríacas que se han concentrado en él, en previsión de que Rumanía pueda rebelarse y dar problemas. El lugar estaba lleno de soldados, caballos y piezas de artillería, con munición de toda clase y calibre. La población civil parecía haberse esfumado. En las montañas de los alrededores se llevaban a cabo maniobras militares. Pude averiguar que había ochenta mil soldados concentrados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Fue en su estación de tren donde descubrí el gran valor del pasaporte que había obtenido de la Oficina de Guerra en Viena. Me dejaron pasar sin apenas revisar mis papeles y echando sólo un somero vistazo a mi equipaje. Bendije a mi buen amigo el Hofrat. El trayecto a Bucarest resultó el viaje más miserable que nunca he llevado a cabo. Todas las ventanas de los vagones estaban cegadas por imperativo militar, aunque Rumanía no esté en guerra, lo que habla de las precauciones adoptadas por los rumanos en previsión de una posible invasión de su territorio. Un caballero rumano que viajaba en mi vagón me dijo que se estaban construyendo trincheras y fortificaciones por todas partes. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La diferencia entre Viena y Bucarest, el &amp;quot;Pequeño París&amp;quot; como lo llaman, adonde llegué a las siete de la mañana, es de lo más chocante. La capital rumana ha sido siempre famosa por su gran animación y por ser una meca del placer, y la guerra, lejos de haber atenuado esto, parece haberlo incrementado. Su población es mayor, el dinero corre por todas partes, los cafés y teatros están haciendo un gran negocio y el número de carruajes y de vehículos a motor resulta asombroso teniendo en cuenta que se trata de una ciudad pequeña. En estos momentos en que la exportación de trigo de Rusia y de los Imperios Centrales no es posible Rumanía se ha convertido en el gran mercado de cereal de los Balcanes. Me dijeron que la tercera cosecha del año acababa de ser recogida, y que todo el cereal producido se estaba vendiendo rápidamente. La consecuencia es que el dinero fluye por todos lados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Miro atrás y veo mi estancia en Bucarest como un oasis de paz en un desierto lleno de peligros. Los rumanos son gente encantadora, y los Aliados deberían apreciar los esfuerzos de su gobierno para mantenerse neutrales. Su gobierno&amp;#160; intenta realmente mantener sus alimentos, su carbón y otros materiales básicos fuera del alcance de Austria o Turquía. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Por contra, la actitud de los búlgaros frente a la Entente fue siempre difícil de determinar; la mayoría de los búlgaros no siente simpatía ni por los alemanes ni por los turcos. Pero los políticos se han puesto nerviosos, y el oro alemán ha hecho el resto. En cualquier caso fracasé en mi intento de hallar en los búlgaros algún signo de simpatía hacia Gran Bretaña. La gente en general no sabe nada de este país. Hay un vago recuerdo de Gladstone en la memoria de los mejor educados. Sobre Alemania y su cultura por el contrario están muy familiarizados, gracias al trabajo de los medios de comunicación alemanes, las escuelas alemanas y la industria del cine alemán, además de su música y otros medios de &amp;quot;ocupación pacífica&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La pequeña Rumanía ocupa una posición extraordinaria en esta guerra. Rodeada por naciones que luchan entre sí, se ha convertido en un remanso de paz y no cabe duda sobre sus sentimientos amistosos hacia la Entente.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En Bucarest me alojé en el Hotel Frascati, donde pasé unos días deliciosos libres de ansiedad. Fue durante mi segundo día cuando recibí la primera prueba inequívoca de la posición del pueblo rumano. Una tarde fui al Casino de París, donde se hallaba reunida una multitud cosmopolita. Cuando la banda comenzó a tocar “La Marsellesa” un grupo de alemanes, que había estado bebiendo durante la cena algo más que moderadamente, expresó su descontento silbando y haciendo toda clase de ruidos. El resto del público sin embargo aplaudió a la banda con fuerza, y el incidente terminó allí. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Poco después, uno de los huesudos teutones ofreció al director de la banda veinte marcos por tocar “Die Wacht am Rhein”. El tipo parecía dispuesto a tomarlos, pero le confesó sus dudas de que el resto de los músicos lo secundase. Dijo dudar todavía más de que el público escuchase la canción sin protestar. Al final, superó sus recelos y los de la banda, pero cuando la orquesta comenzó a tocar la canción estalló un pandemónium. &lt;em&gt;&amp;quot;À bas les Allemands!&amp;quot;&lt;/em&gt; y otras exclamaciones por el estilo se escucharon por toda la sala, con ocasionales &lt;em&gt;&amp;quot;Á bas les bosches!&amp;quot;, &lt;/em&gt;hasta que los músicos pararon. Los alemanes tuvieron que abandonar el Casino con cierta precipitación, bajo los silbidos de la audiencia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Rumania es decididamente pro-Entente, y en particular, pro-Francia. Su mayor aversión la sienten por Austria, y en grado superlativo por Hungría. Una tarde fui a ver un filme titulado &amp;quot;Bajo el yugo de Austria-Hungría&amp;quot;, que describía el sufrimiento de los rumanos viviendo bajo las leyes austríacas. Cuando se mostró determinado incidente, la audiencia se puso en pie y chilló: &lt;em&gt;&amp;quot;¡Abajo Austria! ¡Abajo Hungría!&amp;quot;.&lt;/em&gt; Estas demostraciones no son nada raras, y prueban claramente cuál es la posición de la opinión pública al respecto.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El ejército rumano se muere por entrar en guerra. No revelo ningún secreto desde luego, ya que Rumanía está atestada de espías alemanes. Durante mi corta estancia entré en contacto con muchos oficiales rumanos que decían sentirse muy frustrados por la lentitud con que la Entente lleva a cabo sus operaciones. Están del todo convencidos, en cualquier caso, de que la victoria será Aliada, y me aseguraron que ninguna influencia, ninguna presión, política o de otra clase, los inclinará hacia el bando alemán. No llegan a comprender las dificultades de los Aliados; no entienden que Alemania ha estado preparándose para esta guerra durante toda una generación; que los Poderes de la Triple Entente fueron pillados por sorpresa y no se hallaban del todo capacitados. Esto es lo que traté de hacerles comprender, urgiéndoles a que esperaran un poco más. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Dudo en ofrecer consejo al Gobierno Británico; pero desearía, por su propio interés y por el de sus aliados, que comprendiesen la necesidad de hacer saber a los rumanos el magnífico trabajo que están llevando a cabo ejército inglés y su Armada. La simpatía natural de los rumanos es por los franceses e italianos; no olvidemos que se trata de un pueblo latino. Sus periódicos publican muchos artículos sobre los ejércitos de estos países. Los alemanes disponen de sus propios periódicos, impresos en lengua rumana. Su propaganda y su oro lo inundan todo, con objeto de mantener la neutralidad del país. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Una de las estrategias favoritas de los alemanes consiste en exagerar cualquier contratiempo que sufran los Aliados, magnificando cada uno de sus propios triunfos, y sobre todo, insistir en la magnitud de la tarea que la Entente trata de realizar. Cuando estuve en Budapest el tema principal de los periódicos era el de los Dardanelos: largas y detalladas descripciones de las derrotas aliadas, abundantemente ilustradas. El rumano no carece de inteligencia y es capaz de evaluar bastante bien el carácter prusiano, prefiriendo perder hasta el último hombre en la batalla antes que compartir el destino de Bélgica, Serbia o Montenegro. Pero tampoco es inmune a la propaganda alemana. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;   &lt;br /&gt;&lt;font size="2"&gt;Dejé atrás la abundancia de Rumanía, con su música y su pan tierno, y me dirigí a Sofía. En Giugiu, la estación fronteriza en el Danubio, tomé el ferry y crucé a Rustchouk, en territorio búlgaro. Aquí tuve que esperar al tren un día y una noche. Rustchouk es un pequeño lugar terrible, hundido hasta los tobillos en el barro, y ahora miro hacia atrás con desmayo al recordar las horas espantosas que pasé en ese horrible agujero. Pero todas las cosas tienen sus compensaciones, y a cambio obtuve información muy interesante.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En el Danubio eché el ojo a cuatro observadores austríacos. Me dijeron que estaban allí para proteger las ciudades austríacas y búlgaras de la ribera frente a un posible ataque ruso. Vi con el mayor interés que se estaba produciendo un enorme trasiego de material ferroviario ligero, principalmente raíles y traviesas, transportados en barco en dirección a Turquía. Me enteré de que iba destinado a la campaña contra Egipto.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A las autoridades búlgaras las encontré más difíciles de tratar que las austríacas; era algo que sabía de mi anterior viaje, por lo que en Viena había tomado ya la precaución de obtener un pasaporte especial de la Legación Búlgara. Incluso así me tropecé con grandes contratiempos, y antes de permitirme continuar con mi viaje se me sometió a un completo examen. Estos desagradables interrogatorios eran algo que me destrozaba los nervios; ordalías espantosas a las que no podía acostumbrarme. Quizá era que mi imaginación se disparaba; pero en mi mente siempre aparecían con toda claridad las consecuencias de cualquier desliz.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Durante mi primera visita a Viena en guerra tuve una experiencia muy desagradable que me hizo ver cuán importante era andarse con pies de plomo. Un día me encontré por la calle a un tipo inglés al que conocía de Londres, y al que no habían internado. Me invitó a un cigarrillo y luego lo acompañé a su hotel. De inmediato se me llamó la atención por fumar un cigarrillo inglés, lo cual, unido al hecho de que parecía conocer al hombre que me acompañaba, motivó mi arresto. Pasé un día entero en una prisión austríaca. Este pequeño incidente me produjo una gran turbación, y un stress que me acompañó durante el resto de mi viaje. Y debo añadir que este duró siete semanas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mientras chapoteaba por las embarradas calles de Rutschouk me fijé en que había soldados alemanes por todos lados; parecían estar a cargo de todo, incluido los trabajos del puerto y los edificios militares. Había escasez de azúcar y tuve que tomar el té y café sin ella. La leche era asimismo imposible de obtener, y si existe algo en el mundo esencial para mí es la leche y la nata. Recuerdo que alguien me dijo una vez que yo debería haber nacido gato.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Me vi obligado a pernoctar en un sucio hotel que se regocijaba en llamarse a sí mismo &amp;quot;Hotel Bristol&amp;quot;, acomodado en el único cuarto disponible, que desafiaba la descripción más zafia. La cama estaba tan sucia que juzgué un mal negocio tumbarme allí y acabé durmiendo en dos sillones. Al día siguiente partí hacia Sofía. El viaje me llevó veinte horas, debido principalmente a la falta de carbón. Nunca he experimentado un viaje más monótono. Los búlgaros habían pintado los cristales de las ventanas de blanco, para que nadie pudiese fisgar en los secretos militares que se estaban desarrollando en el exterior. Imagina lo aburrido de permanecer sentado veinte horas en un pequeño compartimento sin la posibilidad de dirigir tu mirada al paisaje. Sin periódicos, sin cigarrillos. Sin comida. Nada a la vista sino el otro lado del vagón, o los paneles pintados de blanco. Pasé la mayor parte del tiempo dormitando.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando el tren se detenía en alguna pequeña estación salía fuera y trataba de conseguir algo de comida. En una de ella, para mi alegría, conseguí algo de pan duro y un trozo de chocolate, que obviamente había sido manufacturado antes de la guerra. No me atreví a beber agua por temor al cólera, y cuando al fin llegamos a Sofía me hallaba en un estado de casi completo colapso. Di gracias por poder dirigirme al &amp;quot;Splendid&amp;quot; Hotel, situado en el centro de la ciudad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En Sofía no había nada de la animación de Bucarest. Yo me había olvidado de la guerra durante cuatro días, pero aquí regresaba de nuevo a mi cabeza, vívida y real. Por todas partes se veían arrogantes oficiales alemanes, porque la ocupación es firme y casi tan completa como en Constantinopla. No parecía existir vida social, todo era gris, reinaba la monotonía y echaba de menos la animación de Bucarest. Curiosamente, lo más impresionante de Sofía son sus baños turcos, ahora situados en el interior de un nuevo y gran edificio; se les considera los mejores del mundo. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Fue en Sofía donde vi otro ejemplo de la minuciosidad y delicadeza de los alemanes. Cuando –a través de los turcos– comenzaron a sobornar a los jefes árabes para que declarasen la guerra a Inglaterra, sus &amp;quot;regalos&amp;quot; consistieron no sólo en dinero, joyas y caballos, sino también en jóvenes circasianas que tomaban de los harenes turcos. No tuve el placer de conocer a estas señoritas, tan importantes para el establecimiento de las nuevas alianzas internacionales. En su trato con los búlgaros los alemanes revelansimilar astucia, y sus magnánimas manos les entregan el trágico botín obtenido a costa de los hogares serbios: armas, municiones, rifles, muebles domésticos y joyería diversa de origen serbio se encuentran por doquier en Sofía. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;No tendría sentido esta política de sobornos si no produjera rápidos efectos: por todas partes vi a oficiales alemanes y oficiales búlgaros mezclados entre sí y pasándoselo bien, y a soldados alemanes y chicas búlgaras en actitud cariñosa. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En Sofía sólo puede obtenerse pan negro. El azúcar no existe, y el carbón escasea, aunque no es tan caro como en Constantinopla. El pueblo búlgaro en cualquier caso experimenta ya el desagradable despertar que sigue siempre al buen trato alemán: la falta de comida y otra clase de abastecimientos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Ojalá hubiese podido traer conmigo un par de ministros del Gabinete Británico; no con objeto de hacerles partícipes de mis privaciones o para poner en riesgo sus valiosas vidas, sino para que apreciasen en todo su valor la eficacia de un arma que todavía no han aprendido a usar: la Armada Británica. Uno de los mejores modos de acortar la guerra consiste en provocar disensiones, no sólo entre los alemanes sino también entre sus aliados -Austria-Hungría, Bulgaria y los turcos. Y no hay mejor modo que provocándoles eso que llaman &amp;quot;presión del estómago&amp;quot;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En Sofía todavía parece circular la plata, pero los búlgaros, que siempre han sido pobres, están ahora experimentando bajo la ocupación alemana un grado de miseria sin precedentes. En mi opinión, si pudiéramos llevar esto un poco más lejos, se daría pie a problemas con los matones alemanes, que siempre están halagándoles con regalos pero principalmente con promesas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La conquista de Serbia ha llenado de entusiasmo a los austríacos, que son más anti-serbios que anti-rusos. Desde que la guerra comenzó los amos de Berlín han pasado por momentos de especial dificultad para mantener alto el ánimo de los austríacos. Estoy convencido de que este no es uno de esos momentos. Hace tantísimo tiempo que la infeliz Austria no encuentra motivos para la celebración de una victoria, que la novedad ha producido un enorme efecto estimulante en todo el país. Su historia reciente muestra un catálogo de derrotas y retiradas. Prusia los machacó en unas pocas semanas en 1866, y ahora empiezan a sentirse un poco a la altura de sus señores. Además de la incorporación del nuevo puerto de Antivari en el Adriático, contemplan con entusiasmo la posibilidad de asegurarse Venecia y el norte de Serbia. Por ahora están embriagados con la sensación de victoria, que se atribuyen tontamente a sí mismos; aunque en el fondo su aversión a los prusianos se mantiene intacta como antes de la guerra. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="margin: 0px 17px 0px 0px; display: inline; float: left" title="" alt="" align="left" src="http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcT4pKuGpBqTPzvkZzPeRpPihDfJl72-2iVWjoGxPc38jvkdwreFAbrNywQTWg" width="139" height="186" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La vehemente campaña alemana en Inglaterra ha suscitado un gran interés en Austria, generando un intenso debate en los miles de cafés que existen a lo largo y ancho del país. La propaganda de Berlín ha fomentado la creencia de que el típico inglés medio sólo está dispuesto a luchar si se le paga, con un extra, además, por cada batalla, convirtiéndose esta idea en casi un artículo de fe para los austríacos. Les resulta imposible entender el espíritu del nuevo ejército británico en este guerra, cuyos hombres proceden de todas partes del Imperio. En Viena, como en otros lugares, se me aseguró muy solemnemente que los ingleses ricos permanecían en sus seguras mansiones y castillos, cazando, jugando al fútbol y pasándoselo bien. Ni siquiera dieciocho meses de guerra han afectado al diagnóstico austríaco del &amp;quot;sport-krankheit&amp;quot; (enfermedad del deporte).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Al día siguiente a mi llegada a Sofía mantuve una interesante conversación con dos oficiales búlgaros que se alojaban en el mismo hotel que yo. Me estuvieron contando sobre la retirada de las tropas franco-británicas de Serbia hasta territorio griego. Estos búlgaros estaban encantados de luchar contra los ingleses porque, en su retirada, los súbditos de la Reina dejan siempre tras sí un valioso botín. Por ejemplo muchos soldados húngaros, antes granjeros, no han probado jamás el chocolate, y cuando los ingleses tuvieron que evacuar sus campamentos se encontraron con que en su retirada habían dejado atrás considerables cantidades de chocolate y mermelada. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En particular estos oficiales búlgaros estaban ansiosos por enterarse de las nuevas noticias sobre Grecia. Creyeron que yo, por venir del extranjero, podría adelantarles lo que Grecia se disponía a hacer o no hacer. Tras hablar con ellos un rato me convencí de que temen que Grecia entre en guerra. No les gustan los griegos; de hecho los aborrecen. Pero tampoco les gusta la idea de tener que enfrentarse a Grecia justo ahora. Cuando los interrogué al respecto me comentaron que gran parte del ejército búlgaro se está preparando para cualquier eventualidad que pueda venir de Rumanía y Rusia, y que el resto no es suficiente para pelear con el ejército griego, reforzados como están ahora con la incorporación de tropas franco-británicas. Me dije a mí mismo que si los líderes griegos, con su Rey pro-germano, supiesen esto, aprovecharían el momento para resolver sus viejas cuitas con los búlgaros. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Algo que me asombró: que donde quiera que pongan su bota los germanos, les sigue una ola de estrecheces y escasez. Cuando visité Bulgaria hacía ocho meses no existía lo que podría llamarse abundancia de alimentos, pero sí había la suficiente como para abastecer a la gente. Tan pronto los alemanes convencieron a los búlgaros para seguirles, apareció la hambruna. La primera cartilla de racionamiento de azúcar se expidió tan pronto yo llegué a Bulgaria; me atrevo a decir que muy pronto comenzarán a funcionar otras cartillas. La gente, en particular las mujeres, agobiaban a los oficiales sobre cómo conseguir esas cartillas, y los gritos y trifulcas mostraban cuán descontenta está la gente con todas estas regulaciones. La situación financiera tampoco muestra visos de mejorar. El dinero en papel circula por todas partes, pero las monedas de plata apenas se ven. Y el oro brilla por su ausencia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Resulta destacable que entre todos los países balcánicos Bulgaria sea el único donde el idioma alemán resulta hasta cierto punto familiar. Con cierto orgullo, se llaman a sí mismos &amp;quot;la pequeña Alemania&amp;quot;, pero en honor suyo debo decir que existe una marcada diferencia entre búlgaros y alemanes. Los búlgaros no son brutales, sino sencillos y extremadamente educados, tres cosas de las que los alemanes no podrán ser acusados jamás. Los oficiales se codean con los soldados, como en Francia. Son sencillos y nada pretenciosos. En el tren pude ver cómo un capitán búlgaro sacaba de su bolsillo un pedazo de salchichón y se lo comía delante de nosotros. Un oficial alemán nunca haría eso.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Antes de la guerra se enseñaba francés como primera lengua extranjera en los colegios búlgaros; ahora se enseña alemán. Quizá por eso la mitad de los oficiales búlgaros con los que hablé se comunicaba en francés, ignorando el alemán.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 21px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-el-hombre-que-ceno-con.html"&gt;&lt;img title="El hombre que cenó con el Káiser" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img title="Constantinopla (coming soon)" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" align="left" src="http://lh6.ggpht.com/-1ZQPr_gVt9c/TyB57Qfc8-I/AAAAAAAADhY/licW0ulZUC0/train.jpg?imgmax=800" width="390" height="211" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-4520939477570908461?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/4520939477570908461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-en-los-balcanes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/4520939477570908461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/4520939477570908461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-en-los-balcanes.html' title='DOSSIER ESPÍAS: EN LOS BALCANES'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/s72-c/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-5071273555991983571</id><published>2012-01-19T22:54:00.001+01:00</published><updated>2012-01-25T22:55:42.286+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: EL HOMBRE QUE CENÓ CON EL KÁISER</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" align="left" src="http://ia600406.us.archive.org/BookReader/BookReaderImages.php?zip=/17/items/mysecretservicev00manwrich/mysecretservicev00manwrich_jp2.zip&amp;amp;file=mysecretservicev00manwrich_jp2/mysecretservicev00manwrich_0007.jp2&amp;amp;scale=6.077279752704792&amp;amp;rotate=0" width="190" height="301" /&gt;&lt;img src="http://ia600406.us.archive.org/BookReader/BookReaderImages.php?zip=/17/items/mysecretservicev00manwrich/mysecretservicev00manwrich_jp2.zip&amp;amp;file=mysecretservicev00manwrich_jp2/mysecretservicev00manwrich_0011.jp2&amp;amp;scale=6.077279752704792&amp;amp;rotate=0" width="191" height="301" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="393" height="11" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La presumida introducción a cargo del autor y su pseudónimo pulp a lo Will Eisner (la guerra continuaba cuando fue publicado en 1916) pueden dar una imagen equivocada del contenido del libro que nos ocupa: “&lt;strong&gt;My Secret Service: Vienna-Sophia-Constantinople-etc&lt;/strong&gt;” resulta una estupenda lectura de tren, pero también es, de entre la multitud de crónicas de la Gran Guerra digitalizadas y ofrecidas de forma gratuita en internet, una de las más interesantes en su descripción de una Europa levantada en armas, sometida a privaciones, con una economía al borde del colapso y, con todo, todavía lejos de lo peor.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Periodista-espía al servicio del Daily Mail y de los Aliados, &lt;strong&gt;J.M. De Beaufort&lt;/strong&gt; (pues no es otro el autor, sino el protagonista de nuestra anterior entrada) acogió la declaración de hostilidades entre Inglaterra y Alemania como si de una oportunidad personal se tratase, y financiado por el editor de William Le Queux, el «Napoleón de la Prensa» Lord Northcliffe, se lanzó a la aventura de atravesar media Europa en el Balkanzug (que es como los alemanes rebautizaron el Orient Express) durante el invierno de 1915-1916 a través de fronteras erizadas de soldados, tomando nota de cuanto veía y dejando constancia de su paso por las principales capitales centroeuropeas: la en otro tiempo relamida Viena de Klimt y Strauss, ahora sombría y llena de preocupación, sin carruajes, sin música, sin azúcar y nata para sus cafés, todavía orgullosa pero demasiado intuitiva como para no presentir el desenlace que le estaba reservado; Bucarest, Sofía y los Balcanes, indecisos, oportunistas y llenos de agitación; y la inmensa Constantinopla, estirada como un gato sobre el Bósforo, mercadeando con su propia vida. Territorios todos ellos dominados por la sombra del gran Reich alemán. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Esta y las próximas dos entradas están dedicadas a él y su pequeña aventura.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="423" height="13" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRCePgMQNH5oj0Vxh5yt8vZjT3d-GlavaXSFbJVLDl255qYzCC83nwdUIZj" width="107" height="113" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;INTRODUCCIÓN DEL AUTOR&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;No soy un espía, me gustaría que quedase claro desde el principio; soy un periodista, y adoro mi profesión. En igual medida adoro la aventura y el deporte, el mayor deporte del mundo: ese en el que el premio consiste en seguir vivo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;¿Ha tenido usted miedo alguna vez?&amp;quot;, me preguntó recientemente una encantadora jovencita inglesa. &amp;quot;¡Miedo!&amp;quot;, contesté, &amp;quot;Escuche, imagínese a sí misma con dos mapas pegados a su pecho, cada uno de ellos indicando la localización de bases submarinas alemanas, concentraciones de tropas y cosas semejantes. En ese momento está siendo interrogada por media docena de agentes del Servicio Secreto alemán. La menor vacilación, el más leve titubeo, y con un chasquido de dedos será conducida a la habitación de al lado por unos soldados, allí la desnudarán, y en cuestión de diez minutos la matarán&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La chica se ruborizó; exaltado como estaba, olvidé con quién estaba hablando. Sí, he tenido miedo muchas veces; pero, con el instinto del jugador, he continuado una partida que podía terminar en cualquier momento delante de un pelotón de fusilamiento, en algún lugar del territorio enemigo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Soy ciudadano de un país neutral. Los que me conocen en las altas esferas han visto mi pasaporte, y examinado lo que queda de mis tickets del Balkan Express con su perforación &amp;quot;18-1-16&amp;quot;, y por los documentos que les he hecho llegar pueden dar fe de que he estado personalmente allí donde afirmo haber estado.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando estalló la guerra me encontraba en Inglaterra. Inmediatamente intuí en la terrible lucha que se avecinaba mi gran oportunidad. Tengo 26 años y hablo inglés, alemán, francés y flamenco, además de mi lengua natal. Viví en Inglaterra antes de la declaración de guerra y he aprendido a amar este país como si fuera mi segunda patria. Estaba ansioso de ayudar, y decidí averiguar por mí mismo todo lo que pudiese sobre la Máquina de Guerra alemana. Durante doce meses me he dedicado a ello, visitando Frankfurt, Hanau, Neuwied, Essen (y otras ciudades alemanas), Vienna, Budapest, Bucarest, Sofía, Constantinopla, Brasso, Rustchouk, Adrianópolis, Nish, Belgrado, Konia (Asia Menor), etc. De paso, he demostrado que el sistema de espionaje alemán no es tan perfecto como piensan los Aliados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;He realizado tres visitas a territorio enemigo, siempre con el mismo nombre pero alegando diferentes profesiones. Primero fui un obrero, y crucé la frontera con muy poco equipaje y vistiendo con descaro las ropas más modestas. Alegué ser un trabajador del metal, pero mi experiencia al respecto era mínima, toda la que pude adquirir con antelación y con el único objeto de resultar algo convincente. De esta guisa atravesé las puertas del Sagrado Grial alemán: las famosas factorías Krupp en Essen. Allí trabajé por un breve periodo de tiempo, hasta que descubrieron lo execrable de mis habilidades profesionales. A esto siguió una sumaria expulsión de la fábrica, ignominiosa, pero nunca un trabajador despedido pudo sentirlo menos que yo ese día. Me había dado tiempo a recopilar un puñado de interesante información, y llegué a ver cosas remarcables y de gran interés. Esto sucedió en marzo de 1915, aunque mis artículos no se publicaron hasta febrero de 1916 por considerar la censura –sin duda por buenas razones–, que debían mantenerse en secreto. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mi siguiente viaje fue a Constantinopla haciéndome pasar por un viajante de comercio en representación de una compañía de chocolates de un país neutral. En esta ocasión me entrevisté con el Capitán von Hersing, y escuché de sus labios el relato de su maravilloso viaje en un submarino alemán (U51) desde Wilhelmshaven hasta Constantinopla. También obtuve abundante información que sería publicada a su debido momento. Este viaje tuvo lugar en junio de 1915.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El tercer viaje fue, de largo, el más fructífero y exitoso. Lo hice como periodista, en teoría como periodista de un gran periódico neutral, pero en realidad trabajando para el Daily Mail. Se sobreentiende que estos viajes requirieron una meditada preparación. Suena fácil sobre el papel, pero realmente son algo que exige mucha energía y el mayor de los cuidados. Un error, una palabra dicha con descuido, y se daría pie a una sospecha que casi con toda seguridad conduciría a un desenlace trágico. Comencé a sentir por entonces lo que deben sentir los soldados antes de la batalla. Cuando uno se alista, piensa en todos los peligros como en algo distante, y sin duda lamenta separarse de los suyos. Pero tan pronto como se halla en el fragor de la batalla lo olvida todo excepto el aquí y ahora. Eso me pasó a mí. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En este tercer viaje supe que en cualquier momento podía ser descubierto por cualquiera de los incontables espías alemanes que parecen estar en todas partes. Pero estaba decidido a llegar al final, y una vez en territorio enemigo mi nerviosismo desapareció como por ensalmo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Debo observar que nadie puede emprender un viaje de estas características sin la ayuda y la asistencia de hombres influyentes en el exterior, y debo dar las gracias –gracias inadecuadas según de quién se trate– a los muchos distinguidos diplomáticos de países neutrales, sin cuya ayuda no podría yo haber cruzado la frontera austríaca o, lo que es más importante, haber regresado a Inglaterra. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Anticipo que mis aventuras pueden ser puestas en tela de juicio, porque parecen imposibles en un país (Alemania) donde los Servicios Secretos pasan por ser absolutamente infalibles. Estoy preparado para refutar estas opiniones escépticas con las pruebas que haga falta.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Para mí ha sido una fuente de gran satisfacción saber que mis descubrimientos y la información que he ido acumulando han servido para ayudar a los Aliados, a quienes debo toda mi simpatía. También he podido alegrarme al conocer por periódicos ingleses, y otros neutrales, que algunos de los más eficientes agentes del Servicio Secreto del Káiser han sido despedidos, y su trabajo de campo suspendido. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;CAPÍTULO I&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.thematik-shop.de/catalog/images/506856AA.JPG?osCsid=?cPath=6" width="336" height="210" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" title="" alt="" src="http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQyHIae-jRcb5iI9jzPzHWDifsqDVMvbxnpc6P5nm-VLNdfMwjf" width="61" height="37" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;VIENA DURANTE LA GUERRA&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;font size="2"&gt;Fue durante los primeros días de noviembre de 1915 cuando se me ocurrió la idea de realizar otro viaje a Turquía. Había oído de diversas fuentes que los alemanes, conjuntamente con los turcos, estaban preparando su gran ataque a Egipto. Me decidí a descubrir si realmente era así o si sólo se trataba de un bluff extendido con propósitos políticos. Llevé a cabo todos los arreglos con sumo cuidado, porque el resultado entero de una expedición de tal índole depende de las precauciones que se hayan tomado desde el principio. Primero me desplacé a un país neutral donde, hacía algunos años, había trabajado como periodista. No encontré demasiadas dificultades en conseguir de un periódico que conocía los papeles y credenciales en las que se indicaba que yo era un corresponsal trabajando en su nombre. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;font size="2"&gt;Tras una cuidadosa consideración opté por la ruta más corta a Turquía, que debía llevarme a través de Alemania, Austria, Rumanía y Bulgaria, y tracé mi plan ajustándome a ella. Fracasé, no obstante. En el pueblo de Emmerich, en la frontera alemana, los oficiales me informaron que mis papeles no estaban en regla. Al principio me sentí confundido porque creía haber previsto todas las contingencias, pero pronto descubrí dónde estaba el problema. En mi pasaporte mi nombre aparecía escrito con una &amp;quot;i&amp;quot;, mientras que en mi tarjeta de corresponsal aparecía escrito con una &amp;quot;y&amp;quot;. Creo verdaderamente que la mente meticulosa de los oficiales alemanes les impediría dejar pasar al portador de un pasaporte donde figurara una coma allí donde debían figurar dos puntos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;font size="2"&gt;Traté de hacerles comprender que el error no tenía importancia, y que yo era un periodista auténtico. Después de mucho discutir y de excitadas protestas por mi parte se me permitió viajar a Múnich. Pero se quedaron todos mis documentos, indicándome que debía reclamarlos en la Kommandatur de esa ciudad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;font size="2"&gt;Reanudé mi viaje confiando en que todo estaba arreglado. Pero, cuando llegamos a Düsseldorf, escuché que gritaban mi nombre desde la plataforma de la estación. Por unos instantes me sentí asaltado por el temor de que hubiesen descubierto mi asociación con un periódico inglés, convencido de que me iba a caer encima un montón de problemas. Pero pronto me recompuse. Cuando el jefe de la estación, un teniente, y dos soldados –la mentalidad de un oficial alemán no se contentaría con una exhibición menor de poder–, se presentaron en la puerta de mi compartimento, les di a conocer mi identidad, y enseguida se me dijo que debía abandonar el tren; más todavía: que no me iban a permitir continuar mi viaje hasta que los papeles estuvieran en regla. La consecuencia de todo esto fue que me vi obligado a regresar a la frontera, todo por culpa de un descuidado funcionario del consulado que había usado una &amp;quot;i&amp;quot; en lugar de una &amp;quot;y&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;font size="2"&gt;Consideré que era demasiado peligroso hacer corregir la errata y simplemente intentarlo otra vez por la misma ruta. Conocía demasiado bien la psicología de los oficiales alemanes. Sabiendo que las autoridades austriacas eran menos difíciles que las alemanas, decidí regresar a Inglaterra y viajar luego a través de Francia y Suiza, hasta alcanzar Austria. En Suiza obtuve un nuevo pasaporte, y poco después me dirigía hacia la frontera austríaca. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Durante el viaje tuve inquietantes pensamientos. Las autoridades austríacas podían haber sido informadas de mi intento frustrado de cruzar la frontera alemana, y como ocho meses antes ya había entrado en Austria por la misma ruta que ahora me disponía a tomar alegando otra profesión, dudé de la viabilidad de todo mi proyecto. &amp;quot;Quizás&amp;quot;, argüía para mí, &amp;quot;sería mejor volver a lugar seguro&amp;quot;. Muy pronto sin embargo di fin a estas preocupaciones recordándome que cientos de miles de hombres se encontraban en las trincheras en ese momento enfrentándose cara a cara a lo mismo que yo –la muerte. Yo era un soldado, me dije, y de hecho lo era: un oficial en la reserva de mi país. Para cuando alcanzamos Ferlkirch, ya me sentía preparado para enfrentarme a los oficiales austríacos con el corazón firme y la determinación de lograr mi objetivo fuese como fuese.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Fui llevado junto con mis compañeros de viaje a un gran salón donde los soldados montaban guardia con sus bayonetas. Para comprender lo que yo sentía en esos momentos, allí de pie, esperando mi turno para ser interrogado por los oficiales, el lector tendría que haber estado en mi piel.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Uno a uno mis compañeros eran admitidos y se les permitía pasar a otra estancia, y cuando por fin llegó mi turno me encontré a mí mismo cara a cara con los oficiales, todos los cuales parecían haber desarrollado ese inquisitivo estado mental que sólo se da en periodos de guerra. En Suiza yo había obtenido del embajador austríaco, el Barón Gayer, un salvoconducto que tuvo entonces un inapreciable valor para mí. Después de diez minutos incómodos, resultó que me dejaron pasar con honores, no sólo satisfaciendo las exigencias de los oficiales sino contentándolos hasta el punto de comunicarme sus deseos de que tuviera suerte y un buen viaje. Una hora más tarde el tren partió hacia Viena, distante veinticuatro horas, a través del bonito Tirol austríaco. Yo me encontraba de todas formas demasiado cansado y hastiado del viaje como para apreciar la belleza de la naturaleza. En el tren no había camas donde poder dormir, y el sueño que logré fue el poco que pude arrancar a esos duros asientos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/--Ou1m9HpBMg/Txr5ZTvhKtI/AAAAAAAADhI/FpvobmW88WY/Vienna%252520in%252520the%252520wartime%25255B5%25255D.gif?imgmax=800" width="403" height="210" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TZAbjmGFMeI/AAAAAAAACok/VxreIHHko6I/image%5B1%5D.png?imgmax=800" width="196" height="63" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En la tarde del 8 de diciembre de 1915 llegué a Viena. Decidí alojarme en el Park Hotel , en vez de en alguno de los más modernos hoteles de la parte más animada de la ciudad. Lo hice con un propósito, considerando que el Park Hotel está situado cerca de las dos estaciones de trenes, Sud Bahnhof y Ost Bahnhof. Desde esta posición estratégica confiaba en poder observar los movimientos de tropas hacia cualquiera de las dos estaciones.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mi plan pasaba por permanecer en Viena un corto periodo de tiempo. Mi objetivo final era Turquía, pero particularmente quería ver Belgrado, recordando los recientes y desesperados combates que habían tenido lugar allí. Me había asegurado una entrevista con un prominente oficial del Foreign Office austríaco (Ministerium des Aussern), con quien debía contactar antes de nada. Este importante personaje, un Hofrat (el equivalente alemán, creo, a un miembro del Consejo Privado Real en Inglaterra), me recibió con cortesía y sin ese aire de recelo que parece ser un atributo inevitable en los alemanes. Escuchó la razones de mi viaje y muy amablemente me prometió que me lo facilitaría en todo lo que estuviese en su mano.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Me entregó una carta de presentación para la Sección de Prensa de la Oficina de Guerra (K.U.K. Kriegministerium). En ella afirmaba que yo era un conocido del Foreign Office, y que deberían darme todas las facilidades posibles para continuar mi viaje hacia el Este. Esta carta me brindó la posibilidad, al final, de obtener un documento que sería de la mayor ayuda para mí en los subsiguientes viajes. Todavía lo conservo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mientras me hacía entrega de la carta para el Kriegminsiterium Pressbureau que iba a abrirme las puertas a Turquía, dijo: &amp;quot;Soy siempre muy cuidadoso con estas cartas de recomendación. Usted mismo, por ejemplo, podría ser el mayor de los espías (grosze spion)&amp;quot;. Sonreí para mis adentros agradeciéndole su amabilidad, y me felicité por haber impresionado favorablemente a un hombre envestido de tal autoridad. Cuando le pregunté si podía conseguirme un pasaporte con el que pudiese llegar a Belgrado, contestó que le era imposible, pero que haría lo que estuviese en su mano para facilitarme las cosas, y que a su debido tiempo tendría noticias suyas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Mientras tanto resolví dar una vuelta por la ciudad y descubrir qué cambios habían tenido lugar en los ocho meses que habían transcurrido desde mi última visita. Lo primero que noté fue una creciente hostilidad hacia todo lo inglés en cierta parte de los vieneses. Esto se debía a dos razones obvias: primero, el aguijón del hambre, &amp;quot;la presión del estómago&amp;quot; como se le llamaba, consecuencia de la acción de la Armada inglesa; segundo, la reciente intervención de Italia en la guerra como parte del bando aliado, consecuencia del trabajo de los diplomáticos ingleses. En sus odios, el austríaco no resulta tan dramático como el alemán; pero sí existe uno amargo y encendido resentimiento contra la nación que la ha privado de la mayor parte de sus lujos y necesidades vitales y que, además, la ha precipitado a otra guerra cuando ya no daba abasto con la que tenía entre manos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Esto tiene una parte cómica, desde el punto de vista aliado, claro. En Turquía la gente confía en obtener alimentos de los Poderes Centrales, mientras que los Poderes Centrales se muestran igualmente optimistas respecto a la posibilidad de que Turquía los provea a ellos de lo mismo. El responsable de este error no es otro que la prensa de Berlín, con sus rimbombantes artículos sobre la ventaja de abrirse a los mercados de Turquía y Asia Menor y a sus vastos recursos. Por un lado, esto iba a producir abundancia de mantequilla en Berlín. En Viena no refunfuñan tanto como en Berlín por la escasez de mantequilla; sin embargo se resienten en lo más hondo por la ausencia de nata. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Una de las delicias clásicas de la ciudad son los famosos cafés vieneses, con su espumosa cresta de nata batida que se extiende por la mitad del vaso. Durante mi primera visita resultó ser algo bastante fácil de obtener, pero ocho meses de guerra han traído consigo la prohibición de servir leche y crema, que se reserva para los niños, siendo todo el resto utilizada en la fabricación de explosivos. Cuando me dijeron que tendría que tomar el café solo, sentí una momentánea aversión a los Aliados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;De los 1.600 taxis que en tiempos más alegres había en la ciudad, sólo quedan cuarenta, y están en muy mal estado, con los neumáticos presentando una apariencia decrépita. Con la excepción de estos cuarenta taxis, todo el tráfico se paraliza a las 11 pm, y las señoras vienesas, famosas por su emperifollada robustez, recordarán esta guerra durante mucho tiempo por las largas caminatas que se ven obligadas a realizar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Hay también una gran escasez de petróleo, neumáticos y glicerina, porque el Gobierno los requisa. El tocino y otras sustancias sebáceas empleadas en la elaboración de alimentos son de una calidad muy inferior. Tuve buenas razones para darme cuenta de ello, porque durante cuatro días me sentí terriblemente enfermo debido a la desastrosa calidad de algunos platos que me vi obligado a comer.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Curiosamente, el pan era mucho mejor que durante mi anterior visita; pero había muy poco, porque persistían las cartillas de racionamiento. La carne era cara y rara de ver. Por lo general, yo cenaba en el restaurante Hartmann’s, que en tiempos de paz tenía bastante renombre. Lo encontré muy deteriorado, con el menú&amp;#160; ridículamente caro y muy lejos de ser apetecible. Por un menú consistente en sopa, carne y vegetales, con algo de fruta, tuve que pagar ocho coronas (una corona equivale a 10d.), el doble que en tiempos de paz. Para hacerse una idea de lo escasa que era la carne diré que una sola porción de roast beef costaba unas cuatro coronas (3s. 4d.). Debería decir que el Hartmann's no es un sitio como el Ritz, sino un restaurante de clase media en el que los precios siempre fueron muy asequibles.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Este terrible azote, que parece acechar a toda la civilización europea, se ha incrementado de forma alarmante en Viena desde el inicio de las hostilidades. Los soldados suelen ir a los peores barrios de la ciudad para contagiarse deliberadamente de enfermedades y evitar así ser enviados al frente. Las autoridades militares ya han puesto sus ojos en ellos, y son castigados con mucha severidad. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Viena está plagada de heridos; de hecho, nunca he visitado una ciudad donde fuese posible ver tantos. Intenté averiguar por todos los medios el número aproximado en todo el país, pero me resultó imposible realizar una estimación. Con objeto de no deprimir en exceso a la población, estos hombres son cuidadosamente repartidos en los diferentes pueblos y aldeas de la región y particularmente en Bohemia. Los alemanes me dijeron que habían escuchado lo mismo en relación a Inglaterra y los heridos ingleses, donde según ellos existían cientos de pequeños hospitales de la Cruz Roja en pueblos y aldeas de provincias a lo largo y ancho del país.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El método alemán también pasa por mantener a sus heridos lejos de los grandes centros urbanos. Las pequeñas aldeas se usan como hospitales de la Cruz Roja. Estando en Frankfurt en uno de mis viajes pregunté a la mujer de un granjero con la que había entablado conversación que me costaba entender porqué se veían tan pocos heridos en una ciudad tan grande. &amp;quot;Venga y eche un vistazo a la aldea&amp;quot;, me dijo, &amp;quot;los tenemos en nuestras casas&amp;quot;. Me dirigí por consiguiente a Andernach, que era el nombre de la aldea. La mujer me sirvió café y pan de guerra, tratándome muy amablemente. Tenía a seis heridos en su casa, y supe que apenas existía un pueblo en las laderas del Rin donde no hubiese soldados alojados con objeto de beneficiarse del vigorizante aire de las colinas, tras ser tratados en los hospitales. Uno de estos soldados me comentó que en un hospital situado a media hora de Colonia yacían 180 soldados inválidos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Las autoridades austríacas se ajustan a su propio sistema; establecen, por ejemplo, que sólo un tercio de sus soldados convalecientes pueden salir al mismo tiempo. De ese modo, si hay trescientos heridos en un hospital, todos capaces de andar, sólo a cien se les permite salir al mismo tiempo para tomar el aire y hacer ejercicio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El número de soldados ciegos es asombroso. Es una de las peores cosas que tuve oportunidad de ver. Antes de que Italia entrase en la guerra el número total de soldados austríacos que habían perdido la visión era de 10.000. Ahora es de 80.000. Fui informado de esto por el doctor Robert Otto Steiner, el jefe del más grande hospital de Viena, tal vez el mayor del mundo: el Wiener Allgemeines Krankenhaus, que dispone de 8.000 camas, 3.000 de ellas ocupadas por soldados ciegos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La razón para este terrible número de soldados ciegos es que en las montañas las tropas no pueden construir trincheras donde guarecerse, y las granadas italianas que explotan contra las montañas envían una lluvia de fragmentos de roca en todas las direcciones. Fue con una expresión lúgubre que el Dr. Steiner me habló de los 80.000 austríacos que habían quedado ciegos en los últimos seis meses. Le pregunté qué iba a ser de ellos después de la guerra, y me respondió que eran un problema que ningún gobierno del mundo podía resolver. Se levante o no un monumento al Káiser en zona aliada, por toda Europa existirán miles de monumentos vivos a su &amp;quot;grandeza&amp;quot; en la forma de seres humanos ciegos, locos e inválidos, que maldecirán al militarismo alemán que ha destruido sus vidas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En el curso de mis vagabundeos por la ciudad llegué a escuchar una historia divertida sobre el reclutamiento en Inglaterra. Me la contaron unos oficiales austríacos, que creían conocer la razón por la que el reclutamiento allí había sido un éxito. La explicación fue que la aristocracia había obtenido del Gobierno la garantía de que permanecerían en suelo inglés para realizar diversos trabajos caseros, mientras que a los pobres les tocaba ser enviados al frente. Nada de lo que escuché reflejaba mayor ignorancia del instinto deportivo que anima al gentleman inglés que esta afirmación, y eso a pesar del omnipresente Wolff y sus noticiarios radiofónicos de guerra. La mención a Wolff me hace recordar un dicho que existe entre los que apoyan a los Aliados en Constantinopla, y que reza: &amp;quot;Nos dicen mentiras, también nos dicen condenadas mentiras, y luego están los noticiarios de Wolff&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Una noche mantuve una interesante conversación con un capitán de la Legión Austro-Polaca, cuyo nombre prefiero no mencionar por su propio interés. Me contó bastantes cosas que ilustraban claramente las dificultades que los alemanes están encontrando a la hora de combinar sus enormes y variadas fuerzas. &amp;quot;Yo estoy con los austríacos ahora&amp;quot;, dijo, &amp;quot;combatiendo a los rusos debido al buen trato que, comparativamente, recibimos de Austria. Se nos ha prometido una República Polaca para después de la guerra. Si me viera obligado a luchar junto a los prusianos contra los rusos, desertaría, y me uniría a Rusia&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Desde hace algunos meses, en Austria, se sabe que algo ha ido muy mal en relación al 28th Regimiento Austríaco, el Regimiento de Praga, que consiste enteramente en soldados de Bohemia reclutados sobre todo en esas ciudad y que, siendo eslavos, odian de manera natural a los alemanes. De boca de este oficial al que me refiero pude conocer la historia del trágico Regimiento 28. En el Museo Nacional de Viena guardan un cierto número de banderas, cubiertas de negro: las de este infausto regimiento de Bohemia.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Resulta que todos ellos decidieron desertar y rendirse a los rusos. En este complot estaban implicados también los oficiales. Un día vieron lo que ellos pensaron que eran regimientos rusos. Tiraron sus armas y levantaron las manos. ¡Pero los &amp;quot;rusos&amp;quot; eran prusianos!. Los checos no cayeron en la cuenta de que la gorra redonda de los rusos es prácticamente la misma que la utilizada por las armadas prusianas. Los oficiales alemanes enseguida se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, y dirigieron sus ametralladoras hacia esta multitud de soldados indefensos masacrando a cientos de ellos. Los supervivientes fueron hechos prisioneros, y al final a uno de cada cinco fue fusilado allí mismo. También se fusiló a uno de cada tres oficiales. El resto fue enviado a primera línea de frente, y son muy pocos los que quedan con vida ahora y pueden contarlo. En el Museo Nacional, las banderas han quedado como un recordatorio de la deshonra de este Regimiento cuyo nombre ya no figura más en la lista de la Armada Austríaca.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Una cosa que me chocó en particular fue que la obra de teatro de mayor éxito en Viena era un éxito inglés, &amp;quot;Mr. Wu&amp;quot;. Se la anunciaba por toda la ciudad con un subtítulo escrito en letras más pequeñas: &amp;quot;Der Mandarin&amp;quot;. Era obvio que consideraban que el público austríaco necesitaba alguna clase de explicación para las palabras &amp;quot;Mr. Wu&amp;quot;, y de ahí el subtítulo en alemán. Al principio no conseguí entenderlo bien. Recordaba haber visto la obra en Londres bastantes veces, pero esto no me ayudaba a entender el subtítulo, ni tampoco su popularidad en una ciudad enemiga. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Una tarde me dirigí al Neues Wiener Stadtheater, un bello edificio levantado tras el inicio de la guerra. La audiencia la componían principalmente mujeres. Digamos que sólo un cuarto de los allí reunidos eran hombres. Fue una representación admirable, aunque eché en falta a Matheson Lang. Y me sirvió para comprender las razones de su éxito en Viena: en ella, un hombre de negocios inglés sale muy mal parado al lado del chino, y esto fue lo que complacía a la audiencia. Al final de cada acto las cortinas se elevaban y caían una y otra vez y el público dedicaba una atronadora ovación a los actores.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Para mí, la verdadera tragedia de Viena es la de los ingleses en edad militar a los que no se les permite abandonar la ciudad. Se les trata bien y se les permite moverse por la ciudad siempre y cuando no traten de dejarla, lo que habla bien a las claras de cuán diferentes son los austríacos y los alemanes. Se les exige, no obstante, que vuelvan a sus casas a partir de las ocho de la noche. En los periódicos han aparecido artículos a favor de que los extranjeros que pertenecen a países beligerantes puedan usar su lengua madre en lugares públicos, siempre y cuando no lo hagan de forma ofensiva. Estos pobres tipos están hambrientos de recibir noticias. El último periódico inglés que pude ver en Viena fue el Times del 3 de septiembre. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Aunque no dejan de lamentar el detestable &amp;quot;pan de guerra&amp;quot;, en general hablan bien del trato que reciben por parte de los austríacos y admiten que su situación ha mejorado en los últimos dos meses. Pero aun así, su situación está muy lejos de ser envidiable. Viven en medio de una población hostil, sin tener noticia de lo que sucede en sus países de origen, deseosos de poder salir de la ciudad y unirse a sus compañeros de las trincheras. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Se hablaba mucho de las campañas militares de Bagdad y Egipto, y también sobre la depreciación de la corona austríaca, que sólo alcanza ahora la mitad de su valor original. Los más clarividentes entre los vieneses no dan ninguna importancia a esto.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Se han tomado grandes precauciones respecto a la población que llega a Viena desde Hungría. En los últimos tiempos ha habido casos de cólera y peste en ese país, aunque es muy poca la información que se filtra debido a la severidad de la censura de guerra. De vez en cuando llegan rumores, y distan mucho de ser tranquilizadores. Las tropas alemanas y austríacas han estado concentrándose en Hungría durante meses, para emprender la campaña de los Balcanes. La masiva concentración de tropas en un área comparativamente pequeña provoca, de forma inevitable, que estas plagas se extiendan. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="margin: 0px 42px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="237" height="102" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-jm-de-beaufort-tras-el.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: J.M. DE BEAUFORT, TRAS EL TELÓN ALEMÁN" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-en-los-balcanes.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: BUCAREST, SOFÍA" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://i44.tinypic.com/x6hcau.jpg" width="376" height="268" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-5071273555991983571?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/5071273555991983571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-el-hombre-que-ceno-con.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/5071273555991983571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/5071273555991983571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-el-hombre-que-ceno-con.html' title='DOSSIER ESPÍAS: EL HOMBRE QUE CENÓ CON EL KÁISER'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/s72-c/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-4448379657853177051</id><published>2012-01-18T08:49:00.001+01:00</published><updated>2012-01-18T10:19:50.618+01:00</updated><title type='text'>FREE INTERNET</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img src="http://27.media.tumblr.com/tumblr_lxz2k7sAbr1qg42myo1_500.jpg" width="407" height="318" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="7"&gt;BLACKOUT PAGE&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="http://4.bp.blogspot.com/-R_c-AiTBY6o/TrJwLghZxQI/AAAAAAAAAIg/yGyjrHm55ps/s1600/599413-world-war-one-bagpipe-illustration.jpeg" width="408" height="277" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="6" face="Andalus"&gt;FIGHT CENSORSHIP!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="7"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://nik-is-anti-sopa.tumblr.com/post/16042886277/i-hope-everyone-is-sopafying-their-blogs-before-going"&gt;I hope everyone is SOPA’fying their blogs before going to bed tonight.&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;The government is trying to take our power as free citizens, but they can’t take our right to protest and right of speech.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;They’ll hear us.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;You may think that you don’t have to because so many others are, but:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Everyone of us makes a difference, big or small.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Blackout your blog/website/profile pictures.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Protest SOPA/PIPA.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Take the power back. &lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-4448379657853177051?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/4448379657853177051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/free-internet.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/4448379657853177051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/4448379657853177051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/free-internet.html' title='FREE INTERNET'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-R_c-AiTBY6o/TrJwLghZxQI/AAAAAAAAAIg/yGyjrHm55ps/s72-c/599413-world-war-one-bagpipe-illustration.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-7689245987713862103</id><published>2012-01-14T12:03:00.001+01:00</published><updated>2012-01-18T19:14:30.138+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: J.M. DE BEAUFORT, TRAS EL TELÓN ALEMÁN</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-4VzhM8qOhoI/TxFgx_De99I/AAAAAAAADgQ/QpzzlMRcnPM/s1600-h/image%25255B9%25255D.png"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-TgvokZtlTC0/TxFg3ex60fI/AAAAAAAADgY/9D6DrsGbl3s/image_thumb%25255B5%25255D.png?imgmax=800" width="360" height="553" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Es a nuestro Káiser, y a nadie más, a quien los ingleses deben agradecer que la mitad de su Londres no esté ya reducida a cenizas&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Esto tan agradable me lo dijo el Mayor Herwarth von Bitterfeld, del Mando Mayor, durante una cena que dio el Baron Mumm von Schwarzenstein del Foreign Office a varios periodistas neutrales que ese día estábamos en Berlín. Mi informante hablaba perfectamente en serio, y estoy convencido de que creía cada una de sus palabras. Sé de buena fuente que tenía conexiones directas con el círculo más cercano al Káiser, y a él le debo haber tenido conocimiento de algunos interesantes rumores e informaciones. Especialmente cuando daba cuenta de una o dos botellas de su cosecha favorita de Pommery Sec, Bitterfeld era alguien en quien cualquier periodista de cualquier afiliación podía confiar. En su caso, la sociabilidad se volvía locuacidad. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En esos días escuché muchas cosas sobre las incursiones de zeppelines en Inglaterra. Se esperaba mucho de ellos. Durante las cenas, la forma preferida de las cartas de los menús era un zeppelín o un aeroplano. De forma natural, y con frecuencia, estas figuritas daban pie a comentarios sobre temas aeronáuticos y de ahí a conversar acerca de las incursiones bélicas sobre Londres había sólo un pequeño vuelo que conducía a la sobremesa. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Debo admitir que algunas cosas que escuché acabaron siendo verdad. Otras no, y nunca lo serían.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Los alemanes son pobres psicólogos. Un ataque en masa de zeppelines sobre Londres era de lo que se hablaba como el más impactante as en la manga guardado por el gobierno alemán. Creían, de forma inocente, que unas cuantas incursiones serias harían que el pueblo inglés hincase su rodilla suplicando la paz.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;¿Defensas aéreas? ¡Ja!… Escuche, mi querido amigo&amp;quot; –se me decía una y otra vez–, &amp;quot;simplemente no existe defensa alguna contra nuestros zeppelines. Pueden volar a diez mil millas de altitud, lo que los coloca fuera del alcance de la artillería. Les enviaremos tantos que oscurecerán el cielo de Londres. Y en cuanto a la defensa de sus aeroplanos, nuestras ametralladoras darán buena cuenta de ellos&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Pero, ¿de qué es capaz exactamente un zeppelín? ¿y de qué no es capaz?&amp;quot;, era mi sencilla pregunta. Y las respuestas que obtenía eran muchas y variadas. Se las brindaré graciosamente al lector, dentro de unas líneas. Detengámonos ahora en el Mayor Bitterfeld, y en el compasivo Káiser que según él nos perdonaba la vida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Desde el mismo principio de la guerra&amp;quot;, me aseguraba el Mayor, &amp;quot;varios jefes del Almirantazgo y del Mando Mayor han estado tratando de persuadir al Emperador para que firmase un edicto permitiendo ataques aéreos periódicos sobre Londres. ¡Ay! (profundo suspiro) sin resultados hasta ahora... Varios informadores me han comunicado que el Káiser rechaza de forma tajante tomar ventaja de una plaza indefensa y cuyo ataque significaría además bombardear desde el aire a sus propios primos y parientes. Y sé lo mucho y lo muy insistentemente que nuestros líderes han tratado de hacerle entrar en razón. Londres es el corazón y el cerebro de esta terrible guerra, y ello les haría probarla en sus propias carnes. Una incursión con diez o quince de nuestros zeppelines de última generación se sobrarían para ello&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Añadió que en febrero de 1915 veinte zeppelines habían estado a punto de salir de sus bases hacia Londres, pero que en el último minuto el Káiser había intervenido personalmente para detenerlos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Con nuestros submarinos ha pasado exactamente igual. Nos llevó meses persuadir al Emperador de que debíamos combatir la fuerza con la fuerza. La guerra submarina se rubricó con su firma unas seis semanas antes de que la desatásemos. Supongo que con los zeppelines debemos tener la misma paciencia&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Todo el mundo estaba de acuerdo con él y con su absoluta confianza en el poder de los zepelines. Sin embargo, diferían en cuanto a su utilidad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Puede que nuestros zeppelines no cambien el curso de la guerra, pero jugarán en ella un papel importante. Hasta ahora no los hemos necesitado porque hemos luchado sobre todo en tierra; pero cuando llegue &amp;quot;El Día&amp;quot;, y la flota inglesa salga de su refugio en el Mar de Irlanda, entonces, amigos míos, el mundo sabrá de lo que un zeppelín es capaz&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El que hablaba era un hombre de poco más de treinta años, y me pareció sincero.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Oh&amp;quot;, añadió apasionadamente, &amp;quot;¡sólo es necesario que salgan!&amp;quot;. No pude evitar preguntar con cara de póquer: &amp;quot;Pero, ¿a quiénes se refiere? ¿a los ingleses, o los alemanes?&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Verá&amp;quot;, dijo otro, &amp;quot;todos los que sabemos algo de guerra naval y de la estrategia inglesa al respecto, somos conscientes de que ellos siempre han dicho: 'La costa del enemigo es la primera línea de defensa'. ¿Qué ha sido de ese axioma? ¿dónde están sus barcos?&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Pregunté si un bombardeo sobre Londres no sería una empresa extremadamente peligrosa y cara. ¿Cuántos de esos zeppelines regresarían? ¿qué sería de su maniobrabilidad cuando soltasen su carga? ¿había valido la pena el riesgo asumido al bombardear París? Pero nada podía hacerles dudar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;En primer lugar, todavía no hemos revelado todas las sorpresas que les tenemos reservadas. Guardamos cosas para un caso de emergencia. Suponga –sólo es una suposición– que sufriéramos algún serio revés en Francia y Bélgica, y que consideráramos conveniente retirarnos tras nuestras fronteras. Entonces sería el momento de sacar los zeppelines de nuestros aeródromos. ¿Cuánto tiempo cree que la población inglesa soportaría continuos ataques nocturnos a sus ciudades? Por lo que a los riesgos respecta... Ya ha visto el entusiasmo y el espíritu que nos anima, ¿cree que nos resultaría difícil encontrar mil voluntarios al día para cada uno de los zeppelines que enviásemos a cruzar el Mar del Norte? (Un inciso: noté durante mis últimas semanas en Alemania que usaban más la expresión &amp;quot;cruzar el Mar del Norte&amp;quot; que –como sería lo apropiado– &amp;quot;cruzar en Canal&amp;quot;). Nosotros los alemanes no pensamos en nuestras vidas cuando lo que está en juego es la Patria&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Comentaré, como un detalle interesante sobre el carácter del hombre que así me hablaba, que había sido originalmente un oficial de artillería. Fue herido antes de Verdún, y durante algunos meses pudo andar sin la ayuda de un bastón. Se las apañó, usando sus influencias, para obtener el rango de segundo en un submarino.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;No conozco un solo compatriota que vacilase en ofrecerse voluntario para una de estas misiones de bombardeo. En lo que atañe a los costes materiales. ¿Cree usted que perderíamos la mitad de nuestra flota de zeppelines? El gran error de nuestros enemigos es creer que nos estamos debilitando a medida que avanza la guerra. Estamos creciendo, y creando sin cesar. Nuestro futuro ya no depende ‘del mar’, sino ‘del aire’. Cuando más dure la guerra, más fuerte seremos en el aire. E Inglaterra dejará de ser una isla. Nuestra visita a París, como nuestra visita a Inglaterra, han sido sólo ensayos. Las espoletas de muchas de las bombas que arrojamos sobre Inglaterra no estaban listas para ser detonadas. Si hace falta construiremos una aeronave en un mes, y un avión en la mitad de ese tiempo. Sea probable o no, puede que la guerra tarde en decidirse. En ese caso, desplegaremos la guerra sobre Inglaterra y nuestras aeronaves jugarán su mayor papel&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Les pregunté si acaso pensaban que los Ingleses se iban a quedar quietos mientras tanto. Ellos también podían decir: &amp;quot;por cada nave que construya el enemigo, ¡nosotros construiremos dos!&amp;quot;. Esperé ansioso su respuesta. Debo decir que creí haberlo pillado. Me miró por un segundo o dos antes de responder: &amp;quot;¿Qué es lo que me pregunta? Inglaterra no tiene una armada que pueda transportar, por aire, a Alemania. El inglés medio, en su engreída ignorancia, nunca aceptará un reclutamiento masivo, y este es un peligro que nunca serán capaces de ver. Ahí radica su debilidad. Ya le he dicho antes que la mayor fuerza de Inglaterra, la que estriba en el hecho de ser una isla, está desapareciendo rápidamente. El gran tamaño de su imperio, de sus millones de súbditos, de su flota... todo esto no cuenta ya. Su destino depende las veinticinco millas que separan Dover de Calais&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Volvimos al tema de los zeppelines como fuerza auxiliar de la flota naval. Este es el esquema que me dibujaron esa noche detrás de la tarjeta del menú: &amp;quot;El coste de un zeppelín es de unas 125.000 libras (según leí en Inglaterra, es el doble en realidad). Un acorazado inglés cuesta dos millones de libras. Suponga que gastamos un poco más de la mitad de lo que cuesta un acorazado en aeronaves, eso hace diez zeppelines contra un acorazado inglés. Este precisa de diez mil hombres; para diez zeppelines, necesitamos nosotros doscientos. Un acorazado puede recorrer veinticinco millas en una hora y una aeronave cuarenta o cincuenta. En la batalla, ¿cree que su acorazado escapará del acoso de diez aeronaves? Vamos a suponer que un zeppelín dispone de sólo diez torpedos, cada uno del peso de un hombre, digamos setenta y cinco kilos. Dígame, querido amigo, ¿cree de verdad que los ingleses tienen alguna posibilidad? Cien torpedos lloviendo del cielo, y cada uno de ellos con el poder de hundir su acorazado&amp;quot;.      &lt;br /&gt;&amp;#160; &lt;br /&gt;Las dimensiones de los últimos zeppelines son de aproximadamente: longitud, 88 pies; diámetro, 75 pies; velocidad, 50 a 60 millas; altura de navegación, 15.000 pies; capacidad de gas, aproximadamente dos millones de metros cúbicos. El número de zeppelines de que dispone Alemania ha sido siempre objeto de especulación, entre los aliados y en la misma Alemania también. El cálculo está entre 50 y 120. La feliz regla del término medio puede ser aplicada aquí. Oficialmente, es difícil, por no decir imposible, fijar un número excto. Los zeppelines están bajo jurisdicción de la Marineamt (Oficina Naval), y sería más fácil hacer hablar a la famosa Esfinge que a esta gente. Se lo digo por experiencia personal. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Con lo que sí que di -cómo, dónde y cuándo es algo que actualmente no viene al caso- fue con el número de zeppelines que Alemania tenía entonces en reserva en sus aeródromos alemanes. Fui lo bastante indiscreto como para fijar mis codiciosos ojos de periodista en este aspecto, hasta el punto de que casi acerté en obtener una estimación aproximada. Junto a esta lista y a un mapa de las localizaciones de estos zeppelines, conseguí un plano detallado de uno de ellos. No puedo reproducirlo aquí, porque todavía se halla bajo estudio en Whitehall. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Ofrezco toda esta información en lo que vale. Debo añadir que se trata de las opiniones de sujetos no civiles, todas ellas partieron de militares u oficiales de la Armada, algunos de ellos pertenecientes al escuadrón aéreo. Insistían siempre en su invencibilidad: &amp;quot;Mire, nuestros últimos super-zeppelines están rellenos de un gas no inflamable&amp;quot;, me dijeron. &amp;quot;Pueden agujerearlos cuanto quieran, pero con que sólo dos de los veinte compartimentos de que dispone estén a salvo, volverán a casa&amp;quot;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;¡Me pregunto ahora a qué se referían con lo de &amp;quot;gas no inflamable&amp;quot;!.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Existen, desde luego, muchos posters de propaganda y caricaturas sobre los bombardeos de estos zeppelines en Inglaterra. Uno de ellos lleva el título de &amp;quot;zeppelinitis&amp;quot; y muestra a Nelson descendiendo de su columna para meterse en un refugio antiaéreo. Y al pie de página: &amp;quot;El fin del poderío naval inglés&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="margin: 0px 21px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://i43.tower.com/images/mm100651652/behind-german-veil-record-journalist-war-pilgrimage-j-m-de-beaufort-paperback-cover-art.jpg" width="99" height="159" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;h3&gt;&lt;font style="font-weight: bold" face="Batang"&gt;&lt;a href="http://www.archive.org/stream/germanveil00beauuoft#page/n5/mode/2up"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;font style="font-weight: bold"&gt;“Behind the German Veil”; a record of a journalistic war pilgrimage (1917&lt;/font&gt;&lt;font color="#000000"&gt;&lt;font style="font-weight: bold"&gt;)&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face="Batang"&gt;&lt;font style="font-weight: bold" size="2"&gt;J.M. de Beaufort &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="margin: 0px 45px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-iii.html"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="Dossier espías: Zeppelin! (III)" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="Dossier espías: COMING SOON" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-OKRGHeQ9qAg/TxFg4UN4l-I/AAAAAAAADgg/ju3mV1FiJ2U/s1600-h/thumbs_Zeppelin_08_thumb3%25255B2%25255D.jpg"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-rqZ63-Mrrv8/TxFg5hn_odI/AAAAAAAADgo/z68nmSc6Deo/thumbs_Zeppelin_08_thumb3_thumb.jpg?imgmax=800" width="379" height="261" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-7689245987713862103?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/7689245987713862103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-jm-de-beaufort-tras-el.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/7689245987713862103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/7689245987713862103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-jm-de-beaufort-tras-el.html' title='DOSSIER ESPÍAS: J.M. DE BEAUFORT, TRAS EL TELÓN ALEMÁN'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-TgvokZtlTC0/TxFg3ex60fI/AAAAAAAADgY/9D6DrsGbl3s/s72-c/image_thumb%25255B5%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-811417021367603200</id><published>2012-01-13T23:31:00.001+01:00</published><updated>2012-01-13T23:35:45.911+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (III)</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-9zbpvh3As5s/TxCvfM8BNLI/AAAAAAAADbE/FebasVLeWvc/s1600-h/ZEPPELIN-057.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-B0OYpppKwJY/TxCvf5auUNI/AAAAAAAADbM/OfnfSt8RVb8/ZEPPELIN-05_thumb4.jpg?imgmax=800" width="402" height="347" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-aPU-6YnsBeM/TxCvhHODd1I/AAAAAAAADbU/_PkqerpCFTY/s1600-h/ZEPPELIN%25252013%25255B3%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ivA_SnfNQrg/TxCvipiNkJI/AAAAAAAADbc/m7q4Qqqjl08/ZEPPELIN%25252013_thumb.jpg?imgmax=800" width="416" height="596" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-NVBIAMsW0Ps/TxCvlJGPs8I/AAAAAAAADbk/nXjOnRIGs3U/s1600-h/ZEPPELIN-075.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-zqZI-cIeHCs/TxCvmEEeqhI/AAAAAAAADbs/QD8vGt4s7B0/ZEPPELIN-07_thumb2.jpg?imgmax=800" width="402" height="228" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-G_u5JLk8nbw/TxCvo--qjhI/AAAAAAAADb0/bJtZ1gpb7Ts/s1600-h/ZEPPELIN-085.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-h01DiT8kQ2k/TxCvp3VKC-I/AAAAAAAADb8/MXm6lfhX4WY/ZEPPELIN-08_thumb2.jpg?imgmax=800" width="406" height="310" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-pUWj6--PH4s/TxCvsZc2HlI/AAAAAAAADcE/cRZZwyHtEuA/s1600-h/ZEPPELIN-105.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-jScwOWCIHu8/TxCvtG27-UI/AAAAAAAADcM/_iuwJ_S-S_k/ZEPPELIN-10_thumb2.jpg?imgmax=800" width="411" height="214" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Kk19dFe7PX8/TxCvvxgVcfI/AAAAAAAADcU/gcmiwIypH28/s1600-h/ZEPPELIN-125.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-oAZ4_FIlK8E/TxCvwmB5FAI/AAAAAAAADcc/HBWcWSVbTPs/ZEPPELIN-12_thumb2.jpg?imgmax=800" width="413" height="241" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-9SJpvgUZDEQ/TxCvzQ3g3EI/AAAAAAAADck/rn1IBAi3Qi8/s1600-h/ZEPPELIN-145.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-_umGnTphQac/TxCv0GezKaI/AAAAAAAADcs/yIY7PaLbGVc/ZEPPELIN-14_thumb2.jpg?imgmax=800" width="418" height="314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-q4djV6K04rk/TxCv1WLMplI/AAAAAAAADcw/xGeUAdNoE4Q/s1600-h/ZEPPELIN-175.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-2ZkjSbdpI74/TxCv2U4_aGI/AAAAAAAADc8/3-Iv_RFCgiA/ZEPPELIN-17_thumb2.jpg?imgmax=800" width="420" height="301" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-saauFk8E4Qs/TxCv5QIdUxI/AAAAAAAADdE/tLuEzyEzvfg/s1600-h/ZEPPELIN-197.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-IVwTkKi0juE/TxCv72p0QDI/AAAAAAAADdM/-l-8f2JL2Kk/ZEPPELIN-19_thumb4.jpg?imgmax=800" width="421" height="561" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-L8BLs5Sk9aI/TxCv-fl3VwI/AAAAAAAADdU/LK5U3jOGRYw/s1600-h/ZEPPELIN-205.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-iCpSE3Xc6QE/TxCv_N0m7pI/AAAAAAAADdc/1FLXZRb0lJ8/ZEPPELIN-20_thumb2.jpg?imgmax=800" width="422" height="251" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-UoHQmIsrc-Y/TxCwCBDrxoI/AAAAAAAADdk/GztCDC2ySZ4/s1600-h/ZEPPELIN-215.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-8S8_kn6zGlM/TxCwDKMBnvI/AAAAAAAADds/KAH7N1wKbTc/ZEPPELIN-21_thumb2.jpg?imgmax=800" width="426" height="344" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-wb2A17K9LJE/TxCwFntwuAI/AAAAAAAADd0/CQkaqfMDjOw/s1600-h/ZEPPELIN-227.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-TPn3VBa1NgI/TxCwHIxW2cI/AAAAAAAADd8/m4Q0qFa99vA/ZEPPELIN-22_thumb4.jpg?imgmax=800" width="402" height="615" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-APEK1WJJfI8/TxCwIqE0-NI/AAAAAAAADeE/kFl9Fsjq5Ns/s1600-h/ZEPPELIN-237.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-t54svBvQeoU/TxCwJhtZHdI/AAAAAAAADeM/nQ7g8WwxzXA/ZEPPELIN-23_thumb4.jpg?imgmax=800" width="402" height="574" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-OQpwBGacYJo/TxCwNsrj6KI/AAAAAAAADeU/S2V-YWyqJPo/s1600-h/ZEPPELIN-245.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-YHAeLQA91JM/TxCwP6CncmI/AAAAAAAADec/WZ3ZIjz5eec/ZEPPELIN-24_thumb2.jpg?imgmax=800" width="408" height="463" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-_mswCpSU_1E/TxCwS2pqqpI/AAAAAAAADek/1xU3ZgEWusU/s1600-h/ZEPPELIN-256.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-XPEfxFmOE4o/TxCwT63a7BI/AAAAAAAADes/Wur_w7WQD38/ZEPPELIN-25_thumb3.jpg?imgmax=800" width="409" height="459" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-XL5qxybDD30/TxCwWs8EyFI/AAAAAAAADe0/y6v9oiut8oc/s1600-h/ZEPPELIN-267.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-WNun13soBrQ/TxCwYX0h9TI/AAAAAAAADe8/DKi5ot4Tbsk/ZEPPELIN-26_thumb4.jpg?imgmax=800" width="410" height="598" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-qBjjbZblaDY/TxCwb_jEQ2I/AAAAAAAADfE/8kRKl4RiXX0/s1600-h/ZEPPELIN-277.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-BfoRNmKvaTY/TxCwc9EEw0I/AAAAAAAADfM/5HJusIwDCak/ZEPPELIN-27_thumb4.jpg?imgmax=800" width="410" height="434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-2QlTvPhh1Mk/TxCwf-UvodI/AAAAAAAADfU/87LT5X18PWs/s1600-h/ZEPPELIN-285.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-Xercq4Ct1yU/TxCwg533fpI/AAAAAAAADfc/jS2CgCpx9bA/ZEPPELIN-28_thumb2.jpg?imgmax=800" width="413" height="324" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-gWU-11ASUaM/TxCwkXTrxZI/AAAAAAAADfk/b4jbHkCNOH4/s1600-h/ZEPPELIN-296.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Zeppelin!" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-fsV0pKTRoSk/TxCwm9KKBGI/AAAAAAAADfs/A7D_x28i8sY/ZEPPELIN-29_thumb3.jpg?imgmax=800" width="415" height="593" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-NERTFLcIGJs/TxCwqEQvj-I/AAAAAAAADf0/n9uKkKDiN80/s1600-h/Hindenberg8.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Hindenburg" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-FgqYez4DVDA/TxCwqyU8ZtI/AAAAAAAADf8/p0kgeLeOB6w/Hindenberg_thumb2.jpg?imgmax=800" width="416" height="322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="422" height="14" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 43px 0px 0px; display: inline; float: left" title="" alt="" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" /&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-ii.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (II) EL GRAN BOMBARDEO DEL ZEPPELIN" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (IV) (COMING SOON)" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-811417021367603200?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/811417021367603200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-iii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/811417021367603200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/811417021367603200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-iii.html' title='DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (III)'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-B0OYpppKwJY/TxCvf5auUNI/AAAAAAAADbM/OfnfSt8RVb8/s72-c/ZEPPELIN-05_thumb4.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-6627674761599502844</id><published>2012-01-09T22:31:00.001+01:00</published><updated>2012-01-13T23:34:39.985+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (II)</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img src="http://atomikaztex.files.wordpress.com/2010/09/le-zep-rio.jpg" width="404" height="275" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="409" height="11" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;31 de enero de 1916        &lt;br /&gt;EL GRAN BOMBARDEO DEL ZEPPELIN&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Wednesbury, Gran Bretaña      &lt;br /&gt;31 de enero/1 de febrero 1996       &lt;br /&gt;Tom Morgan       &lt;br /&gt;Investigación personal, con registro de conversaciones con testigos       &lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Empecé a escribir este artículo el 31 de enero de 1996, poco antes de las 9 p.m. Alrededor de esa hora y en la misma fecha ochenta años atrás, dos dirigibles alemanes sobrevolaban el sur sobre Shropshire, y aunque ellos no lo sabían, pronto bombardearían mi ciudad, matando casi a mi bisabuelo, a mi abuela y a su hermana.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El 31 de enero de 1916, nueve dirigibles partieron de sus bases en Friedrichshaven y Lowenthal; un número inusualmente grande. En esta ocasión no se deslizarían disimulados en la oscuridad a lo largo del Mar del Norte, para bombardear de forma desordenada la costa sur de Inglaterra y regresar luego a sus bases. Esta vez, sus órdenes consistían en bordear toda la costa de Inglaterra y bombardear Liverpool que, hasta ahora, se consideraba a salvo de este tipo de incursiones. La audacia de esta operación hasta entonces sin precedentes enseñó algo a los ingleses: que ningún lugar estaba a salvo de los ataques aéreos. Ya nadie más podía considerarse fuera de su alcance. Incluso la distante Liverpool se había convertido, por usar una frase que se haría&amp;#160; lugar común en las guerras del futuro, en un objetivo legítimo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El Kapitänleutnant Max Dietrich, al mando del L21, fue el primero en cruzar el Mar del Norte, pasando sobre la costa de Norfolk a las 5.50 p.m. Hacia el Oeste él y sus hombres podían ver la puesta de sol, augurando buen tiempo. Más al interior, no obstante, se distinguían cúmulos de niebla y bruma alrededor de las áreas urbanas más densamente pobladas, que dificultaban la observación. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A cierta distancia, destacándose en la luz crepuscular, Dietrich veía el zeppelín L13 dirigido por el legendario Kapitänleutnant Heinrich Mathy, que ya había bombardeado Londres personalmente el año anterior. Allí arriba, sobre las nubes, comenzaba a sentirse en los cuerpos una temperatura gélida. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Dietrich empleó una combinación de cálculo y de la observación directa que le ofrecían las nubes al abrirse esporádicamente, trazando con cuidado su viaje. Aumentó su velocidad y dejó atrás a Mathy y el L13, hasta divisar unas luces bajo su aparato. Las mediciones del tiempo que le había llevado alcanzar ese lugar junto a la velocidad media le indicaron que se trataba de Manchester. Distinguió varios objetivos probables, pero decidió no bombardearlos y reservar el factor sorpresa para Liverpool.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A las 8:50, mirando hacia abajo desde la barquilla, Dietrich ya no pudo ver más luces, ni perfil alguno de nada que pudiese reconocer, lo que le hizo pensar que sobrevolaba el Mar de Irlanda en dirección al norte de Liverpool. Giró en dirección sur, aproximándose a la costa en busca del objetivo. Muy poco después, lo vio: allí abajo, las luces parpadeantes de un núcleo urbano. Hacia el sur y separado por una franja de oscuridad, había otro pueblo más pequeño. Dietrich supo que estaba sobre Birkenhead y sobre el mucho más poblado Liverpool, separados ambos entre sí por la desembocadura del río Mersey. Ordenó a todos sus hombres que se colocasen en sus puestos y comenzó la aproximación.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Maniobró para salirse del mar y comenzar un ataque desde el Sur, con la idea de sobrevolar Birkenhead, cruzando el Mersey hasta alcanzar Liverpool. Los oficiales permanecían concentrados ante sus instrumentos, calculando la velocidad del aire y la altitud. Las bombas incendiarias estaban listas. En el zeppelín reinaba un ambiente distendido. No se habían producido incidentes hasta ahora. Tenían todo el firmamento a su disposición. Y ahora que habían alcanzado su objetivo, el frío y el tedio de su largo viaje quedaban atrás.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A las 9 p.m. del 31 de enero de 1916 los ciudadanos de Liverpool que se encontraba fuera de sus casas (y debieron ser bastantes en esa tarde-noche de lunes) no escucharon un zumbido de motores que los hiciese levantar la vista al cielo. Y quienes de todas formas lo hicieron, por el motivo que fuese, no alcanzaron a distinguir el amenazador perfil de esa aeronave con aspecto de cigarro plateado que se disponía a bombardearlos. Esa noche las calles de Liverpool no mostrarían la típica imagen representada en los posters alemanes de propaganda –cebados mercaderes y hombres de negocios con levita y sombrero pisoteando a mujeres y niños, en un desesperado intento por salvar sus vidas. No había miedo. No había pánico. No había peligro. En el cielo, no se veía ningún zeppelín. El L21 no se encontraba sobre Liverpool, porque resulta que los cálculos de Dietrich habían sido erróneos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando creyó sobrevolar Manchester, Dietrich se equivocaba. Lo que veía abajo en la niebla, tras las cristaleras de la barquilla de observación, era Derby. Cuando creyó que habían cruzado la costa sobre el Mar de Irlanda, se equivocaba. Había estado sobrevolando las poco habitadas y escasamente iluminadas áreas de North Shrophsire y Gales del Este. Cuando pensó que sobrevolaba Liverpool y Birkenhead y el Mersey, se equivocaba. Cuando Dietrich localizó su objetivo, llamando a sus puestos a sus hombres, no estaba sobre Liverpool. Se hallaba a 75 millas al sureste. Su &amp;quot;Birkenhead&amp;quot; era Tipton, un pequeño pueblo industrial en mitad de las West Midlands. Ese &amp;quot;Mersey&amp;quot; que creía distinguir a partir de sus contornos difuminados por la oscuridad era una zona industrial, de minas y tierra baldía, conocida como Lea Brook. Y su ansiada joya, su &amp;quot;Liverpool&amp;quot;, era Wednesbury –mi pueblo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Comenzó el ataque. El zeppelín soltó sus bombas sobre Tipton y Bardley y poco después sobre Wednesbury. Cayeron sobre King Street, cerca de una gran fábrica. Una mujer, Mrs. Smith, del 14 de King Street, salió de su casa para ver qué era ese ruido. Un poco más abajo de la calle vio fuego y pensó que se había producido una explosión en la fábrica. Se dirigió a paso rápido hacia allá pero las bombas empezaron a caer detrás de ella. Se volvió y se dirigió corriendo a su casa, para descubrir que su casa era ya un montón de escombros y que toda su familia estaba muerta –su marido Joseph, su hija Nellie de trece años, y su hijo Thomas de 11. Estos tres cuerpos fueron rápidamente localizados. El de la más joven, Ina, de sólo siete años, se hallaba sobre el tejado de la fábrica. Este cadáver no sería hallado hasta la mañana siguiente. Fueron las primeras muertes que se produjeron en Wednesbury. Arriba, el dirigible permanecía suspendido en el aire, sin realizar por el momento ninguna nueva maniobra.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En el King's Music Hall de Earp Street, el público se acomodaba para presenciar la segunda parte del melodrama &amp;quot;The Faithful Wedding&amp;quot;, y Florence Hill y su hermana Ellen estaban sentadas una a cada lado de su padre, en el patio de butacas. Cuando las luces principales de la sala se apagaron, sintieron una especie de ruido sordo. Muy poco después lo sintieron con más fuerza y esta vez no hubo dudas de que se trataba de explosiones, producidas en algún lugar muy cercano. Mientras Florence, que trabajaba en una fábrica de municiones, pensaba que tal vez se había producido algún serio accidente en el almacén de granadas y explosivos durante el cambio de turno de la tarde, el teatro se sumió repentinamente en la más completa oscuridad. Hubo algunos gritos y exclamaciones. El público se levantó en dirección a la salida. Florence perdió el contacto físico con su padre y su hermana y se sumó el movimiento general que se desplazaba hacia la derecha del auditorio, donde se encontraban las salidas de emergencia, preguntando: &amp;quot;¿Papá? ¿Eres tú?&amp;quot;, a cualquiera con el que se tropezase o que la ayudara a levantarse. No había pánico, realmente, sino una profunda sensación de inconveniencia. Las explosiones habían cesado. Pero era evidente que algo pasaba afuera, y lo que quiera que fuese había provocado que se cortase la luz y el suministro de gas. No pasó mucho tiempo hasta que Florence se encontró en la calle cerca de Ellen. Buscaron a su padre pero no pudieron dar con él. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Todas las farolas de la calle estaban también apagadas, y sin embargo, notaron una fuente de luz proveniente de algún lugar sobre el edificio de cuya fachada todavía salía gente. La luz centelleaba. Se movieron un poco más hacia el centro de la calle y entonces vieron el zeppelín. Allí estaba, sobre la fábrica que ardía al final de Union Street, su plateado exterior reflejando las llamas del fuego que habían provocado las bombas. Debió parecerles entonces como un enorme dragón, inclinándose sobre su afligida presa. Escucharon sus motores acelerándose y vieron que la máquina giraba y se inclinaba hacia ellos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Estalló una carrera colina arriba hacia la Iglesia, en el punto más alto del pueblo; a ellos fueron uniéndose otros que se habían visto arrojados de sus casas a la oscuridad para descubrir lo que sucedía, además de los viandantes que a esas horas todavía realizaban sus compras en los comercios del centro del pueblo. Un hombre salió precipitadamente de una casa y abrió las pesadas puertas de su sótano, que era exterior y formaba parte de la acera. &amp;quot;¡Aquí abajo, rápido!&amp;quot;, gritó, y algunos aceptaron su ofrecimiento. Otros permanecieron fuera, mirando el zeppelín.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Dietrich ya había pasado por Tipton, dejando caer sus bombas incendiarias. En Union Street dos casas fueron completamente arrasadas y otras dañadas, y la central del gas ardió. En total catorce personas fueron asesinadas en Tipton. Thomas Morris contó más tarde cómo había salido corrido hacia el cine de Tivoli. Su mujer se había llevado a sus hijos a visitar a su madre. Cuando llegó a la casa de su suegra en Union Street, se encontró con que ya no existía y entre sus escombros halló cinco cadáveres –los de su mujer, sus dos hijos y sus suegros.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dicho sea de paso, agradezco a Colin Grainger que me hablase de una de las víctimas de Tipton, Elizabeth Insull. Elizabeth se había casado con un barquero, James Cartwight, el 30 de enero de 1904, y fue asesinada exactamente 12 años y un día después, cuando el zeppelín bombardeó Union Street. Fuese quien fuese el responsable de certificar la causa de su muerte en el registro de fallecidos de la ciudad algunos días después, no se anduvo con rodeos:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-y-hFlZCt62Y/TwtclK94JZI/AAAAAAAADXE/lt42MtjLsfU/s1600-h/zepp13.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-P38rD1zFlUM/Twtcl97VvII/AAAAAAAADXM/KpEyeFZitHY/zepp1_thumb1.jpg?imgmax=800" width="391" height="102" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&amp;quot;Causa de la muerte: cuerpo destrozado debido a la explosión de una bomba lanzada por una aeronave enemiga; cargos de asesinato con premeditación contra el Káiser de Alemania y su hijo el príncipe heredero como cómplices del hecho”&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El L21 se había ido desplazando hacia Lower Bradley, dejando caer cinco bombas más que mataron a una joven pareja, Maud y William Fellox, cuyas muertes se conmemoraron con una pequeña placa en un muro cercano al lugar donde fueron encontrados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Después de dejar Wednesbury y sobrevolar las cabezas de Florence, Ellen y muchos otros que miraban hacia lo alto desde la colina de la Iglesia, Dietrich se dirigió al norte, hacia Nalsall. La primera bomba cayó sobre la congregación de una iglesia. Allí estaba teniendo lugar la primera clase de preparación para los chicos de la escuela local de primaria, pero nadie fue herido, aunque un hombre que caminaba por la calle murió instantáneamente cuando un cascote, o una explosión, le arrancó parte de la cabeza. Dietrich movió su aeronave sobre el centro de Walsall. Su última bomba hirió a Julia Slater, la esposa del alcalde, cuando se encontraba en el tranvía. (Sufrió serias heridas en el pecho y el abdomen y murió unas pocas semanas después, por el shock y la septicemia. El War Memorial del pueblo de Walsall fue levantado allí, en el lugar donde cayó la última bomba de Dietrich). A una orden de su capitán, el timonel hizo girar el L21 en dirección a Alemania.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Por entonces Florence y Ellen Hill ya habían tomado la decisión de dirigirse a su casa para ver si podían encontrar allí a su padre. El zeppelín se había ido perdiendo de vista, y el frío empezaba a dejarse sentir. Así que abandonaron la Iglesia y llegaron a casa sobre las 11 pm uniéndose a los muchos vecinos que había allí reunidos en los portales de sus casas, comentando los sucesos de la noche. Después de unos veinte minutos, Florence vio a un hombre que se aproximaba cojeando hacia ellas. Era su padre. Temiendo que estuviese herido, corrió hacia él junto con algunos vecinos. Le faltaba una bota. La había arrojado hacia el L21 cuando lo vio sobrevolándole, y luego no pudo encontrarla. Tras este valiente gesto de impotencia buscó a sus hijas, hasta que se sintió extenuado y regresó a casa esperando encontrarlas allí. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A media noche toda la familia se había dormido. Tenían mucho en qué pensar. Esa noche habían estado a punto de morir. El riesgo había sido tan real, tan impredecible como el que hacían frente Dick y Martin en las trincheras –los prometidos de Florence y Ellen. Las chicas habían leído en los periódicos artículos sobre los zeppelines, ¡y ahora habían visto y oído uno!. Florence cayó dormida pensando en Dick, que estaba destinado en Francia. Y, como me dijo muchos años más tarde, resultó que pensó también en mí porque se sorprendió diciéndose a sí misma: &amp;quot;esto será algo que contaré a mis nietos&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;En lo que no pensó, no obstante, fue en la posibilidad de que menos de quince minutos después sería despertada por el zumbido de otro motor, que la haría levantarse de la cama, apartar las cortinas y ver otro zeppelín bombardeando Wednesbury.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A tres millas al sur aproximadamente, el L19 había estado deleitándose en las alturas, al ralentí, mientras el Kapitänleutnant Loewe consultaba sus mapas. Loewe no había mantenido comunicación con Dietrich del L21, pero por lo visto cometió los mismos errores de cálculo en su vuelo sobre Inglaterra. En esos momentos, mientras los hombres de Dietrich andaban ocupados en dirigir el zeppelín a casa, Loewe examinó las evidencias. Finalmente llegó a una conclusión, idéntica a la de su colega. Él, también, creyó que había localizado Liverpool. Veía brillar el fuego con intensidad bajo su aparato, lo que le confirmaba el éxito de la misión. Mientras Florence se dormía dio nuevas órdenes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Wednesbury se convirtió otra vez en el objetivo. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El L19 era un dirigible de reciente fabricación. Se terminó de construir a finales de noviembre de 1915. Desde el principio sin embargo sus motores habían estado dándole problemas y era debido a esto que iba a remolque del L21. (El L21 era de hecho incluso más joven que el L19: llevaba apenas tres semanas de servicio, previamente a este ataque. Los dos tenían el mismo tipo de motores, aunque sólo los del L21 funcionaban a la perfección).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Loewe dejó caer sus bombas en la misma zona, muchas de ellas sobre Wednesbury. Esta segunda incursión no produjo tantos daños y nadie resultó herido. Por lo tardío de la hora, hubo menos testigos presenciales y el ataque causó menos sensación que el de Dietrich. El L19 comenzó a oscilar lentamente hacia el este, dirigiéndose a la costa. Para Loewe, para su tripulación y para el L19, este sería su último vuelo. Los problemas en los motores persistieron y al final el aparato se precipitó en el Mar del Norte. Sus restos fueron divisados por un barco pesquero británico cuyo capitán, tras hablar con la tripulación, rehusó subirlos a bordo, temiendo (eso fue lo que dijo más tarde) que pudieran apoderarse de su barco y de sus hombres. El pesquero salió en busca de algún buque de la Royal Navy, pero para cuando quiso llegar al puerto el L19 se había hundido por completo. No hubo supervivientes, aunque algunos hombres de su tripulación enviaron diversos mensajes dentro de botellas, que serían recuperados algunos meses más tarde. Uno de esos mensajes era del mismo capitán Loewe:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Con quince hombres en la plataforma superior y los travesaños del L19, flotando sin la barquilla aproximadamente a 3º longitud Este, intento enviar este último informe. Problemas sucesivos con los motores, un fuerte viento desestabilizador demora nuestro viaje de regreso y, en medio de la niebla, nos lleva hasta Holanda donde somos recibidos con fuertes disparos de rifle. La nave se vuelve más pesada y fallan simultáneamente tres motores. 2 de febrero de 1916, alrededor de la 1 p.m., aparentemente nuestra última hora. Loewe&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Dietrich y el L21, junto a las otras naves que habían comenzado el ataque (y cuyos bombardeos han quedado fuera de este artículo) regresaron sanos y salvos a casa, listos para futuras misiones. La relación del L21 con Wednesbury terminó el 28 de noviembre de 1916, cuando fue alcanzado más allá de las costas de Lowestoft tras una incursión en tierras inglesas y cayó envuelto en llamas. No hubo supervivientes. El comandante en esa ocasión fue el Oberleutnant Frankenberg.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El país percibió estas incursiones aéreas como algo embarazoso. Nueve zeppelines fueron capaces de sobrevolar Inglaterra sin la menor oposición. Algunos aviones despegaron pero ninguno pudo aproximarse a las aeronaves. Después de esto, se prestó mucha más atención a la defensa aérea.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Las incursiones alemanas sobre Wednesbury y los pueblos de los alrededores hallaron eco los periódicos del día siguiente. Se publicaron algunas fotos, pero debido a la censura de guerra no se mencionó el nombre de ninguno de los pueblos. Lo cual no cambiaba nada. Todo el mundo en Wednesbury sabía qué había pasado, y dónde.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Hoy, apenas nadie lo recuerda. Los restos calcinados de la fábrica de Crown Tube Works, que siguieron en pie durante algún tiempo después de la guerra, fueron finalmente demolidos hacia la década de los 60. Las características farolas de hierro de King Street agujereadas por la metralla fueron sustituidas por otras aproximadamente en las mismas fechas. Del muro sólo permanece una sección, y sus ladrillos todavía muestran las huellas de una bomba que cayó en las cercanías. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Florence Hill, mi abuela, que tuvo un casi perfecto panorama de la incursión alemana desde su posición en la Iglesia de la colina, murió hace dos años a la edad de 100. Conozco a algunas personas que todavía viven y que eran niños esa noche, cuando vieron el zeppelín. El más joven tiene 85 años. Los periódicos que escribieron sobre el ataque de 1916 todavía se editan. Pero, esta vez, no ha habido la menor alusión a este recuerdo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.hellfire-corner.demon.co.uk/uk.gif" width="73" height="37" /&gt;&amp;#160; TOM MORGAN&lt;/p&gt;  &lt;h3&gt;&lt;a href="http://www.hellfire-corner.demon.co.uk/zeppelin.htm"&gt;THE GREAT ZEPPELIN RAID&lt;/a&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;h3&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="413" height="13" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;img style="margin: 0px 36px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="263" height="126" /&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-iii.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (III) " alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-i.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (I)" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-6627674761599502844?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/6627674761599502844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-ii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6627674761599502844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6627674761599502844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-ii.html' title='DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (II)'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/s72-c/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-7316960941018105054</id><published>2012-01-07T14:48:00.001+01:00</published><updated>2012-01-10T16:04:35.708+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (I)</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-uzr0BLyOaPg/TwhLaDEQtVI/AAAAAAAADOw/iLalLhNYInM/s1600-h/lz130-cutaway3.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-FJegI39n_us/TwhLa5774QI/AAAAAAAADO4/HBjwjer5Kzo/lz130-cutaway_thumb1.jpg?imgmax=800" width="399" height="264" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-mBCMTD7gMbQ/TwhLgWsysXI/AAAAAAAADPA/EuIYoG5cvSU/s1600-h/image4.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-izhPWChURcA/TwhLkXEx-zI/AAAAAAAADPI/9ZgS8scjZgk/image_thumb2.png?imgmax=800" width="402" height="243" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-apHsXsT3eUg/TwhLo0ysa2I/AAAAAAAADPQ/9t_09a5tqHw/s1600-h/image8.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-2McoyUyDCE4/TwhLsbyQW3I/AAAAAAAADPY/KdnZnbx_3kc/image_thumb4.png?imgmax=800" width="407" height="249" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-LxdHFoB9ip4/TwhL09pFFwI/AAAAAAAADPg/3W69JaCWZG4/s1600-h/image12.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-v-gA-BgMKXs/TwhL7MMp0aI/AAAAAAAADPo/27xGN0IsE-A/image_thumb6.png?imgmax=800" width="407" height="593" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-9wjQAV43bzQ/TwhL8VSS_WI/AAAAAAAADPw/SOoqiPiTVmM/s1600-h/Zepplin1.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-BuE9SDL7gTk/TwhL9pyPIBI/AAAAAAAADP4/weV87wBSZtw/Zepplin_thumb.jpg?imgmax=800" width="410" height="272" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-erPvHJUx9zw/TwhL-u4M0hI/AAAAAAAADQA/EBtdtii9QVc/s1600-h/postcard161.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-_TWMC0p1xdk/TwhL_TxZeeI/AAAAAAAADQI/LuA0ZxWlA0k/postcard16_thumb1.jpg?imgmax=800" width="409" height="279" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Atby0TRe3RU/TwhMFmB7rII/AAAAAAAADQQ/qmtrxMQJM5E/s1600-h/image20.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="image" border="0" alt="image" src="http://lh6.ggpht.com/-LYMhJiSWevU/TwhMJbZQHvI/AAAAAAAADQY/yIaiSVaIh9Q/image_thumb10.png?imgmax=800" width="411" height="304" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-CD7t_WK3fUY/TwhMKZkJ8VI/AAAAAAAADQg/y6bNaRV3Hfc/s1600-h/Zepp435.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-IC9NXS9ZdbE/TwhMLSQhptI/AAAAAAAADQo/XJvdi2pvT2A/Zepp43_thumb3.jpg?imgmax=800" width="412" height="282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-rnk1ZweoJY8/TwhMMKkLkZI/AAAAAAAADQw/qXB7MupCITA/s1600-h/Zepp446.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/--jZ3CLkrvuk/TwhMNf-dOrI/AAAAAAAADQ4/lF6lPUSzg9g/Zepp44_thumb4.jpg?imgmax=800" width="412" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-9OEfOKRYrQ4/TwhMOVaDUUI/AAAAAAAADRA/h2GlNAqbUpQ/s1600-h/Zepp619.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-WLBEMEnJ05I/TwhMPE84ybI/AAAAAAAADRI/_N_CBoR3BNI/Zepp61_thumb7.jpg?imgmax=800" width="411" height="296" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Biqv9p7J_Lg/TwhMQJd0JeI/AAAAAAAADRQ/OZ3frVEt-GE/s1600-h/Zepp596.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-3Fycjwrx9Qg/TwhMQ9VeDLI/AAAAAAAADRY/Nxeju7trsc4/Zepp59_thumb4.jpg?imgmax=800" width="411" height="287" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-mFQzvv8kwK4/TwhMVrRMVJI/AAAAAAAADRg/yY1tlJrWKl0/s1600-h/image294.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 18px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-UwwxFXuYujk/TwhMYDxV4PI/AAAAAAAADRo/Rzl_kzRD0q8/image29_thumb3.png?imgmax=800" width="193" height="278" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-oFVZEu1eUJs/TwhMYlxQU-I/AAAAAAAADRs/bIHGLIb-H_Q/s1600-h/Zepp6810.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-KRWwXaj2h6M/TwhMZSH5snI/AAAAAAAADR0/ktsD876NKfw/Zepp68_thumb6.jpg?imgmax=800" width="198" height="277" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-E5WdcC0hLdM/TwhMae4Y79I/AAAAAAAADSA/Oe-bxQ_AMJs/s1600-h/pa5723.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-TVZ0IgKzUv4/TwhMbdzEklI/AAAAAAAADSI/111cnGi6DY4/pa572_thumb1.jpg?imgmax=800" width="410" height="266" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-IgR_tE5jUpc/TwhMcic6YiI/AAAAAAAADSQ/ArKE3c3LvQk/s1600-h/rd205.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-F53yhUl00PA/TwhMdBLQ-MI/AAAAAAAADSY/CH9YJPTUzNE/rd20_thumb3.jpg?imgmax=800" width="410" height="226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-YiVNkY7kLHE/TwhMeZmHDZI/AAAAAAAADW8/LgVAljsl1c0/s1600-h/pa1256%25255B2%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-EBj08PbtgPc/TwhMfpS8rEI/AAAAAAAADXA/XZQh3PKRXF0/pa1256_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="408" height="661" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-Q1CT5bn3nCA/TwhMjCW3dgI/AAAAAAAADSw/BRvDbpE_pRM/s1600-h/shenand-lakehurst048web3.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-uXAJTvcocB4/TwhMj0lLl2I/AAAAAAAADS4/q--BJ3pFkjE/shenand-lakehurst048web_thumb1.jpg?imgmax=800" width="414" height="272" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-C8oLX5oSIPQ/TwhMlMF91VI/AAAAAAAADTA/M81JEQUX2Vs/s1600-h/Zepp397.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-DEqjxJsm0ek/TwhMmB4C2CI/AAAAAAAADTI/DcjkkEcq0es/Zepp39_thumb5.jpg?imgmax=800" width="409" height="294" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Fjt24Twm9dQ/TwhMnNOgvCI/AAAAAAAADTQ/0nLfVh6MXkA/s1600-h/Zepp365.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-KmRLUaLwAhw/TwhMoBY4b_I/AAAAAAAADTY/8wbrVSQEWQA/Zepp36_thumb3.jpg?imgmax=800" width="412" height="287" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-tT0d4GGr6lo/TwhMqRH0k5I/AAAAAAAADTg/SCScJJPsx3A/s1600-h/478193.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-FAqu0Ic2oqE/TwhMrEAb49I/AAAAAAAADTo/SRLzyjzGr68/47819_thumb1.jpg?imgmax=800" width="413" height="265" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-LQGbarOH8lU/TwhMrzBQ7VI/AAAAAAAADTw/6aCMNWVF16A/s1600-h/zeppelin5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 15px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-H3tjBZ6cevk/TwhMsnSoaAI/AAAAAAAADT0/AI2aeaaiZU4/zeppelin_thumb4.jpg?imgmax=800" width="191" height="271" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-kOR5Q7RwM88/TwhMtEkkfxI/AAAAAAAADT8/EYcGC55YGkg/s1600-h/Zepp668.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-n_J1L83e0_A/TwhMuEWk-TI/AAAAAAAADUE/xWxCNUuCKWQ/Zepp66_thumb6.jpg?imgmax=800" width="180" height="271" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Ne31jZ752lQ/TwhMxmEXQEI/AAAAAAAADUQ/ycYknV1sl9M/s1600-h/image251.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-b0iRVpsl34c/TwhM1BwakMI/AAAAAAAADUY/jo7RtmQBoPE/image25_thumb1.png?imgmax=800" width="389" height="295" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-yijA0GBuuiA/TwhM2PPcHMI/AAAAAAAADUg/KqAG4wfgVfc/s1600-h/pa12631.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/--Jr2pvvat5E/TwhM3QmdFCI/AAAAAAAADUo/qI3_REKozVI/pa1263_thumb.jpg?imgmax=800" width="391" height="638" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Joi0fhiX1ZQ/TwljVGLk6wI/AAAAAAAADWQ/TWhkl_oCUoY/s1600-h/over-londons-roofs1%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-iOqOtY-NqBg/TwhM7gVWqoI/AAAAAAAADWY/jYqpOiHrEYQ/over-londons-roofs1_thumb.jpg?imgmax=800" width="391" height="539" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-iRCgV2K4qPY/TwhM-U_ZfaI/AAAAAAAADWc/5y2JRw-xwkc/s1600-h/image13%25255B1%25255D.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-fSaRi_c1rXQ/TwhNBmJ_W_I/AAAAAAAADWg/QmP8kEytBho/image13_thumb.png?imgmax=800" width="390" height="527" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-rEBHXmOzBGk/TwhNDemTlWI/AAAAAAAADWk/QArLmmmLrhA/s1600-h/crash_zeppelin_lz18_lii1%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-wrAIOfglAv4/TwhNEaTUktI/AAAAAAAADWo/7eGvw6_TEek/crash_zeppelin_lz18_lii1_thumb.jpg?imgmax=800" width="390" height="622" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-LG39XE9SXkg/TwhNFis3WXI/AAAAAAAADWs/-UXg-TWwHDM/s1600-h/pa12585%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-sUaFzGwPjLc/TwhNGjwBIYI/AAAAAAAADWw/2HJS-c5BYog/pa12585_thumb.jpg?imgmax=800" width="392" height="268" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-vM1SzaF6hKQ/TwhNH-zPp8I/AAAAAAAADW0/nla7MROGtrc/s1600-h/pa1260%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-DnO9Nl4t-hw/TwhNIzZtieI/AAAAAAAADW4/8KQANgVJgeA/pa1260_thumb.jpg?imgmax=800" width="392" height="283" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="395" height="14" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" title="" alt="" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="260" height="120" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-ii.html"&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" title="EL GRAN BOMBARDEO DEL ZEPPELIN" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-william-le-queux-y-los.html"&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" title="WILLIAM LE QUEUX Y LOS ESPÍAS DEL KÁISER" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-7316960941018105054?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/7316960941018105054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-i.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/7316960941018105054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/7316960941018105054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-i.html' title='DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (I)'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-FJegI39n_us/TwhLa5774QI/AAAAAAAADO4/HBjwjer5Kzo/s72-c/lz130-cutaway_thumb1.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-3279816642232654833</id><published>2012-01-05T00:39:00.001+01:00</published><updated>2012-01-07T15:05:54.203+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: WILLIAM LE QUEUX Y LOS ESPÍAS DEL KÁISER</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.gutenberg.org/files/29669/29669-h/images/541.png" width="392" height="570" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;h3 align="center"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;p&gt;Aunque la novela de espías de posguerra es considerada a veces una ramificación del género negro, los orígenes de ambos revelan un tronco común: las historietas decimonónicas de la llamada &amp;quot;escuela Rogue&amp;quot;, que con manga ancha podía agrupar a escritores de nacionalidad diversa como el francés Maurice Leblanc, el estadounidense O.Henry o los británicos Max Pemberton y E.W. Hornung: narraciones ligeras de misterio con protagonistas característicos –granujas “high class” y timadores especialistas en la impostura y el disfraz, sobre todo–, casi siempre en clave amable, que anticipaban en pocos años a los detectives y anarquistas del Chesterton de &amp;quot;El hombre que fue Jueves&amp;quot;. También sería imperdonable no mencionar al maestro Stevenson de “Las nuevas noches árabes”, precursor de todos ellos, y a su discípulo Arthur Machen que insuflaría al género una atmósfera de horror en su inolvidable novela de episodios de 1895 “Los tres impostores”. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Fue en el cierre del siglo cuando la novela de espías propiamente dicha comenzó a encontrar su lugar con &lt;strong&gt;E. Phillips Oppenheim&lt;/strong&gt; (autor de &amp;quot;&lt;strong&gt;The zeppelin's passenger&lt;/strong&gt;&amp;quot;, entre un centenar de libros y cuentos cortos de enorme impacto popular) y &lt;strong&gt;John Buchan&lt;/strong&gt; (&amp;quot;&lt;strong&gt;Los 39 escalones&lt;/strong&gt;&amp;quot; se publicó en la fecha clave de 1915). Pero si existe un autor que ejemplifica el subgénero de agentes secretos alemanes, ese fue sin duda &lt;strong&gt;William Le Queux&lt;/strong&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le Queux no era un chupatintas o un ratón de biblioteca cualquiera sino, por el contrario, lo que llamaríamos “a man of action” que no dudó en involucrarse de lleno en el clima de alarmismo pre-bélico de la primera década del siglo, exacerbándolo todavía más. De padre francés y madre inglesa, estudió en París y en su juventud se recorrió a pie buena parte de Europa y el norte de África antes de instalarse en el Londres imperial. Allí trabajó para The Globe como reportero especializado en política parlamentaria y, en el futuro, llegaría a ser cónsul honorario en San Marino y un pionero de las retransmisiones radiofónicas musicales.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Como novelista es autor de innumerables títulos, que en su día pretendieron ser mucho más que ficción: Le Queux trataba de tú a tú a los miembros del Parlamento y de la policía metropolitana agobiándolos con sus &amp;quot;reportajes de investigación&amp;quot; sobre la vulnerabilidad de Inglaterra y el peligro que entrañaba el Servicio Secreto alemán. Si realmente trabajó para la inteligencia británica, es algo que permanece en el misterio para este humilde escriba. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La invasión de Inglaterra formaba parte del imaginario colectivo de los ingleses desde, tal vez, la llegada de las legiones romanas a Britania, y ya había sido tratada por el novelista &lt;strong&gt;Erskine Childers&lt;/strong&gt; con gran éxito en su libro “&lt;strong&gt;The riddle of the sands&lt;/strong&gt;” en 1903, señalando a Alemania como el lógico invasor; pero lo que para Childers fue un tema puntual, para Le Queux se convirtió en su recurrente leit motiv (la redundancia no es gratuita): su gran novela-pronóstico de 1906 &amp;quot;&lt;strong&gt;La invasión de 1910&lt;/strong&gt;&amp;quot; vendió la friolera de un millón de ejemplares y se tradujo a veintisiete idiomas, entre ellos el alemán, aunque para disgusto suyo el editor germano añadió un final alternativo en el que Inglaterra y el Káiser capitulaban la paz en vez de ser los alemanes rechazados heroicamente de las Islas. Casualidad o no –pero, sin duda, con gran satisfacción de Le Queux– fue entre esas fechas cuando se fundó en Inglaterra el MI6 (junto con el MI5) como la sección extranjera de la oficina del Servicio Secreto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Como estrategas publicitarios, a Le Queux y a su editor el magnate de la comunicación Lord Northcliffe no les faltaba ingenio y audacia: en su momento de mayor tensión llegaron a contratar los servicios de una troupe de actores que, para asombro de los londinenses, se pasearon por Regent Street vestidos como oficiales prusianos –monóculo incluido. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El asunto se le revolvería como un rabioso Dachshund de pesadilla cuando finalmente estalló la guerra y su obsesión por los alemanes mutó en paranoia. Convencido de que Berlín quería asesinarlo por haberse anticipado a sus planes y estrategias, exigió repetidamente a las autoridades ser puesto bajo protección; pero el comisario de la policía Sir Edward Henry, que ya tenía bastante con los dinamiteros anarquistas y estaba además acostumbrado al trato con excéntricos megalómanos –Aleister Crowley y su círculo sin ir más lejos– lo consideró innecesario y se negó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;h3 align="center"&gt;&lt;i&gt;Los Espías del Káiser&amp;#160; &lt;br /&gt;Planificando la invasión de Inglaterra&lt;/i&gt;&lt;/h3&gt;  &lt;h4 align="center"&gt;&lt;i&gt;Por William Le Queux: Autor de      &lt;br /&gt;&amp;quot;La Invasión de 1910&amp;quot;&lt;/i&gt;&lt;/h4&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img src="http://www.gutenberg.org/files/33298/33298-h/images/emblem.png" width="145" height="120" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.gutenberg.org/files/33298/33298-h/images/i-015-big.png" width="391" height="292" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;Parte del mapa de la nueva base naval de Rosyth, descubierto en manos de un espía alemán.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;PREFACIO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nadie en su sano juicio puede negar que Inglaterra está en un grave peligro de ser invadida por Alemania en una fecha no lejana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Es una situación que ya he intentado exponer sin tapujos a la opinión pública en mi reciente obra, &lt;em&gt;La Invasión de 1910&lt;/em&gt;, cuya publicación ha levantado una tormenta de indignación contra mí tanto en Alemania como en Inglaterra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Gobierno británico, se recordará, se esforzó en prohibir su publicación, por contener mi libro verdades muy serias que era mejor ocultar a los ciudadanos, y su publicación –desafiando las resoluciones de la Cámara de los Comunes y la presión que sobre mí ejerció el Primer Ministro– me granjeó acusaciones de alarmismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Años después, ¿no se han cumplido acaso todas mis advertencias?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Soy inglés y, espero, un patriota. No deseo crear un estado de alarma infundada. Lo que he escrito en el presente volumen en la forma de ficción está basado enteramente en hechos muy serios sacados de mi propia experiencia e información personal.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Que los espías alemanes trabajan de forma activa en Gran Bretaña es algo sabido por las autoridades. El número de agentes del Servicio Secreto alemán que en estos momentos operan ocultos entre nuestra niebla, al servicio del Departamento de Inteligencia de Berlín, es de más de cinco mil se crea o no. A cada uno de estos agentes –conocidos como &amp;quot;correos permanentes&amp;quot;– se le ha asignado la misión de descubrir cada secreto que guardemos, y tomar notas en cada distrito de los más pequeños detalles que puedan ser de utilidad al invasor cuando este se decida a pasar a la acción. Estos &amp;quot;correos&amp;quot; son, a su vez, controlados por los agentes itinerantes, que los visitan con estipulada regularidad, asignándoles trabajo, recogiendo los informes y pagándoles su asignación mensual, que varía entre las diez y las treinta libras según sea la posición social del espía o el trabajo específico que se les haya encomendado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los espías no son siempre alemanes. A veces tienen pasaporte suizo, belga o francés; ejercen diversas profesiones, y son identificados en la Oficina Central únicamente por un número, igual que la información mensual que suministran. Cada seis meses se lleva a cabo una &amp;quot;inspección&amp;quot; y sabemos que la recompensa económica recibida por alguno de estos agentes ha sido realmente digna de mención, lo cual habla del éxito de su trabajo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En Inglaterra toda esta brigada de espías es controlada por un bien conocido miembro de la policía secreta alemana en Londres, que es de quien los agentes itinerantes reciben las órdenes, transmitiéndolas luego a todos los &amp;quot;correos residentes&amp;quot; que hay esparcidos a lo largo y ancho del país.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mientras escribo esto, tengo ante mí un asombroso número de informes y documentos que muestran claramente la enfebrecida actividad llevada a cabo por esta avanzadilla del ejército enemigo con objeto de surtir a sus empleados de la más eficaz y detallada información. Estos informes han sido puestos a disposición del Ministro de la Guerra, quien me los ha devuelto sin añadir el más mínimo comentario.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Ministro es perfectamente consciente de la verdad, y no puede negarla a la luz de estos documentos incriminatorios.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se dice que los alemanes no necesitan ingeniar ningún extraordinario sistema de espionaje en Inglaterra, porque pueden conseguir los mapas de nuestros pertrechos militares a un chelín por cabeza. La pregunta es: ¿dan estos mapas una idea útil del número de caballos y vehículos en cada distrito, de los almacenes de abastecimiento y forraje, del mejor modo de destruir nuestros puentes, líneas de telégrafo y teléfono, y de la manera en que mejor pueden comunicarse, entre otros asuntos de vital importancia para el invasor? Cuestiones de esta índole, entre otras, son cada día tratadas en los informes que los espías alemanes transmiten a Berlín, así como los secretos de cada detalle de nuestros armamentos, defensas y nuevas invenciones. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ayudado por un bien conocido oficial detective, en los últimos doce meses he llevado a cabo personalmente una investigación sobre la presencia y el trabajo de estos espías; una investigación que ha supuesto un gran número de desplazamientos, mucha vigilancia y, a menudo, grandes molestias e incomodidades, porque creo que en las actuales circunstancias es preciso establecer un sistema de contraespionaje tal y como han hecho los franceses.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me veo obligado a abstenerme de dar nombres y fechas auténticas, por razones obvias. En consecuencia también me veo obligado a presentar los hechos en la forma de ficción –ficción que, espero, contenga su propia y específica moral patriótica; y lo hago a sabiendas de que otra vez se me acusará de tratar de extender el pánico entre la población.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Coronel Mark Lockwood, miembro del Parlamento por Epping, emitió ya en 1908 una nota de alarma cuando formuló al Ministro de la Guerra, y más tarde al Primer Ministro, serias cuestiones acerca de la presencia de espías alemanes en Norfolk, Suffolk, Essex y otros lugares. El Coronel señaló que durante dos años estos individuos habían estado operando en base a un plan estratégicamente establecido, tomando fotografías, elaborando planes y anotando cuidadosamente cualquier información relevante por todo el territorio del este de Inglaterra. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con toda la razón, declaró que este organizado sistema de espionaje tenía un único objeto, a saber: preparar un súbito ataque a nuestras costas,&lt;em&gt; &amp;quot;el Día&amp;quot;&lt;/em&gt; –como se conoce en Berlín el día en que se llevará a cabo la invasión de Inglaterra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La respuesta de los ministros de Su Majestad fue tibia y gris, aunque tanto el Ministro de la Guerra como el Premier se han confesado a ellos mismos su incapacidad para tratar la situación. Bajo nuestras leyes actuales un espía extranjero tiene práctica libertad para moverse donde desee e intrigar contra Inglaterra, mientras nosotros, como las avestruces, escondemos la cabeza bajo la arena ante los signos de un peligro inminente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ya quedan atrás los días en que un soldado inglés valía lo que diez soldados extranjeros. La ciencia moderna aplicada a la guerra ha cambiado esto. Todos los Clubs del Rifle de Inglaterra no podrían detener un batallón alemán, porque ese batallón alemán ha sido entrenado y disciplinado en el arte de la guerra, mientras en nuestros clubs no existe entrenamiento ni disciplina alguna. Aunque en nuestro país cada hombre útil se uniese a un Club del Rifle no estaríamos más cerca de detener a los invasores alemanes que en el caso de que se movilizase a los hinchas de todos los clubs de fútbol. Nuestra confianza &amp;quot;territorial&amp;quot; es una ilusión. Los entrenamientos quincenales que se llevan a cabo en campamentos de la costa son como picnics, no pueden llamarse adiestramiento militar. El arte de la navegación, la ciencia de la ingeniería, o las habilidades de la construcción militar no pueden enseñarse en catorce días anuales, mucho menos el arte de hacer la guerra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Nuestra fuerza naval también está retrasada. Pero, ¿es esta la impresión que recibe la engañada opinión pública?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En una fecha tan reciente como el 29 de marzo de 1909, Sir Edward Grey, respondiendo al voto de censura de Mr. Balfour en la Cámara de los Comunes, se vio obligado a admitir que &lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&amp;quot;el programa alemán ha creado una nueva situación; cuando su calendario se complete, Alemania, un gran país pegado a nuestras costas, dispondrá de una flota de treinta y tres buques de guerra, y esa flota será más poderosa de lo que el mundo ha contemplado jamás. Todo ello nos impone la necesidad de reconstruir nuestra Armada. Esta es la situación&amp;quot;.&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;Alemania es un país amigo. Por el momento. Pero el Príncipe Buelow admite ahora que el alarmante telegrama del Káiser al Presidente Kruger no era un capricho personal fruto de un arrebato, sino la manifestación de la asunción de una nueva política nacional. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;¿Qué podemos esperar el día de mañana?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 34px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://images.betterworldbooks.com/071/Spies-of-the-Kaiser-9780714642789.jpg" width="115" height="172" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-charles-lucieto-en.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: CHARLES LUCIETO EN MISIÓN ESPECIAL" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-zeppelin-i.html"&gt;&lt;img title="DOSSIER ESPÍAS: ZEPPELIN! (I)" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="194" height="93" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;strong&gt;WILLIAM LE QUEUX: &lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.gutenberg.org/files/33298/33298-h/33298-h.htm"&gt;&lt;strong&gt;Spies of the Kaiser&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-3279816642232654833?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/3279816642232654833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-william-le-queux-y-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3279816642232654833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3279816642232654833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-william-le-queux-y-los.html' title='DOSSIER ESPÍAS: WILLIAM LE QUEUX Y LOS ESPÍAS DEL KÁISER'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/s72-c/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-8276751248156560978</id><published>2012-01-02T00:39:00.001+01:00</published><updated>2012-01-05T11:03:18.104+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS: CHARLES LUCIETO EN MISIÓN ESPECIAL</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-8EvErSMiRgo/TwDumiuofLI/AAAAAAAADMQ/jcyMC1VVQHw/s1600-h/masks.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-aiIy8BX5UzU/TwDunAy1AzI/AAAAAAAADMY/SaIXiGNUEqg/masks_thumb.jpg?imgmax=800" width="346" height="343" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;img alt="CONTENT" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tras el armisticio de 1918 y la “paz de Versalles”, el panorama editorial de Europa se vio anegado por una lluvia de autobiografías y confesiones varias de espías, militares y agentes secretos. Tan solo en Francia se cuentan por docenas: &amp;quot;Agents secrets: l'affaire Fauquenot-Bierckel&amp;quot; de Paul Durand; &amp;quot;Aventures d'un agent secret français 1914-1918&amp;quot; del Capitán L. Lacaza; &amp;quot;Les chasseurs d'espions&amp;quot;, de Georges Ladoux; &amp;quot;Condemned to death”, de Louise Thuliez; &amp;quot;Dans l'air et dans la boue. Mes missions de guerre&amp;quot;, de Jean Violan; &amp;quot;Dans les coulisses de la guerre. Espionnage, contre-espionnage&amp;quot;, de J.Tillet; &amp;quot;I spied for France&amp;quot;, de Marthe Richer; &amp;quot;In the eagle's claws&amp;quot;, de Jeanne de Beir; &amp;quot;Mes missions secrètes, 1915-1918&amp;quot;, de Joseph Crozier,&amp;#160; y aun un largo etc. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Todo ello, sin tener en cuenta los volúmenes centrados de forma exclusiva en la figura de Mata-Hari&amp;#160; –un subgénero en sí mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En su mayoría fueron textos que ayudaron a fomentar entre la población francesa el miedo y la germanofobia, añadiendo más leña al fuego de las, por entonces, muy tensas relaciones entre los dos vecinos. En este sentido las confesiones de &lt;strong&gt;Charles Lucieto&lt;/strong&gt; no fueron una excepción, y de poco sirvió que periodistas alemanes tan intachables en su integridad y tan sentimentalmente vinculados a Francia como Tucholsky lo denunciaran: con Káiser o sin Káiser, la derrotada Alemania seguía siendo para Francia una némesis a la que mirar con fascinación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Publicado en 1927 bajo el título de &amp;quot;&lt;strong&gt;La guerre des cervaux: en missions speciales&lt;/strong&gt;&amp;quot;, el libro de Lucieto debió resultar particularmente exitoso, y todavía es digno de leerse: veintiséis capítulos a modo de vignettes repletos de información privilegiada, de prosa fácil, un inevitable tono naif&amp;#160; y acción de variada índole. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lucieto fue uno de los muchos agentes franceses residentes en los Países Bajos durante la ocupación, con libertad de movimiento a territorio enemigo y a París, donde rendía cuenta a sus jefes; un tipo que entre otros muchos y diversos disfraces operaba bajo la fachada de hombre de negocios, y cuya misión más recordada consistió en robar una nueva fórmula del gas mostaza introducido en obuses que los alemanes, en contra de todas las convenciones internacionales, comenzaron a emplear en su guerra de trincheras en 1915.&amp;#160; Los terribles efectos de este tipo de gases venenosos, a los cuales los soldados temían más que a las bayonetas o las propias balas, fueron descritos en cierta ocasión por un reportero del New York Tribune : &lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font face="Century"&gt;“Una nube de vapor, gris-verdosa y tornasolada, que flota sobre el suelo como la neblina de un pantano, desplazándose hacia las trincheras francesas a medida que es arrastrada por el viento. Sus efectos sobre las tropas consistían en violentas náuseas y desmayos, y un completo colapso. Se cree que los alemanes, que cargan en hordas detrás de la niebla, no encuentran ninguna resistencia humana, con el frente francés virtualmente paralizado&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;Es sin embargo en el capítulo II donde Lucieto describe la organización y estructura de los Servicios Secretos alemanes, antes, durante y después de la guerra. Lo hace en los términos de una monstruosa maquinaria criminal, omnisciente, casi todopoderosa, estúpida a veces, que recuerda vivamente –tal vez demasiado vivamente– a la organización del Dr. Mabuse en el film de Fritz Lang, rodado sólo algunos años antes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lucieto, seguramente demasiado feo o corriente para haber emulado a James Bond en la vida real, no tardó en inventarse uno propio (James Nobody, el “&lt;em&gt;as de ases del Servicio Secreto Aliado&lt;/em&gt;”) y siguió explotando esta veta literaria durante los años 20 y 30 con novelas de ficción publicadas bajo títulos tales como “&lt;strong&gt;El Agente Secreto 123-X-18&lt;/strong&gt;”, “&lt;strong&gt;La espía de los cabellos rubios&lt;/strong&gt;” o “&lt;strong&gt;La virgen roja del Kremlin: memorias de una agente secreto de la Enténte en la Rusia de los sóviets&lt;/strong&gt;”.&amp;#160; Al parecer, gustaba de insistir en que todas ellas se basaban en hechos reales que no podían ser contados directamente, y en personajes auténticos sobre los que no estaba autorizado a dar detalles. Cuando murió, sus editores continuaron alimentando el misterio, insinuando que en su muerte no había nada “accidental”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img alt="CONTENT" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="3"&gt;LA ORGANIZACIÓN DEL SERVICIO SECRETO ALEMÁN&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-d9PTk6X16PU/TwDuoOkdAcI/AAAAAAAADMg/ozo9F6OAnSE/s1600-h/mapa-15.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-LNi2xzdLi0c/TwDuotEf6qI/AAAAAAAADMk/yTIX8zkTihs/mapa-1_thumb2.jpg?imgmax=800" width="380" height="220" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;El paisaje dibujado por un espía. ¿Podría parecer más inofensivo? En el dibujo reproducido abajo, es posible ver la imagen que esconde tras su camuflaje.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-pyOKJbJg2GA/TwDupLT7_oI/AAAAAAAADMs/medgqqRxEkQ/s1600-h/image18.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-vLSxHuSFWWU/TwDuqA-4wII/AAAAAAAADM4/TpJVrmb_Nsk/image_thumb10.png?imgmax=800" width="380" height="223" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;Mapa de una base naval francesa. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Antes de proceder con mis memorias, creo que arrojaré luz sobre algunas cosas si explico a los lectores el modus operandi de los diplomáticos alemanes y de sus servicios secretos militares, tal como eran antes de la guerra.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;No es necesario mencionar que, desde que se firmó el Armisticio, las actividades del Servicio Secreto alemán han disminuido tan escasamente que tras la firma del famoso tratado entre alemanes y bolcheviques en Rapallo, en 1922, se han visto obligados a construir dos edificios en los que alojar a los nuevos agentes...&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El Servicio Secreto alemán, con sus cuarteles generales de Tiergarten, en Berlín, es la más gigantesca organización de espionaje que se pueda imaginar. En esto, como en todo lo demás, nuestros implacables enemigos se organizan a gran escala. Puede decirse sin temor a exagerar que cuando el Káiser nos declaró la guerra, el Estado Mayor alemán (&lt;em&gt;Grosser Generalstab&lt;/em&gt;) sabía todo lo que valía la pena saber sobre nuestras fuerzas militares.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El Servicio Secreto, diseñado y puesto a punto por el espía Stieber, muerto en 1892, se compone de tres ramas:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;1. La rama política      &lt;br /&gt;2. La rama militar       &lt;br /&gt;3. La rama naval&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Antes de la caída del Káiser la &lt;strong&gt;rama política&lt;/strong&gt; estaba asignada directamente al gabinete del Emperador. En la actualidad se halla bajo el control del Ministro de Asuntos Exteriores –al menos, de cara a la galería–, y dispone de tantas secciones como países hay en el mundo. Como su nombre indica, su tarea es velar por la seguridad del Gobierno y de su presidente, brindando a sus consejeros privados toda la información sobre geopolítica mundial que pudiera ser utilizada en beneficio del Imperio.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Antes de la guerra la división más importante era la&lt;strong&gt; Sección de Personal&lt;/strong&gt;, bajo la supervisión directa del Emperador. El Káiser, no obstante, ejercía su poder de forma clandestina permitiendo al Premier ejercer el control nominal. Esta sección todavía existe. Simplemente ha cambiado su nombre, ahora se llama &amp;quot;&lt;strong&gt;Sección Privada&lt;/strong&gt;&amp;quot;. Los agentes suelen ser promocionados desde los otros dos departamentos, que sirven como campo de entrenamiento. Sólo los hombres que dan pruebas de la máxima aptitud son admitidos en la Sección Privada. Se les escoge de todas las capas de la sociedad. Algunos pertenecen a la nobleza y sus nombres figuran en el Almanaque de Gotha. Otros son criminales ordinarios, capaces de cometer los actos más viles sin pestañear; muchos de ellos ya han tenido problemas con las policías de otros países.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;A estos agentes se les emplea de forma acorde a su condición social, a su audacia e iniciativa, o a su entrenamiento o educación. Normalmente trabajan en entornos que les son familiares; pero a todos se les trata con la misma severa disciplina. Deben obedecer sin rechistar cualquier orden dada. Sólo los resultados cuentan. Deben lograr lo que se les encomienda, del modo ordenado y en el tiempo indicado y no se tolera ni la más remota posibilidad de un fracaso. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Yo personalmente he conocido a tipos que a resultas de un insignificante error han sido confinados en las fortalezas de Glatz, Spandau o Koenigsberg. Algunos han desaparecido sin dejar rastro...&amp;#160; Si un agente se &amp;quot;quema&amp;quot;, no cuenta con ninguna protección. Si es arrestado en un país extranjero– lo que ocurre con más frecuencia de lo que uno supondría– es abandonado a su destino. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Hay que remarcar que los agentes que realizan tareas peligrosas son pagados en proporción a los riesgos que asumen. Actualmente, el presupuesto estimado para las tres secciones alcanza los 19,000,000 de marcos de oro (alrededor de 4,875,000 dólares). También existe un &amp;quot;&lt;strong&gt;cofre negro&lt;/strong&gt;&amp;quot; (lo que llamamos &amp;quot;fondos reservados&amp;quot;), del que se dice que está bien nutrido. Todo esto está a disposición del General von Seeckt –que no tiene que rendir cuentas ni presentar factura alguna–, permitiéndole cubrir todas sus necesidades y recompensar cualquier logro no habitual con la debida generosidad. Un agente de habilidad media empieza con un salario de 6,000 marcos, incrementado con diversas dietas de alojamiento y manutención y con los bonos variables que pueda obtener por los servicios prestados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Yo estuve familiarizado con uno de los directores del servicio; sus responsabilidades eran tales que, necesariamente, tenía acceso directo al Káiser a cualquier hora del día o de la noche. Este hombre, el Príncipe de R....., era miembro de una distinguida familia de la aristocracia teutona. Su padre había sido embajador del Káiser en la corte de un soberano que durante la guerra mantuvo una relación de amistosa neutralidad manifestándonos su simpatía, y que desde el Armisticio está de nuestra parte... Sin embargo –menciono esto para enfatizar el sentido moral medio de los directores de la Sección Privada, y de sus agentes–, sin embargo este hombre –¡un Príncipe!–, cuando fue espía residente en París (en consecuencia, sometido a vigilancia francesa) perdió en un casino varios cientos de miles de marcos. Días después compró un collar de perlas, a crédito, e inmediatamente lo vendió por una cantidad que triplicaba su valor. Las denuncias que se interpusieron contra él obligaron a su familia a intervenir en el asunto, apresurándose a pagar al joyero, y el Príncipe von R...... fue invitado por la policía francesa a marcharse inmediatamente del país. Más tarde, volvió a Francia... al frente de un escuadrón de ulanos (&lt;em&gt;soldados de caballería del ejército alemán&lt;/em&gt;). Hecho prisionero durante la guerra, se le trató como invitado en el castillo de Vitré (en octubre de 1914). Fue allí donde tuve la oportunidad de mantener con él una interesante conversación... a partir de la cual se desarrollaron otras muchas cosas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Siendo esta la catadura moral de los &amp;quot;directores del servicio&amp;quot;, no cuesta mucho hacerse a la idea de la que poseen los subordinados...&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;LA RAMA MILITAR&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La rama militar del Servicio Secreto alemán está conectada con el Ministerio de la Guerra, bajo la supervisión personal del Secretario de la Guerra, actualmente Herr Gessler. Como su nombre indica, esta sección ofrece toda clase de información militar al Estado Mayor Alemán. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Von Falkenhayn, el Secretario de Guerra bajo el viejo régimen, diseñó una estructura formidable. Incluso hoy sus agentes infestan casi todos los países extranjeros. Esta rama era perfecta en su eficacia, dirigida al final de la pirámide por el General von Heeringen y el General von Plattenberg. Cuando estalló la guerra la red estaba totalmente preparada para brindar al Estado Mayor Alemán toda clase de información detallada acerca de cualquier cuerpo o departamento especial de los Aliados. El Príncipe heredero, su hermano, el Príncipe Eitel Friedrich, y el Príncipe Guillermo von Wied pertenecieron en un momento u otro a este Servicio Secreto. Esto no debe sorprendernos, si tenemos en cuenta que en Alemania el oficio de espía se considera una de las más honorables profesiones.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cada subdivisión del servicio contaba con numerosos agentes, civiles y militares. A su vez estos se dividían en tres clases, que formaban una jerarquía virtual:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;1. Directores de operaciones en el extranjero      &lt;br /&gt;2. Agentes encargados de misiones especiales       &lt;br /&gt;3. Agentes residentes en el extranjero&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;1. &lt;strong&gt;Directores de operaciones.&lt;/strong&gt; Estos son la crème de la crème de los espías. Deben pasar los exámenes más duros y, en sus respectivos campos, han de inspirar la más absoluta confianza a sus superiores. Por lo general dominan varios idiomas. Antes de ser enviados a otros países reciben educación técnica y militar de primera clase: topografía, ingeniería, e incluso estrategia militar son cosas que no deben tener secretos para ellos.&amp;#160; Sin la ayuda de ningún instrumento han de ser capaces de dibujar mapas de territorios o planos de fortificaciones, tras una rápida inspección ocular sobre el terreno. Se les enseña a estimar con precisión el número de soldados y armas de cualquier posición enemiga, la exacta localización de sus defensas, la localización de sus cañones, y la cantidad de municiones con que cuenta la infantería y la artillería de que se dispone. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La habilidad para entender la psicología de aquellos a quienes se les encomienda vigilar depende, como es obvio, de la capacidad nata de cada agente: ser consciente de sus peculiaridades de carácter, de sus debilidades, descubriendo, si ello es posible, cuál es su talón de Aquiles con vistas a explotarlo, a través del chantaje por ejemplo. Resulta fácil entender cuán complejas son las obligaciones de estos agentes. Requieren una combinación de cualidades que raramente se dan en un solo hombre. Por eso son llamados de forma periódica a diversas &amp;quot;vacaciones&amp;quot;, para ser instruidos en nuevas técnicas por oficiales retirados, en las oficinas centrales en Bruselas, Lausanne y Génova. Estas oficinas están dirigidas por tipos de innegable talento como Herr Thiesen, el consejero personal de la policía, que mantiene una residencia permanente en Bruselas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La obligación de estos directores de operaciones consiste en supervisar a los agentes residentes en Francia. De vez en cuando los visitan y les entregan nuevas órdenes. De ellos también depende verificar la información obtenida por estos agentes, clasificarla y organizarla.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;2. &lt;strong&gt;Agentes encargados de misiones especiales&lt;/strong&gt;. Al igual que los directores de operaciones, los agentes encargados de misiones de especiales en el extranjero reciben un entrenamiento concienzudo para servir con eficacia a los intereses del Reich. Cuando entran en el servicio secreto, se les conduce ante los oficiales del Mando Mayor quienes en un periodo de tiempo relativamente pequeño –cinco o seis meses en la mayor parte de los casos–, los devuelven, en posesión ya de una instrucción y unos conocimientos dignos de un ingeniero civil. Los más importantes son topografía, dibujo técnico, trigonometría y geografía. Asisten regularmente a clases en el Zeughaus, un magnífico museo donde el Estado Mayor ha reunido toda clase de documentos, fotografías y modelos detallando la organización, el armamento y las tácticas de las armadas extranjeras y de sus fuerzas navales.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Cuando terminan, son objeto de un severo examen. Sólo tras superarlo, demostrando así que han adquirido la capacidad suficiente, son enviados a sus misiones. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Estos agentes tienen carta libre para elegir los métodos por los que alcanzar el éxito. Se les da credenciales de embajadores alemanes en el extranjero y, para evitar filtraciones, se comunican sólo por códigos e incluso únicamente a través de agregados militares. La información así obtenida llega a Berlín tanto por correo diplomático como gracias al agregado militar; en ocasiones, es este último de forma personal quien informa a la autoridad competente. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Aunque no ilimitadas, las sumas que reciben estos agentes son enormes, incluso disparatadas en proporción a los servicios prestados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;3. &lt;strong&gt;Los Agentes Residentes&lt;/strong&gt;. Los agentes residentes son legión. En Francia había 15.000 antes de la guerra. Todos alemanes, y todos bajo el control de las oficinas centrales de Bruselas, Lausanne y Génova. De acuerdo con la teoría de que para ser eficaz un espía debe disfrutar de la mayor libertad de acción, a la mayoría de ellos se les permite eludir sus obligaciones profesionales diarias. Puestos a la cabeza de este o de aquel negocio, son sus propios jefes, y van y vienen a cualquier hora del día o de la noche sin llamar la atención de sus amigos o empleados. No hay negocio o campo profesional donde no encajen: llegan a convertirse en auténticos jefes de estado, abogados, fabricantes de juguetes o vendedores de baratijas en París, viajantes de comercio, exportadores de diversos productos, etc. Sus empresas o negocios sirven de tapadera a su labor de agentes, y es el Servicio Secreto quien los financia, en su totalidad o en parte. Cada semana, reciben fondos (aparte de su salario de entre 500 a 1000 marcos), a través de pagos ficticios a cuenta de sus negocios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La mayoría de los empleados en estos negocios también son alemanes, empleados del Servicio Secreto en mayor o menor medida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-3iHI52cqv_E/TwDuq1_kx2I/AAAAAAAADNA/2IjrCXkqAoY/s1600-h/image91.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-0thuXP_eEd0/TwDurkL1PXI/AAAAAAAADNI/3TMc5UDxz2I/image_thumb5.png?imgmax=800" width="394" height="220" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;“Música” de la canción titulada &lt;em&gt;Mysotis d’Alsace&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Salvo en raras ocasiones, estos agentes individuales no mantienen relación directa con los jefes. Se limitan a suministrar información al departamento, que es responsable de verificarla y codificarla.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Los servicios de estos agentes subordinados por lo general no son de gran valor. Pero no obstante, apostados en las cercanías de nuestras guarniciones, de nuestros fuertes y otros lugares estratégicos, se hallan en una situación inmejorable para informar a sus jefes del más pequeño movimiento de tropas o variaciones de nuestras defensas, o de los cambios de Comandantes o Jefes de Regimiento. Merced a su vigilancia incesante, filtran cualquier dato que consideran que puede ser relevante, convencidos de que con su labor están prestando un gran servicio a la Gran Alemania. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El jefe de nuestro Servicio Secreto está familiarizado con estas actividades. &amp;quot;&lt;strong&gt;Cada alemán en el extranjero debería ser considerado un agente enemigo&lt;/strong&gt;&amp;quot;, suele manifestar. Todos los agentes franceses que trabajan sobre el terreno subscribirían esta opinión. Suya es la tarea de destapar cualquier actividad sospechosa o criminal de un espía alemán en Francia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El establecimiento de esta organización de espías residentes se debe también a Herr Stieber, quien, tras la guerra de 1870, anegó literalmente Francia de espías. Empezó enviándonos a alemanes con la misión de adquirir tierras y granjas que, poco a poco, fueron siendo aceptados como simples granjeros. Se extendieron por todo el país, infestando de forma particular los distritos fronterizos. Luego, estos hombres se aseguraron puestos para sus colaboradores: sirvientes de ambos sexos, profesores y maestros, viajantes de comercio y dueños de pequeñas tiendas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Más tarde y gracias al dinero proporcionado por el Estado Mayor, organizaron una industria de hoteles, a la que pertenecen la mayoría de los grandes hoteles gestionados por alemanes y con personal alemán. Estos lujosos establecimientos atraen a una clientela rica y distinguida entre la que abundan los extranjeros. Oficiales de gabinete, diplomáticos, políticos, generales, etc., considerarían inconcebible alojarse en otros lugares que no fueran estos hoteles. ¿En qué otro sitio se podría irrumpir y fisgonear con mayor facilidad sino en estos lugares, especialmente si el espía dispone de las llaves de las habitaciones? Sus oportunidades son inmensas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Tan pronto como alguien en viaje oficial se registra allí, el objeto de su viaje es rápidamente investigado. Si no ha tomado la elemental precaución de no llevar con él la información o los documentos, puede apostar la vida a que en cuestión de horas estarán siendo examinado por un agente del Servicio Secreto alemán. Incluso tomando precauciones le resultará difícil mantenerlos a recaudo de sus miradas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Qny0wGcFoLc/TwDusSSLEcI/AAAAAAAADNM/OsIjLfFrqjM/s1600-h/image13.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-XxR0meQWTfE/TwDusyQmksI/AAAAAAAADNU/sYo5yDbee0k/image_thumb7.png?imgmax=800" width="397" height="43" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;Dibujo de uno de los diabólicos “bolígrafos” hallados en el oeste de Francia&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Los Servicios Secretos son capaces de sacarse mil y un trucos de la manga. Si el hotel no es capaz de llevar a cabo la misión, el trabajo se le encomendará a una fulana o mujer de vida alegre. Nueve de cada diez veces logrará hacerse con los documentos deseados. Así es como Irma Staub (conocida como &amp;quot;la espía bella&amp;quot;), de la que luego hablaremos, fue capaz de conseguir ciertas cartas, cuyo robo se produjo a resultas de la administración de una fuerte dosis de pastillas para dormir a uno de los más prominentes hombres de Europa. Por suerte, estas cartas estaban encriptadas. El caballero en cuestión aprendió pronto la lección. Si los alemanes hubiesen descubierto el contenido de esas cartas, ese mismo día habría estallado la guerra. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Antes he dicho que el Servicio Secreto alemán conoce multitud de trucos y ardides. Debo ser más específico, y señalar que no tienen fin. No se detienen ante nada, ni siquiera ante el asesinato. Un ejemplo: algunos meses después del comienzo de la guerra se le entregó a un oficial de nuestra armada, particularmente competente, una lista de diversas señales capaces de identificar de día o de noche cualquier barco de su país. Debía entregarla al Mando Aliado. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-iTcmle53gLw/TwDutWIH9bI/AAAAAAAADNc/vIz_HCaAo-w/s1600-h/image4.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-sPNSJ9LpskU/TwDuuAQ5cyI/AAAAAAAADNo/yUJR3kvF3tk/image_thumb2.png?imgmax=800" width="310" height="181" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;blockquote&gt;   &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;Uno de los sistemas de comunicación utilizados con frecuencia por los espías alemanes. Reproducido de una foto miniaturizada: un nuevo tipo de obús anti zeppelin, cuidadosamente disimulado bajo el sello de correos&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&lt;font size="2" face="Century"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;/blockquote&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;No necesito decir lo catastrófico que hubiese sido que Alemania conociese esa lista. Sabían de ella e hicieron todo lo posible para obtenerla, pero el joven oficial era duro de pelar y se les resistía. No sólo guardó su secreto, sino que mostró un especial placer en dejar en evidencia a todos los espías que le enviaban. Irma Staub casi lo consigue, pero nuestro hombre la descubrió al advertir que la dama hacía un pequeño guiño a otro tipo a quien él ya había identificado como un espía. Tras reprocharle su conducta delante de todos, la despidió de su lado.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Los agentes alemanes, que habían recibido instrucciones de conseguir esa lista al precio que fuese, no se dieron por vencidos. Una tarde cuando el oficial dejaba el hotel, dos hombres lo atacaron con cuchillos y casi lo matan. El oficial ya era consciente de lo peligroso de su situación, y había puesto los documentos en las manos de la Fuerza Aliada.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Disculpará el lector esta larga digresión, pero era necesario poner en su conocimiento la organización del Servicio Secreto alemán. En los capítulos siguientes, tendremos oportunidad de ver con más detalle cuáles son sus métodos de trabajo...&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-ffuPl4WZXTE/Tv220bmpxoI/AAAAAAAADK8/dDVJDSB6CgI/CONTENT_thumb%25255B12%25255D.jpg?imgmax=800" width="409" height="10" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://net.lib.byu.edu/~rdh7/wwi/comment/spy/spy1.htm#TC"&gt;&lt;img style="margin: 0px 12px 10px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://g-ecx.images-amazon.com/images/G/01/ciu/1f/18/d1a4e03ae7a066eaa206b110.L.jpg" width="135" height="182" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="235" height="112" /&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2011/12/dossier-espias.html"&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" title="DOSSIER ESPÍAS I" alt="" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TawZyo6grvI/AAAAAAAACfw/L7xabJuhQqg/Sinttulo1copia%5B1%5D.jpg?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-william-le-queux-y-los.html"&gt;&lt;img style="display: inline; float: right" title="DOSSIER ESPÍAS: WILLIAM LE QUEUX Y LOS ESPÍAS DEL KÁISER" alt="" align="right" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-8276751248156560978?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/8276751248156560978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-charles-lucieto-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8276751248156560978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8276751248156560978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-charles-lucieto-en.html' title='DOSSIER ESPÍAS: CHARLES LUCIETO EN MISIÓN ESPECIAL'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-aiIy8BX5UzU/TwDunAy1AzI/AAAAAAAADMY/SaIXiGNUEqg/s72-c/masks_thumb.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-2368041729845725839</id><published>2011-12-30T13:27:00.001+01:00</published><updated>2012-01-03T14:25:03.714+01:00</updated><title type='text'>DOSSIER ESPÍAS</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://blog.library.villanova.edu/digitallibrary/files/2008/07/fatherlandad13.jpg" width="373" height="328" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-PfImdg-7SP8/Tv8g4dGELII/AAAAAAAADMA/3MWhm1oYG4c/CONTENT.jpg?imgmax=800" width="378" height="17" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;INTRODUCCIÓN&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;G.S. VIERECK, LA CONEXIÓN GERMANA&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-2g2tc6YttHQ/Tv221sHMduI/AAAAAAAADMI/HfXivm8G24o/CONTENT%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="378" height="16" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Su nombre dice poco o nada a los lectores españoles, pero &lt;strong&gt;George Sylvester Viereck &lt;/strong&gt;(no confundir con el renegado de su hijo: el periodista Peter Viereck) fue durante la primera mitad del siglo XX, en Alemania, Estados Unidos y el ámbito anglosajón, una de las figuras más interesantes y controvertidas que pudieran encontrarse; un individuo en posesión de una trayectoria &amp;quot;bigger than life&amp;quot;, que sin duda merece ser revisada.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Su amistad con el genial &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;inventor&lt;strong&gt; Nikola Tesla&lt;/strong&gt;, que lo consideraba el mejor poeta de su tiempo, nos sugiere sobre él una imagen casi perfecta: Viereck fue una antena –más bien un complejo de ellas– &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;que, misterios de la personalidad, funcionaba como un catalizador receptor/emisor electromagnético de las más intensas turbulencias de su época, aniquilado al final, como un Frankenstein moderno, por los rayos de la política y la diplomacia internacionales.&lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt; Una suerte de HAARP en sí mismo, capaz no sólo de intervenir en el cataclismo de su tiempo de un modo notable, sino también de proyectar persistentes imágenes de futuro. &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;Un futuro que, cualesquiera que sean sus errores, se ha portado severa e implacablemente con su obra literaria: su labor como espía y propagandista alemán en Estados Unidos durante la Gran Guerra, con el epílogo de sus vínculos nazis en los años 30, más una temporada en prisión emulando a sus queridos Oscar Wilde y Verlaine, le impusieron en la última recta de su vida un ostracismo mediático que hoy todavía perdura; un manto de silencio que en su día se tradujo en el recelo de las editoriales a publicar nada que llevase su firma, y a la animadversión de la propia Alemania deseosa de hacer borrón y cuenta nueva con su tradicional beligerancia nacionalista, a la que Viereck se entregó en cuerpo y alma.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Viereck va a ser la figura central en este mini-dossier sobre espionaje en la Primera Guerra Mundial con el que despedimos un año y damos la bienvenida al siguiente; un informe en el que intentaremos resumir su trayectoria desde diversas perspectivas, sin temor a resultar zigzagueantes: su labor literaria, entre el decadentismo demodé y la science fiction; su faceta como editor de los periódicos pro-germanos The Fatherland y The International, de tan infausto recuerdo, y su actividad de entrevistador, o “cazador de leones”, a través de algunas de sus históricas charlas con Freud, Einstein y Hitler –alguna de ellas disponible en la red, pero que vale la pena recuperar en aras de ofrecer un retrato lo más completo posible de su personalidad–, comentando sus relaciones con el sodomita &lt;strong&gt;Lord Alfred Douglas&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Theodore Roosevelt&lt;/strong&gt; y los llamados “nazis de Harvard”, &lt;strong&gt;Cecil Chesterton&lt;/strong&gt;, &lt;strong&gt;Bernard Shaw&lt;/strong&gt; y las sociedades eugenésicas de principios de siglo que, pavimentadas de buenas intenciones, condujeron directamente a Auschwitz; y otros escenarios &lt;/font&gt;&lt;font size="2"&gt;igualmente interesantes. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Lo cual nos brindará una excusa fantástica para rescatar alguna de las contribuciones de &lt;strong&gt;Aleister Crowley&lt;/strong&gt; (“Absinthe”) y de su amigo y compañero de correrías &lt;strong&gt;Hanns Heinz Ewers&lt;/strong&gt; al periódico The International, regresando al &amp;quot;affaire Stegler&amp;quot; en que se vio envuelto este último, junto a Viereck, y cuyos documentos oficiales acerca de su labor como propagandista al servicio del Reich han sido sacados a la luz por la editorial norteamericana &lt;strong&gt;Side Real Press&lt;/strong&gt; en su web, aprovechando la reedición de algunas obras fundamentales del autor de “Die Spinne”. Documentos susceptibles de ser leídos como una novela en sí mismos, y que traduciremos al castellano en consideración al improbable caso de que alguien esté lo bastante chiflado como para interesarse por ellos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con objeto de establecer el tono en este desfile de agentes secretos, políticos psicópatas, excéntricos sin remisión y demás fauna humana, nos haremos eco de algunos de los muchos testimonos que existen sobre el espionaje alemán en el periodo de la Gran Guerra; viejos best sellers como las confesiones del espía del Servicio Secreto Francés &lt;strong&gt;Charles Lucieto&lt;/strong&gt;, (“On Special Missions”), y las del embajador norteamericano en Alemania en los años que van de 1913 a 1917, &lt;strong&gt;James W. Gerard, &lt;/strong&gt;autor de los libros “My Four Years in Germany” y “Face to Face with Kaiserism”, responsable también del discurso radiofónico en el que, de forma incendiaria, se exhortaba a los 500.000 norteamericanos de ascendencia germana residentes por entonces en los Estados Unidos a tomar una posición clara en el conflicto (“o patriotas o traidores”), advirtiéndoles que el país disponía de 500.001 farolas en las que poder ser ahorcados.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;William Le Queux&lt;/strong&gt;, por su parte, ilustrará los temores paranoicos –más o menos fundados– del bando británico ante la oleada de agentes alemanes que infestaba el país, preámbulo de una posible invasión, con extractos de su libro “The Spies of the Kaiser”.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;También habrá un recordatorio sobre el uso –y despiadado abuso– de caballos, ratas explosivas, monos voladores, perros-espía, palomas mensajeras y demás protagonistas involuntarios del, llamémoslo así, reino animal, en una guerra que ni les iba ni les venía, pero a la que a su pesar se vieron irremediablemente arrastrados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;No estaría completo este informe si no recordáramos la azarosa, esperpéntica historia que hubo detrás del descubrimiento del “&lt;strong&gt;Telegrama Zimmermann&lt;/strong&gt;” el 16 de enero de 1917, tan crucial para la entrada de Estados Unidos en la guerra como pudo serlo el hundimiento del Lusitania por un submarino alemán. Y tampoco faltará un homenaje visual al arma más mortífera y, a la vez, más inocente y ridícula de aquellos años: el incomparable zeppelin. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Como colofón, y para encomendarnos al Gran Dios Pan en este año nuevo que ha de conducirnos sin remedio a la tercera y definitiva catástrofe global, expondremos algunos capítulos de “Men into Beasts”, las memorias de Viereck sobre sus años en la cárcel, y de uno de sus relatos de juventud, incomprensiblemente inédito en castellano: el ultra-decadente clásico de 1907&amp;#160; &amp;quot;The House of the Vampire”.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-22bqo7f-_lQ/Tv222m0e6CI/AAAAAAAADMM/0kNIcRex_fI/CONTENT%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="378" height="11" /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-3b4tvcCXhT4/TwMBpPkaawI/AAAAAAAADN8/mOxgpgxjxUw/s1600-h/220px-British_Empire_Union_WWI_poster%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; margin: 0px 13px 13px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" align="left" src="http://lh6.ggpht.com/-ZXXdSb9YeiQ/Tv2uEoFK-lI/AAAAAAAADOE/AzexdG1Gkxs/220px-British_Empire_Union_WWI_poster_thumb%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="140" height="214" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-T_pgVHPhRTA/TwMBrAB3zPI/AAAAAAAADOI/-YvSW14oZUQ/image%25255B17%25255D.png?imgmax=800" width="239" height="110" /&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2012/01/dossier-espias-charles-lucieto-en.html"&gt;&lt;img style="margin: 0px 19px 0px 88px; display: inline; float: left" title="DOSSIER ESPÍAS: Charles Lucieto En Misión Especial" alt="" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" width="80" height="50" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-eXfzZ6K9GJE/Tv2uvJ_mNPI/AAAAAAAADKw/grlwnBZsREI/s1600-h/Agents%252520of%252520Prusia%252520WWI%25255B8%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-pMQa6cZhGdg/Tv2uwMIt5yI/AAAAAAAADK0/cGtF0mNkKE4/Agents%252520of%252520Prusia%252520WWI_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="349" height="499" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="http://www.colorantshistory.org/images/Spy_poster_ww_I.jpg" width="347" height="462" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-Y3xvEH0vlfc/Tv254KfMhMI/AAAAAAAADL4/Tud3b7o3Iks/s1600-h/5237%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="5237" border="0" alt="5237" src="http://lh4.ggpht.com/-hbwERLxvz4A/Tv2542cX76I/AAAAAAAADL8/yEdI0yy_Z9w/5237_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="354" height="517" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-2368041729845725839?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/2368041729845725839/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/12/dossier-espias.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/2368041729845725839'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/2368041729845725839'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/12/dossier-espias.html' title='DOSSIER ESPÍAS'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-PfImdg-7SP8/Tv8g4dGELII/AAAAAAAADMA/3MWhm1oYG4c/s72-c/CONTENT.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-3107788834239092033</id><published>2011-12-17T04:18:00.002+01:00</published><updated>2011-12-17T13:18:19.300+01:00</updated><title type='text'>1914-1916</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="372" src="http://lh6.ggpht.com/-kXSAOemHvaU/TuwKB4MelTI/AAAAAAAADJo/NrcLPPKJqJ4/image%25255B1%25255D.png?imgmax=800" style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;" title="Silence (1918), Frederick Carter" width="373" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="268" src="http://lh4.ggpht.com/-gVQymbTC860/TuwKCiVJoFI/AAAAAAAADJs/oqo0ayZ9EtA/image14%25255B1%25255D.png?imgmax=800" style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; border-right: 0px; border-top: 0px; display: inline; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;" title="" width="180" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Parisian;"&gt;&lt;span style="font-family: MingLiU-ExtB;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Parisian;"&gt;&lt;span style="font-family: MingLiU-ExtB;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family: Parisian;"&gt;&lt;span style="font-family: MingLiU-ExtB;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: 'Old English Text';"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-3107788834239092033?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3107788834239092033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3107788834239092033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/12/1914-1916.html' title='1914-1916'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-kXSAOemHvaU/TuwKB4MelTI/AAAAAAAADJo/NrcLPPKJqJ4/s72-c/image%25255B1%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-2547522665503962082</id><published>2011-11-13T23:00:00.001+01:00</published><updated>2011-12-08T17:53:53.032+01:00</updated><title type='text'>LA ESFERA 1914-1918</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-ewMtx-vUHc0/TsA8u9U3eaI/AAAAAAAADAs/sxRXwOxhU4g/s1600-h/ZEPPELIN12.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="ZEPPELIN" border="0" alt="ZEPPELIN" src="http://lh3.ggpht.com/-QbMeCU6MQzE/TsA8vnfEIDI/AAAAAAAADA0/ezNlDl7LGv0/ZEPPELIN_thumb6.jpg?imgmax=800" width="321" height="427" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Recientemente caía a mis manos un puñado de magazines de entreguerras hallados en un caserón y que alguien tuvo la feliz idea de encuadernar en un tomo, ahora descuajeringado y lleno de polvo inmemorial. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Perfectamente consciente de los estragos del virus Influenza A subtipo H1N1 que se llevó por delante a Apollinaire, entre muchos otros, y como hombre precavido que es, su servidor procedió a ponerse sus elegantes guantes prusianos adquiridos en el mercado de las pulgas de Tiergarten así como su máscara antigás, examinando el contenido del volumen y descubriendo que se trataba de viejos y memorables números de &lt;strong&gt;La Esfera Ilustración Mundial.&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“La Esfera” fue uno de los más distinguidos lanzamientos de Sociedad Prensa Gráfica Española; una publicación semanal de gran formato, con vocación cosmopolita, que hacía gala de un estudiado equilibrio de contenidos: relatos y poemas –pocos de ellos de interés, todo sea dicho, aunque en sus páginas encontramos a elementos como Emilio Carrere destacando entre un afectado catálogo de autores– se alternaban en cada número con estampas históricas y costumbristas, apelaciones al “patrimonio histórico español” y retratos de sociedades extranjeras y de su “vida elegante”; nombres célebres del mundo del espectáculo, algunas moderadas gotas de publicidad que hoy se dejan apreciar con gusto, exotismo colonial –resultará al final que los españoles también sueñan–, y reseñas y consejos sobre moda femenina de la época. También sobresalen las noticias acerca de las grandes casas reales europeas, alusiones no más serviles que las que podamos leer en la actualidad, aunque un poco más morbosas y regocijantes si recordamos que se escribieron justo antes de que alguna de esas familias fuese invitada a retratarse por última vez frente a un pelotón de fusilamiento. Pero sobre todo, dado que su andadura comenzó en 1914, lo que encontramos en abundancia en esos primeros números es guerra y más guerra. Un gran testimonio cronológico:&amp;#160; los cúmulos cargados de rayos y truenos que presagiaban un conflicto, al decir de los expertos, de corta duración y triunfal para todos los bandos; su estallido en julio tras el atentado de Sarajevo con la posterior reacción en cadena; los ecos de las baterías y de grandes movimientos de tropas, y las “nuevas armas” como el zeppelin y las aeronaves; la ferocísima campaña alemana que conquistó una ciudad tras otra; la extensión del conflicto a medio mundo; el estancamiento, y la victoria final de las potencias aliadas.&amp;#160; Y a partir de 1918 y hasta 1920, a modo de ominoso epílogo, las alusiones a la gripe que acabó con la vida de veinte millones de personas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Sus portadas y contenidos dejan entrever también la encarnizada pugna que se produjo en esos años en la redacción de la revista entre las influencias del art nouveau –incluso de vanguardia: destaca un reportaje sobre los futuristas italianos– y el oscurantismo habitual español, y más concretamente entre la obsesión por publicar retratos de mujeres españolas con deleznables peinetas y los mucho más interesantes del Káiser, Jorge V de Inglaterra o algunos de los más famosos “war pigs” al servicio de ambos; y en un número de 1919 se cuela, de forma gloriosa e inesperada, un fauno, eco fantástico del decadentismo que había arrasado Berlín, Londres o Viena y que tuvo en la publicación del “Gran Dios Pan” de Arthur Machen su cénit literario. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Si el material fotográfico resulta de notable interés, pese a su academicismo que acabaría llevándoselo todo por delante, todavía lo es más la gran cantidad de dibujos de diferentes artistas cuyo trabajo consistió en ilustrar casi a tiempo real campañas militares hoy todavía recordadas, como la batalla de las Ardenas, la de Lorena y las del Marne, o la Kaiserschlacht o “gran batalla de los Emperadores”.&amp;#160; El tono de los textos podía venir teñido de heroísmo o tragedia, casi siempre de denuncia del horror, en forma de reflexiones, de crónicas e incluso de poesía –en este último caso, ajena a la renovación expresionista de George Trakl y otros autores centroeuropeos de esos mismos años–, informando o especulando con el número de hombres y fuerzas armadas y las posibilidades de resolución del conflicto, sin inclinarse, en apariencia, por ningún bando.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;La &lt;/font&gt;&lt;a href="http://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?idPublicacion=6102"&gt;&lt;font size="2"&gt;Biblioteca Virtual de Prensa Histórica&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt; ofrece online todos los números entre 1914 y 1929. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;em&gt;Nota:&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Gracias a Javi y Gaspar Tomás Machí por prestarme este pequeño tesoro gráfico.&lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-o7PqFMoEUDI/TsA8wpYHf6I/AAAAAAAADA8/orkX176wkSw/s1600-h/Impresiones-de-la-campaa6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-xTQgtSHtaTU/TsA8xbEtsgI/AAAAAAAADBE/826zxvS4fV0/Impresiones-de-la-campaa_thumb3.jpg?imgmax=800" width="366" height="317" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-HCJdwmiDSuI/TsA8yvO-fII/AAAAAAAADBM/br-Ts7ooRnA/s1600-h/VON-ZEPPELIN5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-stDXxrE1lPs/TsA8zK17QwI/AAAAAAAADBU/9-8allqPLqw/VON-ZEPPELIN_thumb2.jpg?imgmax=800" width="366" height="272" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-Y0OS_mBNlvI/TsA80JxA47I/AAAAAAAADBc/RKQk8i0HV04/s1600-h/zeppelin27.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-DC38etMqh4I/TsA804zZcGI/AAAAAAAADBk/y05fWMnNU0w/zeppelin2_thumb4.jpg?imgmax=800" width="366" height="255" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/--CFPS1ss9_A/TsA81zWI4wI/AAAAAAAADBs/0ZrcHqvw2Hw/s1600-h/WAR-PIGS8.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-sM7erqSznso/TsA82o4AFGI/AAAAAAAADB0/uxoBx3s5lWk/WAR-PIGS_thumb5.jpg?imgmax=800" width="366" height="523" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-W6BDhya4Ag4/TsA83rsX99I/AAAAAAAADB8/1VmZ-akHoXc/s1600-h/kaiser5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-NsPMExVEeT4/TsA84Lb2SGI/AAAAAAAADCE/IXwa4AXu4zo/kaiser_thumb2.jpg?imgmax=800" width="368" height="289" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-e9vqZVJX_SY/TsA85G2jxII/AAAAAAAADCM/svYQav4GvF0/s1600-h/King-Jorge5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-5HCnKyV-mhI/TsA85qsxhwI/AAAAAAAADCU/vaGGXsZqm4A/King-Jorge_thumb2.jpg?imgmax=800" width="368" height="193" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-XoB-lLlYK6c/TsA86d3GzXI/AAAAAAAADCc/T0xs_ihW6p0/s1600-h/Intervencin-de-Inglaterra6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-2Gp0DZVh-Hk/TsA860Eqw_I/AAAAAAAADCk/FhTS2ofSbHA/Intervencin-de-Inglaterra_thumb3.jpg?imgmax=800" width="379" height="323" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-CmB3nsDXbJk/TsA88HDykVI/AAAAAAAADCs/Nn6R-fKAR-I/s1600-h/Ejrcito-alemn5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-yIm7ZZTsnhU/TsA88hDckWI/AAAAAAAADC0/cR2D4PGMV2Q/Ejrcito-alemn_thumb2.jpg?imgmax=800" width="388" height="275" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-6Evm6niHpT0/TsA8-NjuyhI/AAAAAAAADC8/x6WDfV-X3rs/s1600-h/article6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-xq2CZ1jZx5A/TsA8-zfWDpI/AAAAAAAADDE/88Khijhmgf8/article_thumb3.jpg?imgmax=800" width="392" height="296" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-ogx7tFOMa1g/TsA8_0Qn7pI/AAAAAAAADDI/7dj1iP0JwUc/s1600-h/BATERA-ALEMANA6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-qiyQ2aF0MDU/TsA9AqsNz_I/AAAAAAAADDQ/xSLA9GNo_lg/BATERA-ALEMANA_thumb3.jpg?imgmax=800" width="391" height="521" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-ryjILr5bDFY/TsA9BRSowyI/AAAAAAAADDc/_Z_5-KHvOyw/s1600-h/2pics6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-kNqQcVa7PO8/TsA9CCGaSPI/AAAAAAAADDg/RH_ZQVTKXl4/2pics_thumb3.jpg?imgmax=800" width="395" height="182" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Ic2bUpaXgas/TsA9Ci_okpI/AAAAAAAADDs/LoPmt_OblEM/s1600-h/el-vencedor12.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-MQtk9RLuEj4/TsA9DSJY0wI/AAAAAAAADD0/xYsSn70Jf1M/el-vencedor_thumb6.jpg?imgmax=800" width="401" height="575" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-PsIebThUrrM/TsA9EpWclTI/AAAAAAAADD8/gcplRK97cUA/s1600-h/Lovaina5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-HcovJrPzhKs/TsA9FeQOfQI/AAAAAAAADEE/4oY52gFbImk/Lovaina_thumb2.jpg?imgmax=800" width="404" height="566" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-3ho3KlXE-oY/TsA9Gi6Mj7I/AAAAAAAADEM/TeHxS_uq6D4/s1600-h/image3.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-s-N-ECN72OQ/TsA9HjpTndI/AAAAAAAADEU/M0nktku980k/image_thumb1.png?imgmax=800" width="408" height="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-TXClPwj42Pw/TsA9JLSpuzI/AAAAAAAADEc/LE8ti4TYHyw/s1600-h/max-linder6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-eyA1g9oxBfw/TsA9KH2COyI/AAAAAAAADEk/_GYDoEEa5Fs/max-linder_thumb3.jpg?imgmax=800" width="411" height="405" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-D5o6Ka1EKVc/TsA9Kr6MFLI/AAAAAAAADEs/EPwL_8SSRDE/s1600-h/linder27.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-pu52eN7lXWU/TsA9LQdrmCI/AAAAAAAADE0/kQevvdJLp9A/linder2_thumb4.jpg?imgmax=800" width="416" height="190" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-_d2TdGhqgwA/TsA9MeGGFHI/AAAAAAAADE4/eq_Dv7l4Kh0/s1600-h/LA-VILLA-DE-PARIS7.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-TS4SMqPtbXY/TsA9Mwv3jZI/AAAAAAAADFE/SdWo5YClXR4/LA-VILLA-DE-PARIS_thumb4.jpg?imgmax=800" width="418" height="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-x4CTN2blwMk/TsA9N2YKR6I/AAAAAAAADFM/5tGqVhCM8YA/s1600-h/PGINAS-HISTRICAS6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-DGFjjVM7PU0/TsA9QGCsvZI/AAAAAAAADFU/3QMpIN415mg/PGINAS-HISTRICAS_thumb3.jpg?imgmax=800" width="406" height="275" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-WWK08TnKLMQ/TsA9RCeFpTI/AAAAAAAADFc/W0weRR5NIb8/s1600-h/soldier5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-JOb_mLyfqRU/TsA9R5XCOnI/AAAAAAAADFk/BL1yWHgR3mI/soldier_thumb2.jpg?imgmax=800" width="403" height="472" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-2_p2lKHoIVU/TsA9SqbFBTI/AAAAAAAADFs/DbK4ZuRN6OA/s1600-h/kepta6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-wCNgyWJ77E0/TsA9TW8UJxI/AAAAAAAADF0/itoTCnE0hrE/kepta_thumb3.jpg?imgmax=800" width="408" height="276" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-W4k63hnbOXc/TsA9UWYEkpI/AAAAAAAADF8/Knyx2IJLcEw/s1600-h/COVER7.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="COVER" border="0" alt="COVER" src="http://lh3.ggpht.com/-dKdf8Rou2mY/TsA9VJvu6WI/AAAAAAAADGE/0NdQIn0VDBc/COVER_thumb4.jpg?imgmax=800" width="393" height="561" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-A4fzchXaCLY/TsA9XOasuJI/AAAAAAAADGM/8DKD0PSfBgg/s1600-h/image5.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-z7418vgpx5I/TsA9Y4b3JpI/AAAAAAAADGU/KBI52xVqSTw/image_thumb2.png?imgmax=800" width="393" height="547" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-rCXjUL4CyLc/TsA9a5f1CNI/AAAAAAAADGc/jaDUANTGEk0/s1600-h/image32.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-maHUPX0Xvhc/TsA9ccthR_I/AAAAAAAADGk/Be3ev9tmQgg/image_thumb19.png?imgmax=800" width="395" height="549" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Sg5aMxr02LI/TsA9exIjrwI/AAAAAAAADGs/329KI4Qbsik/s1600-h/image37.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-xtp08ljcY3o/TsA9gMRRcRI/AAAAAAAADG0/iuiPnykQy24/image_thumb22.png?imgmax=800" width="392" height="245" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/--xJGmvPaIVY/TsA9iUsMOlI/AAAAAAAADG8/Asq4V4dDS4g/s1600-h/image54.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-Dm7kkDUrPGI/TsA9jTYrynI/AAAAAAAADHE/kXjlgKkDbCI/image_thumb31.png?imgmax=800" width="396" height="318" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-CNyPDy4A3kY/TsA9mIavk5I/AAAAAAAADHM/DFY3A1Uzcuc/s1600-h/image46.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-pw6ERvlfEGQ/TsA9nwMmFiI/AAAAAAAADHU/3Qggl6b4uRM/image_thumb27.png?imgmax=800" width="393" height="541" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-LhliT_7zVg4/TsA9qCgIwhI/AAAAAAAADHc/JCXVFE7LHIg/s1600-h/image23.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-GGg_EXj4pzc/TsA9rUrQGhI/AAAAAAAADHk/paI1K8pgzlg/image_thumb14.png?imgmax=800" width="397" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-YF0P1hRcLT0/TsA9tqgGn8I/AAAAAAAADHs/g1Gdid2oK6I/s1600-h/image28.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-iqqwMZDlDOg/TsA9vGLGTYI/AAAAAAAADH0/oPYYbWSBNi8/image_thumb17.png?imgmax=800" width="392" height="279" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-g7QR9OaYl_0/TsA9yMTHfKI/AAAAAAAADH8/Jl1WLvnIu_Q/s1600-h/image50.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-1Qw4ZUaW2Cg/TsA9z94IkJI/AAAAAAAADIE/Znf-YbS08XQ/image_thumb29.png?imgmax=800" width="385" height="544" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-KfqXgtMrvoU/TsA91q-52uI/AAAAAAAADIM/e_1rrTP7WXs/s1600-h/image18.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-rxF_VwRqL5Y/TsA93MWy8nI/AAAAAAAADIU/fBBP7_5Zy_0/image_thumb11.png?imgmax=800" width="392" height="569" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-A_Mc7Wlg97Y/TsA942NiSFI/AAAAAAAADIc/yoe034DmVzQ/s1600-h/image60.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-tyAlbwAYXAg/TsA96DCuC1I/AAAAAAAADIk/co_ZeP_oCXs/image_thumb35.png?imgmax=800" width="394" height="612" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-X0FTrRxGeXY/TsA968RYh2I/AAAAAAAADIs/6qYzDhajmo0/s1600-h/prensa_04724.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-npSjLGZcqyM/TsA97gyk80I/AAAAAAAADI0/JL5jKPR7Rmc/prensa_0472_thumb2.jpg?imgmax=800" width="388" height="504" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-2547522665503962082?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/2547522665503962082/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/la-esfera-1914-1918.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/2547522665503962082'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/2547522665503962082'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/la-esfera-1914-1918.html' title='LA ESFERA 1914-1918'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-QbMeCU6MQzE/TsA8vnfEIDI/AAAAAAAADA0/ezNlDl7LGv0/s72-c/ZEPPELIN_thumb6.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-977195425191618753</id><published>2011-11-06T18:56:00.001+01:00</published><updated>2011-12-18T09:42:32.522+01:00</updated><title type='text'>H.H. EWERS: EL PAÍS DE LAS HADAS</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.smashwords.com/extreader/read/16305/10/tmp_c48f148b0102b3d2db038d37c19f1313__NyLi5_html_m79df163d.png" width="409" height="224" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;img style="margin: 0px 28px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQVKe7ylx-FFXd_0boxbEr8Afbtq6vj74WSN1Y0FLLkmKcM-T52zmPfUcKjZg" width="30" height="129" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Una mañana, encontrándose el vapor amarrado en el puerto de Port-au-Prince, la pequeña Blue Ribbon entró corriendo en el comedor del barco. Se aproximó sin aliento a las mesas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿No está mamá aquí?&amp;quot; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No, mamá se encontraba todavía en su camarote, pero los oficiales y los otros pasajeros acogieron a Blue Ribbon con gran placer. Nunca mujer alguna fue tan bien recibida a bordo del &lt;em&gt;President&lt;/em&gt;, como esta despreocupada niñita de seis años. Si bebía de la copa de alguien, ese alguien era afortunado por todo lo que restaba del día. Llevaba siempre un vestido blanco, y un lazo azul con el que recogía sus mechones de pelo dorado. Todos los días se lo preguntaban un centenar de veces: &amp;quot;¿Por qué te llaman Blue Ribbon?&amp;quot;. Y ella siempre respondía riendo: &amp;quot;¡Porque así me encontrarán si me pierdo!&amp;quot;. Pero esto nunca había ocurrido, ni siquiera cuando era tragada por las multitudes que agolpaban los alrededores de los más extraños puertos. Era como un elfo. Grácil, lista como un animalito.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En la mesa nadie pudo retenerla. Al final se dejó convencer por el capitán y trepó a su regazo. El corpulento frisón reía; Blue Ribbon siempre lo prefería a él, y él se lo tomaba como el mayor de los cumplidos. &amp;quot;¡La mojo!”, exclamó la niña, y empapó su galleta en la taza de té. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Dónde has estado esta mañana?&amp;quot;, preguntó el capitán. &amp;quot;Oh, oh&amp;quot;, dijo la niña, y sus ojos azules sonrieron, más radiantes que la cinta de su pelo. &amp;quot;Mamá debe venir conmigo, ¡usted también! ¡hemos llegado al país de las hadas!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿El país de las hadas? ¿Haití?&amp;quot;, exclamó el capitán. Blue Ribbon rió.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;No me importa cómo le digan a este país, ¡es el país de las hadas! Lo he visto yo misma, un montón de monstruos maravillosos que viven en el puente de la plaza del mercado. Uno tiene las manos tan grandes como una vaca, ¡y el que está a su lado tiene la cabeza tan grande como dos vacas!. Hay otro con escamas, como un cocodrilo... ¡Son más bonitos y maravillosos incluso que los que hay en mi libro de cuentos! ¿va usted a venir conmigo a verlos, capitán?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces salió corriendo hacia una mujer muy guapa que acababa de entrar en el comedor. &amp;quot;Mamá, rápido, tómate el té, ¡deprisa, deprisa! Tienes que venir conmigo, hemos llegado al país de las hadas&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Todos fueron con ella, incluso el jefe de máquinas. El hombre no disponía de mucho tiempo y todavía no había participado del desayuno; sabía que algo no sonaba bien en sus máquinas y debía repararlo mientras el barco se hallase atracado en el puerto. Pero Blue Ribbon se lo había ganado con sus atenciones desde que descubrió que el mecánico tallaba bonitas conchas de carey. Y dado que la niña era la verdadera capitana del barco, tuvo que acompañarla también.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Recuperaré el tiempo trabajando esta noche&amp;quot;, le dijo al capitán.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Blue Ribbon lo oyó y asintió con la cabeza, como una sabia: &amp;quot;Sí, hágalo así. Yo estaré durmiendo&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Blue Ribbon dirigía la columna caminando por entre las asquerosas calles del puerto, seguida por las miradas de los negros curiosos que atisbaban desde puertas y ventanas. Todos brincaban y saltaban tratando de evitar los grandes canales de desagüe, y Blue Ribbon se echó a reír con regocijo cuando el doctor resbaló y el agua sucia salpicó su traje blanco. Siguió adentrándose en los arrabales, a través de los andrajosos puestos del mercado, donde resonaba el eco insoportable de los gritos de los negros.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Mirad, mirad! ¡allí están, los maravillosos monstruos!&amp;quot;. Blue Ribbon se soltó de la mano de su madre y corrió hacia un pequeño puente de piedra que conducía a un arroyo seco. &amp;quot;Venid, venid rápido. Mirad estas criaturas, los maravillosos monstruos&amp;quot;. Aplaudió con alegría y siguió avanzando a grandes pasos por entre el ardiente polvo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Había mendigos allí; una dantesca exhibición proporcionada por el hospital. Los nativos pasaban sin prestarles atención, pero ningún extraño podía hacerlo sin que la piedad los moviese a aflojar la cartera. Esto era algo perfectamente calculado. Se suponía que debía ser así: la simple impresión del primer vistazo producía al menos un cuarto de dólar, e incluso alguna dama, desorientada por el súbito mareo, daba un dólar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Oh, mira, mamá, mira al que tiene escamas. ¿No es bonito?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Señaló a un negro con un hongo espantoso que le desfiguraba todo el cuerpo. Era amarillo verdoso, y su virulenta infección colgaba en pliegues triangulares sobre la piel.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Y allí, capitán, ¡mire allí! ¡Qué gracioso! Tiene cabeza de búfalo. La piel de su cabeza es más grande que el resto de él&amp;quot;. Blue Ribbon tocó con su parasol la mano de un enorme negro. El hombre sufría un avanzado estado de elefantiasis y su cabeza se asemejaba a una monstruosa calabaza: alargada, con una protuberante explosión de pelo lanudo que le caía por todos lados. El capitán trató de agarrar a la niña pero ella se liberó, temblando casi de excitación, y se aproximó a otro de los mendigos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Oh, querido capitán, ¿había visto usted una mano como esta? No me diga que no es maravillosa&amp;quot;. Blue Ribbon sonría con entusiasmo; se inclinó sobre el mendigo cuyas dos manos estaban hinchadas por la enfermedad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Mamá, mamá, ¡mira aquí! ¡sus dedos son más grandes que mis brazos!&amp;quot; Oh, mamá, ¿cuándo podré yo tener unas manos tan bonitas?&amp;quot;. Y colocó su pequeña mano junto a la del negro, dejándola allí, como un pequeño ratoncito blanco reclinado junto a la infección.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La mujer guapa gritaba, casi desvanecida por el terror en los brazos del ingeniero. Los demás se agolparon a su alrededor; el doctor empapó su pañuelo en colonia y le frotó la frente. Blue Ribbon buscó en el bolso de su madre, encontró un frasco de perfume y lo puso bajo su nariz. De sus ojos azules cayeron sobre el rostro de su madre grandes lágrimas de frustración.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Querida mamá, despierta, ¡despierta por favor! Despierta pronto, mamita, tengo que enseñarte estas maravillosas criaturas, no puedes dormirte ahora, mamá, ¡estamos en el país de las hadas!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;img style="display: inline; float: right" align="right" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d2/Ewers_Unterschrift.png" width="162" height="60" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;“Das Feenland”, 1907&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-ib0ccyhmt38/TrbKPtAVMUI/AAAAAAAAC_M/2jR0RV_XaUw/s1600-h/ewers-ex-libris6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="ewers ex libris" border="0" alt="ewers ex libris" src="http://lh5.ggpht.com/-WBHkhiru6RQ/TrbKQKNuClI/AAAAAAAAC_U/6BW2aC-Vb-4/ewers-ex-libris_thumb4.jpg?imgmax=800" width="348" height="227" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-977195425191618753?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/977195425191618753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/hh-ewers-el-pais-de-las-hadas.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/977195425191618753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/977195425191618753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/hh-ewers-el-pais-de-las-hadas.html' title='H.H. EWERS: EL PAÍS DE LAS HADAS'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-WBHkhiru6RQ/TrbKQKNuClI/AAAAAAAAC_U/6BW2aC-Vb-4/s72-c/ewers-ex-libris_thumb4.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-3888734824017339406</id><published>2011-11-05T13:22:00.001+01:00</published><updated>2011-11-06T09:27:09.354+01:00</updated><title type='text'>SHORT FILMS FLASHBACKS</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;font face="Trebuchet MS"&gt;SAN FRANCISCO 1906&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px" id="scid:5737277B-5D6D-4f48-ABFC-DD9C333F4C5D:df701c2e-1115-4d99-a7ca-f4dc237910f1" class="wlWriterEditableSmartContent"&gt;&lt;div id="e9c1e67f-e0db-4ac1-a285-6d67ebe09024" style="margin: 0px; padding: 0px; display: inline;"&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZdvRNdGlgzY&amp;amp;feature=youtube_gdata_player" target="_new"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/-xz4p65mD9Qs/TrZErJMYx_I/AAAAAAAAC-M/ybi5DFP4rxE/video815f8a5b9445%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" style="border-style: none" galleryimg="no" onload="var downlevelDiv = document.getElementById('e9c1e67f-e0db-4ac1-a285-6d67ebe09024'); downlevelDiv.innerHTML = &amp;quot;&amp;lt;div&amp;gt;&amp;lt;object width=\&amp;quot;448\&amp;quot; height=\&amp;quot;252\&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;param name=\&amp;quot;movie\&amp;quot; value=\&amp;quot;http://www.youtube.com/v/ZdvRNdGlgzY?hl=en&amp;amp;hd=1\&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;\/param&amp;gt;&amp;lt;embed src=\&amp;quot;http://www.youtube.com/v/ZdvRNdGlgzY?hl=en&amp;amp;hd=1\&amp;quot; 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 &lt;p&gt;BERLIN AM MORGEN (Sinfonía de una ciudad, Walter Ruttmann, 1927)&lt;/p&gt;  &lt;div style="padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px" id="scid:5737277B-5D6D-4f48-ABFC-DD9C333F4C5D:d72adb5b-7e4b-44db-8cb3-f4a047042eab" class="wlWriterEditableSmartContent"&gt;&lt;div id="5bf8a4c2-fe6c-4390-951e-e739619d8888" style="margin: 0px; padding: 0px; display: inline;"&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=bdt-v5wPkeA&amp;amp;feature=youtube_gdata_player" target="_new"&gt;&lt;img src="http://lh4.ggpht.com/-OzFXpqZCArw/TrUqbDw-NwI/AAAAAAAAC-o/uFyUpll1ne4/video1d6ccd31bf6c%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" style="border-style: none" galleryimg="no" onload="var downlevelDiv = document.getElementById('5bf8a4c2-fe6c-4390-951e-e739619d8888'); downlevelDiv.innerHTML = &amp;quot;&amp;lt;div&amp;gt;&amp;lt;object width=\&amp;quot;448\&amp;quot; height=\&amp;quot;252\&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;param name=\&amp;quot;movie\&amp;quot; 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 &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-3888734824017339406?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/3888734824017339406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/short-films-flashbacks.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3888734824017339406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/3888734824017339406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/short-films-flashbacks.html' title='SHORT FILMS FLASHBACKS'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-xz4p65mD9Qs/TrZErJMYx_I/AAAAAAAAC-M/ybi5DFP4rxE/s72-c/video815f8a5b9445%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-1224309055320748554</id><published>2011-11-01T13:56:00.001+01:00</published><updated>2011-11-14T00:13:41.878+01:00</updated><title type='text'>FILM-KURIER</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-b2AzwU10O6Q/Tq_riOYRcdI/AAAAAAAACy0/DsKQ0LuiSyQ/s1600-h/1931--Meine-Frau-die-Hochstaplerin_I.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="1931 — Meine Frau, die Hochstaplerin" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-Afi4XGZgFi0/Tq_rjBAK-aI/AAAAAAAACy8/dZfjuq8mpZs/1931--Meine-Frau-die-Hochstaplerin_I%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="296" height="404" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Algunos apuntes breves sobre los orígenes de la industria del cine alemán: en 1896 la Gebruder Stollwerk &amp;amp; Co., una compañía de chocolates con sede en Colonia, importó y patentó el Cinematógrafo Lumiére. Poco después en la Münzstrasse se abría el primer cine permanente en Berlín. En 1904 eran más de 250 en todo el país. Surgían los primeros estudios y laboratorios, las primeras distribuidoras –también el primer órgano censor que había de velar por la moral, y las necesarias y nuevas regulaciones sobre el almacenaje de películas: no pocas salas y edificios ardieron a causa de las montañas de films de nitrato– y, como efecto inmediato y obvio, las primeras revistas de cine. &lt;b&gt;Film-Kurier&lt;/b&gt; pasa frecuentemente por ser la pionera, aunque como sucede con Photoplay Magazine en Estados Unidos, el dato no es exacto ya que existieron otras antes (Die Filmwoche, Lichbild-Theater y Neue Kino-Rundschau entre ellas). Pero sí es Film-Kurier, tal vez, la más recordada de todas, en parte por la masiva difusión de que disfrutó y en parte por la labor de recuperación que desde hace dos décadas está llevando a cabo la fundación Cinegraph en colaboración con la Cinemateca alemana, un proyecto que ha recopilado 7000 números recogidos en una veintena de volúmenes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Fundada en 1919 por Alfred Weiner como una hoja diaria o “programa” de venta en las propias salas, Film-Kurier alcanzaría pronto las ocho páginas en tirada semanal combinando información sobre los cines de Berlín y sus estrenos, publicidad y asesoramiento para los profesionales del sector –y con menos cotilleo del que ofrecían sus colegas norteamericanas. Sus estupendas fotografías también venían acompañadas por artículos de fondo de comentaristas como Hans Feld, Lotte Eisner, Ernst Jäger y Willy Haas. De los nombres asociados a sus páginas, el de &lt;strong&gt;Lotte Eisner&lt;/strong&gt; es sin duda el más conocido: estudiante de arte y arqueología, Eisner fue una de las primeras mujeres dedicadas a la crítica cinematográfica, autora luego de reputados estudios sobre Murnau y Fritz Lang y, particularmente, de “&lt;strong&gt;La pantalla demoníaca&lt;/strong&gt;”, que es junto al clásico de Sigfried Kracauer “De Caligari a Hitler” uno de los libros de referencia sobre el tema. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Si para Kracauer la obra-tótem de esa época fue “Das Kabinet des Dr. Caligari” de Wiene, y su radiografía del “Kammerspielfilm” resulta fundamentalmente psicológica –no por ello menos fantástica–, Eisner ofrecería una perspectiva más formal y anatómica, reduciendo drásticamente el film expresionista a media docena de títulos, lo que sin duda simplifica las cosas, y decantándose por otros directores: Paul Wegener en su papel de gran pionero, Pabst como elemento rector de los años 20 y 30, y la figura monstruosa de Murnau erigiéndose casi en solitario como brujo supremo de la luz.&amp;#160; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Hija de un comerciante judío, Eisner tuvo que escapar de Alemania en 1933, siendo apresada en Francia y llevada a un campo de concentración; sobreviviría no obstante, y ya residiendo en París, en los años 50 jugaría un papel en la recuperación del cine alemán, tan fundamental para la generación de directores franceses educados en las páginas de Cahiers du Cinéma: fue la primera pluma en destacar el “milagro de Louise Brooks” para la historia del cine, antes de que Langlois se volviese loco con ella y antes también de que Godard&amp;#160; reconstruyese el mismo hechizo en sus films “Al final de la escapada” y “Vivre sa vie”. No menos importante sería Eisner para los nuevos realizadores alemanes del estilo de Win Wenders o Werner Herzog (“Huérfanos en una carretera hacia ningún sitio”, en palabras del siempre optimista Herzog), quienes, gracias a su labor, llevarán a cabo en los años 70 su particular descubrimiento de G.W. Pabst, Murnau, Lang y todos los demás. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Los que conozcan hasta qué punto los judeo-alemanes dominaban la cultura de entreguerras en sus más diversos ámbitos, no se sorprenderán del hecho de que bastantes de los nombres mencionados junto al de Lotte Eisner sean judíos, por lo que resultará interesante trazar un bosquejo de sus trayectorias antes y después de la ascensión del nazismo.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Willy Haas&lt;/strong&gt; era hijo de un abogado de Praga y amigo personal de Kafka y Max Brod, a los que frecuentó en los años 20 en el elegante y mítico café Arco en la esquina de las calles Hybernská y Dlázdená, frente a su ominosa estación de trenes. Emigrado a Berlín,&amp;#160; Haas puso en marcha varias revistas literarias y desarrolló una nada desdeñable labor como guionista de películas (“La calle sin alegría” de Pabst; “El mundo en llamas”, de Murnau). Su exilio lo devuelve a Praga hasta la ocupación alemana de 1939, en que se marcha a la India donde curiosamente engrosará uno de los comités de censura del ejército británico. Tras la guerra, establecerá su residencia en la fría y gris Hamburgo hasta su muerte en 1973, convirtiéndose en uno de los popes culturales de la que pasa por ser ahora “la ciudad más verde del mundo” (un premio del Instituto de Cine de la ciudad lleva su nombre).&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;strong&gt;Hans Feld, &lt;/strong&gt;redactor jefe de Film-Kurier, era también abogado, con un amplio círculo de amistades que incluía a directores-estrella como Eisenstein, guionistas como Carl Mayer, actores como Conrad Veidt y al poderoso jefe de producción de la UFA Erich Pommer. En el ardiente caldo llevado a la ebullición por nazis, socialistas, comunistas y capitalistas, Feld tenía claro sus preferencias: ya desde sus días universitarios en Berlín había formado parte de asambleas revolucionarias y, como crítico, se especializó y defendió el cine de vanguardia, tan ideológicamente asociado al bolchevismo tanto por los comunistas como por los nazis. Al igual que su colega Haas, con el que poco antes había roto relaciones por motivos políticos, Feld huyó a Praga, y más tarde a Londres donde acabaría nacionalizándose británico, abandonando su carrera de escritor y dedicándose a la importación de alimentos y al estudio de la historia judía.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;El editor y fundador de Film-Kurier, &lt;strong&gt;Alfred Weiner&lt;/strong&gt;, tuvo que huir como los demás, en su caso a Estados Unidos –allí encontraría su “oportunidad” americana como vendedor de aspiradoras–, mientras que &lt;strong&gt;Ernst Jäger, &lt;/strong&gt;detenido en 1933 por sus opiniones políticas y por tener una mujer de origen judío&lt;strong&gt;,&lt;/strong&gt;&amp;#160; sería liberado gracias a la gestión de Leni Riefenstahl convirtiéndose en su secretario, asistente y hombre de confianza (en cierto modo, una suerte de “ama de llaves”). Según cuenta Riefenstahl, Jäger, un tipo amable de corteses modales prusianos, le devolvería el favor conspirando contra ella durante su visita a Estados Unidos en el abortado tour promocional de “Olimpíada”, y solicitando préstamos en su nombre de forma fraudulenta.&amp;#160; &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Jäger, al que el ministro de propaganda Goebbels despreciaba de forma particular (“Le advertí a usted que ese sujeto era un perro”, contestó Goebbels a Riefenstahl cuando ésta lo informó de su traición), reaparecería tras la guerra, de forma inesperada, defendiendo a ultranza la integridad de la realizadora y su relación puramente contractual con los nazis. En el momento de su muerte a los 101 años, Riefenstahl lo consideraba todavía uno de los enigmas más absurdos de su vida.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-xoGubQ-Zrok/Tq_rkRIfmZI/AAAAAAAACzE/QurkWdz4F-A/s1600-h/1933--Lachende-Erben_IFKd--19376.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-NVcPo72-M2o/Tq_rkyLzsHI/AAAAAAAACzM/IpkfksyRJoI/1933--Lachende-Erben_IFKd--1937_thum.jpg?imgmax=800" width="177" height="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/--8SOf2UG44o/Tq_rl9tEdKI/AAAAAAAACzU/s4q9Cg3uMbw/s1600-h/lf15.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-prEbyUEepYg/Tq_rmmSg-kI/AAAAAAAACzc/2wsbURFl4-A/lf_thumb7.jpg?imgmax=800" width="187" height="248" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-fUqbdgrPoZU/Tq_rnmQh10I/AAAAAAAACzk/uXRd8zMBJ24/s1600-h/27778_12.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-6vXDoyky5vU/Tq_roXoU34I/AAAAAAAACzo/FsLTPj95qhA/27778_1_thumb.jpg?imgmax=800" width="189" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Ua8RLG4Ds7E/Tq_rpQ3GuMI/AAAAAAAACz0/CP2g-hNT8PA/s1600-h/47365812.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-V7PATIEw9q4/Tq_rqG7C8fI/AAAAAAAACz4/zmdg-rDLHuE/4736581_thumb.jpg?imgmax=800" width="181" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-IrkHhz6VDQs/Tq_rrOrm40I/AAAAAAAAC0E/70TEozDM_hs/s1600-h/6004260059_b7a0c124354.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-u8rTmNk7MhU/Tq_rsILNDrI/AAAAAAAAC0M/VaVd4XpvkyM/6004260059_b7a0c12435_thumb2.jpg?imgmax=800" width="177" height="264" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-y1Fs2OG5zkE/Tq_rszxzT0I/AAAAAAAAC0U/5-k2cxYl9Xs/s1600-h/Bengel_FP063.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-dM2iJgvZRRw/Tq_rtzErSOI/AAAAAAAAC0Y/h_khr3Q7FB8/Bengel_FP06_thumb1.jpg?imgmax=800" width="194" height="264" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-UV5HAs9nHzg/Tq_ruu71wtI/AAAAAAAAC0k/0d8s3R02nmk/s1600-h/catphoto2.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-6t_u6LBz9u0/Tq_rvGNMO_I/AAAAAAAAC0s/al5sn8biDRU/catphoto_thumb.jpg?imgmax=800" width="183" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-oVH654uuJYM/Tq_rwHLqUfI/AAAAAAAAC00/KdH1impSvJg/s1600-h/Diary-of-a-Lost-Girl-cover3.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-3qwxof_upfw/Tq_rxKmvbEI/AAAAAAAAC08/cU6GEgUGQSI/Diary-of-a-Lost-Girl-cover_thumb.jpg?imgmax=800" width="184" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-XgmXueViaUw/Tq_rydRZD7I/AAAAAAAAC1E/pounu4wYU0s/s1600-h/IFK-DasBlaueLicht1748-12.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-l9UdMtqmN-M/Tq_ry5auJhI/AAAAAAAAC1I/kKqdEaANrk8/IFK-DasBlaueLicht1748-1_thumb.jpg?imgmax=800" width="183" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-QBcxH_6mE3Y/Tq_rz-aX2yI/AAAAAAAAC1U/CpUrz5wd3KM/s1600-h/IFK-SOS-Eisberg-Filmprg-400x5392.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-dcjpaSB7BDk/Tq_r0_kP09I/AAAAAAAAC1Y/WXzwy_lCw1g/IFK-SOS-Eisberg-Filmprg-400x539_thum.jpg?imgmax=800" width="182" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-MjZv0oX6lAg/Tq_r1cAcwXI/AAAAAAAAC1g/V24hjedZOvI/s1600-h/images2.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-atPy4Abt67I/Tq_r2R7uASI/AAAAAAAAC1s/_-uNGIkFnjk/images_thumb.jpg?imgmax=800" width="185" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-O3aUFmXO7rw/Tq_r3Tch9BI/AAAAAAAAC10/4BxUkF09IpA/s1600-h/index2.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-mqwZVHCaBvQ/Tq_r302rn1I/AAAAAAAAC14/EQI3srHbJRo/index_thumb.jpg?imgmax=800" width="183" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-BqIkAr2pDlM/Tq_r4gJ48JI/AAAAAAAAC2E/zPUbY3CPGfo/s1600-h/louisepandoraifktitel2.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-htBY-aZdsoQ/Tq_r5NFh_TI/AAAAAAAAC2I/zMngxs5_jis/louisepandoraifktitel_thumb.jpg?imgmax=800" width="182" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-w1ALxLGunus/Tq_r56kJ1QI/AAAAAAAAC2U/ng-h2vTlsso/s1600-h/BF8541F29C0940E89A5DFB9F0B9FF163_137%25255B2%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-k53AzxVuf_I/Tq_r6yJBUiI/AAAAAAAAC2c/uQD3t6-2Shc/BF8541F29C0940E89A5DFB9F0B9FF163_137%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="188" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-SQJpsKZ38rk/Tq_r8jtZCGI/AAAAAAAAC2k/2_byHkyeynM/s1600-h/image5.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-4ytISIk7M24/Tq_r9a6IiiI/AAAAAAAAC2s/iNFsWLAVTbg/image_thumb2.png?imgmax=800" width="186" height="262" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-aIHTLV6RFZw/Tq_r-r0MuGI/AAAAAAAAC20/aTtVSwouuwA/s1600-h/Pola-Negri.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-4GcT5IE9bFg/Tq_r_Y1SdVI/AAAAAAAAC24/5Rwajpg1VmY/Pola-Negri_thumb.jpg?imgmax=800" width="186" height="261" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Hn3YSyQJTqQ/Tq_sAWZmK5I/AAAAAAAAC3E/kPWVFDvGVJQ/s1600-h/tumblr_l4a90xIQ1b1qa02qlo1_5008.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-SLZXMR66jTo/Tq_sBZis9TI/AAAAAAAAC3I/L2xashJ4eTc/tumblr_l4a90xIQ1b1qa02qlo1_500_thumb.jpg?imgmax=800" width="188" height="269" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-SEwa6fSH3AQ/Tq_sCI2HEFI/AAAAAAAAC3U/Q5hhU_Zzres/s1600-h/Wie_wie_du_mich_wuenschst_IFK_0791-1%25255B1%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-RAdJulniUmQ/Tq_sC3noGdI/AAAAAAAAC3Y/JCj6SDEQxrM/Wie_wie_du_mich_wuenschst_IFK_0791-1.jpg?imgmax=800" width="187" height="267" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-e9ZtVaoVPBk/Tq_sDiQdn5I/AAAAAAAAC3k/boR5vivspDY/s1600-h/Wilde_Orchideen_IFK_1324-12.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-wYGTO6EnhIQ/Tq_sEpp92zI/AAAAAAAAC3s/X_iXzW4-DDo/Wilde_Orchideen_IFK_1324-1_thumb.jpg?imgmax=800" width="187" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_aB7lKAolXtU/TF1HDghaKnI/AAAAAAAABME/gby-Tt6dQTw/s400/ldg.jpg" width="185" height="246" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-tBWMdBtk-8Q/Tq_sFhghcuI/AAAAAAAAC3w/pTtLkdIgKSo/s1600-h/00E4D9175A1642B0A60E399AEF482DC4_946.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-yyO7d5o61mk/Tq_sGU7jV7I/AAAAAAAAC34/AX3EX8ZDnbw/00E4D9175A1642B0A60E399AEF482DC4_946%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800" width="184" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.sietz.de/IFK-3088.jpg" width="187" height="244" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="https://4899015127127911815-a-1802744773732722657-s-sites.googlegroups.com/site/helmbrigitte7/filmographie/filmprogramme/BFK-0753.JPG?attachauth=ANoY7crUKgDVFVEGp2ukXZ389C_IYPmq6uepBuYDaNy-5_6mzzmj9w0tei2HTDLvNbwtMz-eeurE-RJZkOYhbFVnJT4wlgTsVGXY8hv0X4X6GYdwgw_d5ufiDR3bqpvGuR1BcIWcv5Qb6BilL_FiVDOJvktfE-rA6vDS9i-ci47hmuZfciiJyPJkBl1r3ueTx7cRnETZXjLOxuiKEsruiLKE9w3ktjO0_xW5t2ZmpH_SJl9oPxIw7C8%3D&amp;amp;attredirects=0" width="374" height="499" /&gt;&lt;/p&gt; &lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://www.beepworld4.de/bilderarchiv/bilder/linien/23.gif" width="256" height="19" /&gt;   &lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://www.madmags.de/fileadmin/Bilder/Reprints/Illustrierter_Film-Kurier_Berlin/illustrierter_filmkurier_berlin.pdf"&gt;&lt;strong&gt;El Gabinete del Dr. Caligari / Das Kabinet des Doktor Caligari&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160; (Robert Wiene, 1920)&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-vkCIHXZknGI/Tq_sIabFtgI/AAAAAAAAC4E/l3vuw7RQNoM/s1600-h/image39.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="image" border="0" alt="image" src="http://lh6.ggpht.com/-rZiLmaWckJY/Tq_sJWox6sI/AAAAAAAAC4M/WIno3NLeRvM/image_thumb18.png?imgmax=800" width="230" height="349" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-7mqb54iOdIM/Tq_sLVFLloI/AAAAAAAAC4U/v-YvUphegQM/s1600-h/image14.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="2" border="0" alt="" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/-NnHhkvhFjCo/Tq_sMR_jTDI/AAAAAAAAC4c/ZarFQ_h53uY/image_thumb6.png?imgmax=800" width="179" height="247" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-DsuVFyAJccE/Tq_sOphbn1I/AAAAAAAAC4k/X2j2VcPqtOw/s1600-h/image38.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="3" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-lHaHmcVdK48/Tq_sPYvnFVI/AAAAAAAAC4s/6npZzP3nm3g/image_thumb17.png?imgmax=800" width="171" height="246" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-FzrIuEzKM6w/Tq_sRdWuJjI/AAAAAAAAC40/awS2_dPJjTE/s1600-h/image18.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="4" border="0" alt="" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/-d3sbmLTtcPw/Tq_sSPiV-II/AAAAAAAAC48/kjUx6zwsxTs/image_thumb8.png?imgmax=800" width="175" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-byKSgrUtjc0/Tq_sUIdHYEI/AAAAAAAAC5E/Fl3pibC-PWE/s1600-h/image21.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="5" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-7yJB8aD1LgM/Tq_sVJIDCpI/AAAAAAAAC5M/dpF31pDcOKI/image_thumb9.png?imgmax=800" width="179" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-8P-0EhTqTZs/Tq_sXppiIgI/AAAAAAAAC5U/HLYEBsSFdho/s1600-h/image24.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="6" border="0" alt="" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/-NV25w0ScxpY/Tq_sYZvEuII/AAAAAAAAC5c/jPIFdNY9nSA/image_thumb10.png?imgmax=800" width="174" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-BTXHZP-5ezU/Tq_san9gNuI/AAAAAAAAC5k/aEFqZS1O668/s1600-h/image27.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="7" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-_FH89JkoHC4/Tq_sbUVq0-I/AAAAAAAAC5s/aqLQzA2YEZc/image_thumb11.png?imgmax=800" width="178" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-psIbPjQDDUQ/Tq_sdt4tmZI/AAAAAAAAC50/njHeX4IU4Ig/s1600-h/image30.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="8" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-X_ryMb20B_o/Tq_sf27pSXI/AAAAAAAAC58/K5YLhL4UdBw/image_thumb12.png?imgmax=800" width="182" height="244" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;Mata- Hari&lt;/strong&gt; (George Fitzmaurice, 1931)&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" align="left" src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-1.jpg" width="178" height="232" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-2.jpg" width="183" height="233" /&gt;&lt;img src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-4.jpg" width="368" height="243" /&gt;&lt;img style="display: inline; float: left" align="left" src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-3.jpg" width="187" height="235" /&gt;&lt;img src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-5.jpg" width="180" height="234" /&gt;&lt;img src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-6.jpg" width="372" height="487" /&gt;&lt;img src="http://www.garboforever.com/Bilder/Garbo_Movie_Programs/Garbo_MP-18/Mata_Hari_IFK_1822-7.jpg" width="374" height="484" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="left"&gt;&lt;strong&gt;Otros programas – brochures – Filmprogramme&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.calvin.edu/academic/cas/gpa/judsuss2.htm"&gt;JUD SÜSS (Veit Harlan, 1940)&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.powell-pressburger.org/Images/People/Anton/German/IFK-Student.html"&gt;DER STUDENT VON PRAG (Powell &amp;amp; Pressburger, 1935)&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-1224309055320748554?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/1224309055320748554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/film-kurier.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/1224309055320748554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/1224309055320748554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/11/film-kurier.html' title='FILM-KURIER'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/-Afi4XGZgFi0/Tq_rjBAK-aI/AAAAAAAACy8/dZfjuq8mpZs/s72-c/1931--Meine-Frau-die-Hochstaplerin_I%25255B1%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-413963833124927961</id><published>2011-09-29T18:59:00.001+02:00</published><updated>2011-10-02T09:37:26.975+02:00</updated><title type='text'>ERICH MARIA REMARQUE</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-z89HRd9TQM4/ToSj1hzmvnI/AAAAAAAACyo/4GR6KLLPa6M/image%25255B41%25255D.png?imgmax=800" width="334" height="436" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;«En esta época (1927) conocí a otro hombre extraordinario: Erich Maria Remarque. Como escritor era todavía desconocido. Un día tocó el timbre de mi puerta y se presentó como periodista. Quería tener una foto mía para la revista Scherl-Magazin. Poco después conocí a Ilsa Jeanne Zamboui, la señora Remarque.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando la vi por primera vez en el estreno de una película en el Gloria-Palast de la Kurfürstendamm, quedé extraordinariamente impresionada. No sólo era muy bella, sino también muy inteligente. Cuando venía a verme, y me visitaba con frecuencia, llevaba siempre un manuscrito de su marido. Como él estaba desbordado de trabajo, decía ella, le cogía el manuscrito, corregía el texto y también le terminaba el último capítulo. Esto a mí no me extrañaba, porque era una mujer muy inteligente. Sólo posteriormente, cuando aquel libro se hizo mundialmente famoso con el título de “Sin novedad en el frente”, volví a acordarme de la época en que la señora Remarque había trabajado tan activamente en él. Remarque solía venir por la noche a mi casa a recoger a su mujer y yo tenía la impresión de que ambos formaban un buen matrimonio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Remarque quería conocer al realizador de cine Walter Ruttmann (“Berlín: Sinfonía de una gran ciudad”)&lt;em&gt;,&lt;/em&gt; con el cual yo tenía amistad. Le prometí organizar en mi casa una agradable velada. Schneeberger había salido a rodar unos exteriores, de modo que éramos sólo cuatro personas. Cuando saludé a la señora Remarque, me quedé sorprendida. Vestía un elegante modelo como para asistir a una noche de gala. Sus cabellos rojos y rizados, recogidos con un pasador de bisutería, hacían resaltar su piel casi blanca. No sólo me gustaba a mí y su marido, sino también y sobre todo gustó a Walter Ruttmann.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Al principio todo fue muy animado y alegre. Bebimos vino y champán. La señora Remarque se comportó tan seductoramente que hizo perder completamente la cabeza a Ruttmann. De momento yo creía que todo aquello sólo era un juego, pero cuando la animación subió de punto, Ruttmann y la señora Remarque se levantaron y nos dejaron solos a mí y a su marido. Fueron a sentarse a otro rincón del sofá, menos iluminado. Yo me quedé junto a Remarque, que trataba de ahogar sus celos bebiendo. Ruttmann y la señora Remarque se comportaban como si estuvieran solos. Yo estaba perpleja y no sabía lo que debía hacer en aquella penosa situación. Remarque se hallaba sentado en la cama turca, con la cabeza baja, mirando al suelo. Me dio una lástima terrible. De pronto, vi de pie ante nosotros a la señora Remarque con Ruttmann y le dijo a su marido:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Has bebido demasiado, voy a hacer que el señor Ruttmann me lleve a casa. Nos veremos más tarde. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Apreté las manos al desdichado Remarque, me dirigí hacia el ascensor, seguida de los otros dos, y les hice bajar. Al despedirles, le dije a ella:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– No haga sufrir tanto a su esposo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se limitó a sonreír y me mandó un beso con la mano. A Ruttmann no le di la mano, detestando tanto su modo de actuar como el de su acompañante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando volví a la habitación, me encontré con un hombre que sollozaba. Intenté consolar a Remarque, que estaba al borde de un ataque de nervios.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Amo a mi mujer, la amo con locura. No puedo perderla, no podría vivir sin ella.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Yo quería llamar un taxi, pero él no quiso. De modo que me quedé a su lado hasta que amaneció. Bajo la luz de la mañana, parecía un desecho humano. Sin que ofreciera resistencia, pude ahora hacerle subir a un taxi. Yo me sentía completamente agotada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dos días después de este incidente me llamó Remarque por teléfono. Su voz sonaba ronca y excitada:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Leni, ¿está mi mujer en tu casa? ¿la has visto, te ha telefoneado?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Casi no aguardó mi respuesta negativa y gritó:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¡No ha regresado, y tampoco puedo encontrarla por ninguna parte!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces colgó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por la noche vino a verme y se desahogó llorando. Tomó un coñac tras otro. Continuamente aseguraba que, antes de aquel encuentro con Ruttmann, su matrimonio no se había visto turbado por nada, incluso había sido francamente feliz. No podía comprender el terrible comportamiento de su mujer. Creía que se trataba de un hechizo, y que ella volvería. Estaba dispuesto a perdonarle todo, sólo debía volver. Pero ella no volvió. Tampoco apareció por mi casa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Unas dos semanas más tarde, el desesperado Remarque comenzó a venir a mi casa casi a diario. Me comunicó que ya no podía aguantar más seguir viviendo en Berlín, que quizá haría una cura de reposo. En cualquier caso, quería marcharse. Después de esto ya no supe más de él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Algún tiempo después de que Remarque me visitara por última vez, tal vez habían transcurrido algunas semanas, leí en el periódico que la señora Ruttmann se ha había suicidado tirándose por la ventana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Posteriormente me enteré por la prensa de los grandes éxitos de Remarque. Ya a finales del año siguiente, en noviembre de 1928, apareció&lt;em&gt; “&lt;/em&gt;Sin novedad en el frente”&lt;em&gt;, i&lt;/em&gt;mpreso primero en &lt;em&gt;Die Vossischen Zeitung&lt;/em&gt;, y un año después como libro. Un éxito sensacional. A los tres meses ya se habían vendido medio millón de ejemplares y, antes de finalizar el año, 900.000. Nunca se había visto nada parecido. Narraba en forma realista la vida de los soldados en el frente occidental, sin paliativos de ninguna clase. Luego, cuando en 1930 la película del mismo título, producida en América, se proyectó también en Alemania, hubo manifestaciones.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Yo la había visto en el estreno en el Cine Mozart de la Nollendorfplatz de Berlín y presencié con qué medios se impidió la proyección. De pronto se produjo en la sala un griterío y un pánico, yo pensé de momento que se había declarado un incendio. Muchachas y mujeres se habían levantado de sus asientos, chillando. La proyección se interrumpió, y hasta que estuve en la calle no me enteré por personas que estaban a mi alrededor de que un tal Dr. Goebbels, cuyo nombre yo ni siquiera conocía por entonces, había provocado el pánico con centenares de ratones blancos que fueron soltados por la sala al empezar la proyección de la película. Por los periódicos supe que Remarque ya en 1929 se había marchado a Suiza, y en 1939 emigró a los USA.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;LA BESTIA DE ACERO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En el futuro, yo misma tuve que dirigirme a Goebbels, por mucho que me pesara. No se trató esa vez de mis asuntos sino de Willy Zielke, un genial fotógrafo, y de su película Das Stahltier (“La Bestia de Acero”). La había producido por encargo de los Ferrocarriles del Reich para el centenario del ferrocarril. Cuando vi esa película por primera vez quedé sobrecogida. Una grandiosa sinfonía de imágenes como no había visto desde “El Acorazado Potemkin” de Eisenstein. El tema: la historia centenaria del ferrocarril, el destino de sus inventores y el desarrollo desde la más antigua máquina de vapor hasta la moderna locomotora. Zielke había hecho de este árido tema una película fascinante. Su locomotora daba la impresión de un monstruo viviente. Los reflectores de la locomotora eran los ojos, las armaduras el cerebro, los émbolos las articulaciones, y el aceite propulsor que corría por los frenéticos émbolos actuaba como sangre. La impresión venía además reforzada por el revolucionario montaje de sonido. Cuando los directivos de los Ferrocarriles del Reich vieron la película quedaron tan horrorizados, según me contó Zielke, que sin decir palabra abandonaron la sala. Su enojo era tan grande que no sólo decidieron prohibir toda exhibición, sino también destruir las copias e incluso el negativo. Aquella película no tenía nada que ver con la idea que tenían ellos: querían que fuese para los espectadores una invitación a viajar con el mayor placer en el ferrocarril.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Zielke se sintió mortalmente desgraciado. Había estado un año trabajando en su película, y ahora todo había sido en vano. Yo quise luchar como si la película hubiese sido mía. Afortunadamente, antes de la destrucción del negativo, adquirí una copia para mi archivo. Y tuve que atreverme a entrar en la caverna del león. Nadie excepto el ministro Goebbels, jefe de la industria cinematográfica alemana, podía impedir la anunciada sentencia. Yo esperaba con su inteligencia reconociera el valor artístico del film de Zielke y prohibiera la destrucción del negativo. Al encontrarme con él por la noche en el Prinz-Karl-Palais de la Wilhelmplatz, sede oficial del ministro, me extrañó encontrar sólo a una conocida actriz de teatro y de cine. Cuando se hizo la oscuridad y empezó la película, Goebbels y ella siguieron hablando, sin mirar a la pantalla. Casi no prestaron atención al film. La actriz hizo incluso comentarios despectivos sobre la película; soltaba risitas en pasajes especialmente interesantes y más de una vez estalló en sonoras carcajadas. Cuando volvió a iluminarse la sala, dijo el ministro:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– Tal como ha reaccionado esta dama, reaccionará también el público y rechazará la película. Admito que el realizador tiene talento, pero para la masa la película es ininteligible, demasiado moderna y demasiado abstracta, podría ser un film bolchevique, y no se puede exigir tanto a la dirección de los Ferrocarriles.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;– ¡Pero eso no es razón para destruir la película! Es una obra de arte –respondí yo, excitada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;–&amp;#160; Lo siento, señorita Riefenstahl, pero la decisión incumbe exclusivamente a los Ferrocarriles del Reich, que financiaron la película. Yo no quiero inmiscuirme en ello. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así quedó dictada la sentencia de muerte sobre la obra de Zielke.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;strong&gt;EL DÍA DE LA LIBERTAD&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tras un regreso de los Dolomitas tuve que ir dos días a Nuremberg para cumplir la promesa de rodar allí un corto sobre los ejercicios de la Wehrmacht en el congreso del partido del Reich en 1935. Era la escena que, para indignación de los generales, no había incluido en “El Triunfo de la Voluntad”. Para este trabajo se contrató a quince operadores, entre ellos el genial Zielke, Ertl, Frentz y Kling. Aparte de los ejercicios de la Wehrmacht, que se efectuaron en un día, no tuvimos que hacer más tomas de vistas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así se originó un film corto de una duración de 25 minutos aproximadamente, para el que Peter Kreuder compuso una música muy briosa. Recibió el título de “El Día de la Libertad”. Mi empresa, que desde 1934 se llamaba Reichsparteitagfilm, vendió la película a la UFA, que la puso en el programa accesorio como “locomotora”, para una de las películas más flojas con argumento. Cuando estuvo terminada, se me pidió que fuera a exhibirla a la Cancillería del Reich.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Para lograr una reconciliación con la Wehrmacht, Hitler había organizado un pequeño estreno e invitado a muchos generales con sus esposas. A las ocho de la noche debía empezar la proyección. Cuando sólo faltaban diez minutos para las ocho todavía estaba yo luchando en casa con mis rebeldes cabellos, sin lograr un peinado razonable. Crucé enloquecida con mi coche las calles de Berlín. Sólo el tráfico que entonces era escaso pudo salvarme de un accidente. Cuando llegué precipitadamente y mal peinada a la Cancillería, llevaba un retraso de veinte minutos. Un desastre. Hitler y Goebbels se hallaban ya de pie en el vestíbulo, llenos de impaciencia. Hitler estaba pálido. Goebbels parecía sonreír con ironía. Gozaba viéndome en una situación tan penosa. El saludo fue glacial. Angustiada y confusa, intenté una disculpa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Comenzó la proyección. Todavía estaba yo aturdida y tenía la sensación de una gran soledad. Mientras se desarrollaba la película, me encontraba muy lejos de allí con mis pensamientos. Al cabo de algunos minutos noté un interés creciente, algo así como calor. El que ha estado a menudo en el escenario, desarrolla un sexto sentido para percibir si ha captado el interés de los espectadores. La película, sorprendentemente, fue ejerciendo un efecto intenso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando la sala volvió a iluminarse experimenté una victoria. La gente me estrechaba las manos, me abrazaba. Leni por aquí, Leni por allá, el entusiasmo era grande. También Hitler vino contento hacia mí y me dio la enhorabuena. En el semblante de Goebbels podía leerse cuán profundamente le disgustaba mi éxito. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hitler tenía sentido del humor: por Navidad me regaló un reloj de porcelana de Sajonia con juego de campanillas eléctricas».&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Leni Riefenstahl, “Memorias” (Editorial Lumen, 1991)&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-413963833124927961?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/413963833124927961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/09/erich-maria-remarque.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/413963833124927961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/413963833124927961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/09/erich-maria-remarque.html' title='ERICH MARIA REMARQUE'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/-z89HRd9TQM4/ToSj1hzmvnI/AAAAAAAACyo/4GR6KLLPa6M/s72-c/image%25255B41%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-1204071430234616058</id><published>2011-08-07T17:58:00.001+02:00</published><updated>2011-08-10T06:15:42.304+02:00</updated><title type='text'>TOD ROBBINS: EL BEBÉ BORRACHÍN</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-wX7MkPI1cMo/Tj62OPJhkdI/AAAAAAAACyA/nsVFmn8T0ww/s1600-h/Sin-ttulo-25.jpg"&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; margin-left: auto; border-left-width: 0px; margin-right: auto; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-Prztq68Agjs/Tj62Pqh-ISI/AAAAAAAACyE/Z1DIbkjkRpU/Sin%252520t%2525C3%2525ADtulo-2%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800" width="330" height="307" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="clip_image002[3]" src="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TaalPD7vspI/AAAAAAAACdg/i4Wl0yhO2PA/clip_image002%5B3%5D%5B4%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;El suceso más extraño de mi vida tuvo lugar el verano pasado&amp;quot;, dijo mi compañero de viaje. &amp;quot;Sólo me he atrevido a hablar de ello a mi mujer y a mi hermano. Es tan extraordinario, está tan lejos de poder ser tomado en serio, que si lo diese a conocer el mundo entero me miraría por encima del hombro como a un farsante de primera”&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;¿Y su mujer y su hermano le creyeron a usted?&amp;quot;, pregunté.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Bueno, no exactamente. Si y no. Pensaron que yo &lt;em&gt;creía&lt;/em&gt; estar diciendo la verdad. Mi mujer decidió que la historia era producto de la ingesta de alcohol de graduación. Mi hermano la atribuyó a los rigores del calor. Pero le aseguro que no se debió a nada de eso. Había bebido un par de copas de absenta, es cierto; pero estoy acostumbrado a esa bebida desde mi infancia. El sol, es verdad, caía con fuerza en ese momento. Pero no era nada comparado con el calor que he tenido oportunidad de experimentar en los trópicos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;font size="2"&gt;   &lt;p&gt;&amp;quot;¿Y cuál es esa historia, doctor?&amp;quot;, me atreví a preguntar.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&amp;quot;Ah&amp;quot;, dijo, &amp;quot;se va a reír; pero se la voy a contar en cualquier caso. La risa es la recompensa que se obtiene del mundo cuando le ofrecemos algo completamente nuevo. La gente ríe demasiado; no es como la sonrisa, que sólo se refleja en los labios. Pero eche un vistazo usted a los ojos de un hombre, porque es en ellos donde encontrará el espejo de sus verdaderas emociones.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&amp;quot;El quince del pasado agosto me encontraba viviendo en un centro turístico de la costa no demasiado lejos de la ciudad. Era el día más caluroso del verano y la gente se había tirado de cabeza a la playa. Sentado en el mirador del hotel, con un vaso de absenta&amp;#160; apoyado en el brazo de la silla, podía admirar la extensión azul del océano desperezándose desde la playa, como si fuera una alfombra de terciopelo extendida en un suelo del mármol más blanco. Ni un soplo de aire movía la plácida superficie; ni una arruga, ni el menor pensamiento perturbaba la gran frente plácida del mar. &lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Y sobre él pendía el sol, inamovible en los cielos, semejante al ojo de buey de un barco en llamas en la neblina azul de la tarde. &lt;/p&gt;    &lt;p&gt;&amp;quot;En la playa los hombres y las mujeres corrían de aquí para allá, imitando con sus movimientos torpes y un poco grotescos el juego de los niños, como ocurre siempre que los adultos tratan de disimular la huella que les ha impuesto su padre el Tiempo. Podía ver sus cabezas en el agua, hundiéndose y emergiendo de nuevo como pedazos de corcho, y me sorprendía de que estos pequeños globitos gozasen del don del movimiento, dirigidos por los cerebros que encerraban en su interior; más extraño aún, meditaba sobre cómo todas esas exclamaciones de regocijo se transformarían de inmediato en gritos de horror si, por casualidad, uno de los globitos tardase en emerger un poco más de lo acostumbrado.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Sentado en el mirador de aquel hotel, daba pequeños tragos a mi absenta contemplando todo este panorama que discurría ante mis ojos. De pronto vi aproximarse a una joven muy bonita que empujaba un cochecito de bebé. El niño parecía dormido a todas luces, oculto bajo una mosquitera; la muchacha observaba el mar con ojos codiciosos y una arruga de malhumor en la frente. &lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Actuando por un súbito impulso, le hablé:&amp;#160; &amp;quot;Discúlpeme, pero ¿puedo ayudarla en algo? veo que lleva con usted un traje de baño, y es un día perfecto para eso. Si lo desea puedo ocuparme del niño mientras se da un chapuzón&amp;quot;.&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“Ella vaciló y miró al mar otra vez.&amp;#160; &amp;quot;Se lo agradezco mucho&amp;quot;, comenzó a decir, &amp;quot;pero mi madre me ha encargado cuidar de...&amp;quot; –dudó, y me pareció ver que su rostro se oscurecía–, &amp;quot;... de mi hermanito pequeño&amp;quot;, terminó por decir. &lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“&amp;quot;Pero yo podría cuidar de él durante un rato. No me dará problemas. Está dormido&amp;quot;&lt;/p&gt;    &lt;p&gt;“&amp;quot;Sí, está dormido&amp;quot;, dijo, levantando la mosquitera y echando un vistazo a la pequeña carita sonrosada que se apoyaba en la almohada de encaje. &amp;quot;Muchísimas gracias; creo que sí que me daré un chapuzón&amp;quot;. Giró la sillita hacia mí y salió corriendo en dirección a las casetas de baño de la orilla.&lt;/p&gt; &lt;/font&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“Mis ojos se volvieron de nuevo a los bañistas, y mi mano levantó el vaso de absenta a mis labios. ¡Qué pequeñas y oscuras parecían algunas de las cabezas que sobresalían del agua!&amp;#160; Aquí, en la bañera de la civilización, la vida es un bien preciado; aunque haya abundancia de ella, sobreabundancia me atrevería a decir. Yo mismo he estado en países más despoblados, en donde no se le tiene en tanta consideración.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Le pido disculpas, señor&amp;quot;, dijo una voz a mi lado, con un tono que me recordó al de una llave girando en una cerradura podrida. &amp;quot;Pero tengo mucha sed y la absenta es mi bebida predilecta&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“Me giré con sorpresa, y, estupefacto, vi que me hallaba solo. Detrás de mi silla no había nadie; tampoco tras el pilar de mi derecha, y nadie agazapado bajo la sillita del niño, como había sospechado en un primer momento. Pero la voz volvió a oírse con su extraño y cavernoso tono.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Levante la mosquitera que hay sobre el carrito&amp;quot;, dijo. &amp;quot;¡Hace un calor infernal aquí dentro!&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“Casi mecánicamente hice lo que me decía, y observé desde arriba el rostro diminuto, sonrosado, arrugado de un bebé. Mientras miraba su nariz sin perfil, su boca de labios flojos y su cabeza sin pelo, unos ojos se abrieron de pronto y me miraron. Lo que sentí no lo imaginará jamás, amigo mío; no acertaría a describírselo. Sólo puedo decir que fue espantoso –espantoso más allá de lo que nadie pueda imaginar. Yo había esperado la mirada asustada e inocente de la infancia que se despierta; en lugar de eso me encontré con la impúdica y maliciosa mirada llena de conocimiento de la vejez más cruel. Retrocedí con un grito de horror y me tapé los ojos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Bueno&amp;quot;, dijo la voz otra vez, y ahora podía reconocer en ella, también, a un viejo. &amp;quot;Bueno, mi joven amigo, ¿me dará un trago de su absenta, sí o no?&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;¿Qué eres tú?&amp;quot;, grité al niño tan pronto como pude hablar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Joven&amp;quot;, dijo el bebé, examinándome con los ojos entrecerrados y muy malas pulgas. &amp;quot;En estos momentos debo ser el niño más sediento del mundo. ¿Sabe lo que me han estado dando de beber últimamente? ¡leche! ¡leche de un sucio biberón con la tetina azul! Todo el mundo se aprovecha de mí porque soy demasiado viejo para montar un escándalo. Y mi nieta –la chica que llevaba el carrito– esa es la peor de todas. De acuerdo, el orgullo de familia y todo eso está muy bien, lo que me saca de mis casillas es que sólo me quedan cuatro semanas de vida y mientras llega el fin quisiera poder sentirme vivo también&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Espere un segundo&amp;quot;, dije yo, bebiendo un gran trago de la absenta para calmar mis nervios. &amp;quot;Quiero saberlo todo. Desahóguese conmigo, como si yo fuera su padre&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Muy bien&amp;quot;, gruñó. &amp;quot;Si lo hago, ¿está dispuesto a vaciar la leche de mi biberón y rellenarlo con absenta?&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Sí, lo haré&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Vaya, pues tendré que vender el honor de mi familia por una botella de absenta&amp;quot;, dijo. &amp;quot;Está bien, da igual, aquí va. Mi abuelo era dueño de una gran plantación de algodón antes de la guerra. Como muchos otros caballeros sureños de su tiempo, prefería los placeres del cuerpo a los placeres del espíritu. Vino en abundancia, mujeres en abundancia, tabaco en abundancia. Esa era su idea de la vida. Pero había una cosa que preocupaba mucho, a mi abuelo&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;¿Qué era?&amp;quot;, pregunté.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;La vejez&amp;quot;, dijo el niño, con mucha seriedad. &amp;quot;Ese era su único miedo. Y cuando esta llegó al fin –cuando la gota tomó posesión de sus pies y el tiempo desalojó todo rastro de pelo de su cabeza– se convirtió él mismo en un objeto digno de lástima. Reclinado sobre su espalda, maldecía la vida arguyendo que todo era un gran error, que no era así como tuvo que empezar; que si los hombres nacieran viejos y crecieran más jóvenes año tras año, habría algo por lo que vivir, en vez de maldecir cada uno de los días por llegar. Y la noche en que murió le vendió su alma al diablo, o eso es al menos lo que mi vieja niñera negra solía afirmar. A la mañana siguiente nací yo&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;¿Y eso cuándo fue, mi pequeño amigo?&amp;quot;, pregunté.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;El próximo diciembre hará ochenta y cinco años&amp;quot;, respondió el niño. &amp;quot;Por supuesto mi memoria no llega tan lejos. Mi primer recuerdo es frente a un espejo con mi madre al lado desenredándome mi larga barba gris con un peine. Sí, ya tenía barba entonces; y todos aseguraban que al nacer era blanca como la nieve. Pero sobre ella mi primer recuerdo es que era gris. Una preciosa barba gris plata. Eso fue hacer mucho tiempo, ojalá ahora tuviera una.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Ya entonces yo era infeliz. Nunca pude conseguir que los viejos del pueblo jugaran conmigo a la gallinita ciega y al corre que te pillo, y me sentía muy solo. La gente comenzó a murmurar al verme con mi aro por las calles, o jugando a las canicas; a mi madre no le quedó otro remedio que mentir, asegurando que yo era un viejo tío suyo en su segunda infancia, aterrorizada ante la sola idea de que pudiesen adivinar la verdad. A veces los viejos me hacían señas desde el interior de las tabernas invitándome a entrar, allí me daban a beber absenta y luego me mandaban a casa, adonde yo llegaba trastabillando.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Y así pasó el tiempo. Poco a poco crecí y me hice más fuerte; el gris desapareció de algunas zonas de mi barba, y los extraños me tomaban por el hermano de mi madre. Dejé de jugar a las canicas y de perseguir el aro por las calles. No, ahora eran las chicas con las que me cruzaba lo que hacía que mi corazón latiese con más fuerza. Pero ellas no se dignaban a echarme un vistazo; o, si lo hacían, era para decir: &amp;quot;es tan viejo que podría ser nuestro padre&amp;quot;; y pasaban de largo. Pero hubo una que dijo: &amp;quot;¡Qué ojos tan jóvenes tiene!&amp;quot;. Me casé con ella, y nos asentamos con el optimista pensamiento de que nada podría turbar nuestra felicidad. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Pero los años transcurrieron, y con cada uno de ellos yo me hacía más joven y mi mujer más vieja. Finalmente, nos encontramos en el momento más crítico de nuestros infortunios, cada uno dirigido a una dirección diferente. Y ninguno soportaba al otro. Nos cruzábamos sin mirarnos, ni siquiera nos tocábamos las manos. Debí sufrir entonces, cuando todo el gris de mi pelo desapareció. Estaba creciendo y comparativamente ya era un joven. Tuve niños, y pronto se fueron haciendo más viejos que yo; y ellos a su vez tuvieron hijos, los cuales también fueron ancianos a mi lado. Hasta ahora, en que todo lo que me queda es el viejo recuerdo del sabor de la absenta, la absenta a la que me invitaban aquellos ancianos cuando me llamaban desde las tabernas en los viejos días de mi borracha y senil infancia. ¡Cómo lloraba entonces cuando se negaban a jugar conmigo a las canicas!&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;“&amp;quot;Bueno, en fin, ahora tengo ochenta y cinco años y los gustos de un hombre de mi edad. Aunque ellos jamás me dan mi absenta, y esperan que no abra la boca para salvaguardar el honor de la familia. Por lo visto, soy un monstruo. Algo que ocultar en un cochecito de bebé, a recaudo de las miradas inquisitivas. ¡Ah!, por lo menos las muchachas me ofrecen una perspectiva de sus cuerpos que se guardarían mucho de darme si supiesen mi verdadera edad. Todavía me quedan cuatro semanas de vida. ¿Que cómo lo sé con tanta precisión? Pues lo sé porque el médico del hotel me examinó esta mañana y dijo que tenía exactamente cuatro semanas de edad. Pero deme su absenta, señor. No se aproveche de mí porque soy viejo e indefenso&amp;quot;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;¿Y le dio usted su absenta?&amp;quot;, pregunté.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Por supuesto&amp;quot;, dijo mi amigo. &amp;quot;Le llené el biberón de la misma botella. Era tan débil y poquita cosa que tuve que acercarle la tetina a la boca. Luego subí a mi habitación, permitiéndole disfrutar de su biberón en paz. Cuatro semanas más tarde leí en el periódico la noticia de su muerte. Y bien, caballero, ahora que ya conoce la historia, ¿qué opina de ella?&amp;quot;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;&amp;quot;Pues que se trata, ciertamente, de algo singular&amp;quot;, respondí.&lt;/font&gt;&amp;#160;&amp;#160; &lt;br /&gt;&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tod Robbins: The Bibulous Baby.&amp;#160; Publicado originalmente en The Thrill Book. 1 de julio de 1919&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://books.google.es/books?id=LeF__PZyNDgC&amp;amp;pg=PA85&amp;amp;lpg=PA85&amp;amp;dq=Tod+Robbins+The+bibulous+baby&amp;amp;source=bl&amp;amp;ots=bej4fQgPhn&amp;amp;sig=wqWjpIjXlXpF1Tup498Q8ErxwzA&amp;amp;hl=es&amp;amp;ei=Iek-TtyZH4KN-wbRzPniAg&amp;amp;sa=X&amp;amp;oi=book_result&amp;amp;ct=result&amp;amp;resnum=1&amp;amp;ved=0CBgQ6AEwAA#v=onepage&amp;amp;q&amp;amp;f=false"&gt;English version on Google books&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="1"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2009/09/tod-robbins.html"&gt;TOD ROBBINS: THE MASTER OF MURDER&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2009/09/tod-robbins.html"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/-EUyymJHL4lE/TixxRJ7RBdI/AAAAAAAACrA/8VGDDVDZtXQ/image_thumb%25255B14%25255D.png?imgmax=800" width="198" height="141" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-1204071430234616058?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/1204071430234616058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/08/tod-robbins-el-nino-borrachin.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/1204071430234616058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/1204071430234616058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/08/tod-robbins-el-nino-borrachin.html' title='TOD ROBBINS: EL BEBÉ BORRACHÍN'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-Prztq68Agjs/Tj62Pqh-ISI/AAAAAAAACyE/Z1DIbkjkRpU/s72-c/Sin%252520t%2525C3%2525ADtulo-2%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-8091986977361516411</id><published>2011-08-05T15:31:00.001+02:00</published><updated>2011-08-06T15:46:50.571+02:00</updated><title type='text'>CONEY ISLAND</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img title="" alt="" src="http://www.coneyisland.com/img/coneyspec.jpg" width="388" height="410" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-9ZxqUxnXq3E/Tjvv5g9pigI/AAAAAAAACsc/Mm9EWPzboYU/s1600-h/M0070-150dpi%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-rGyys8LuPhc/Tjvv6I-X6SI/AAAAAAAACsg/njyxLIfuWIM/M0070-150dpi_thumb%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800" width="408" height="343" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-uRFbB22_AV0/Tjvv6-TuRSI/AAAAAAAACsk/eY41H8YovO8/s1600-h/1184337688_freak%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-rTExUKN_cEQ/Tjvv7uJzSjI/AAAAAAAACso/R32AHnNhlr0/1184337688_freak_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="406" height="283" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-jUg31woS-78/Tjvv8Z-Dp8I/AAAAAAAACss/gWZHVR3K0po/s1600-h/2163481786_88a19386ea%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-tKNUv1TlagE/Tjvv9F4TXJI/AAAAAAAACsw/_dHDr3vVVug/2163481786_88a19386ea_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="305" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-NuBG8c8lNHM/Tjvv-47T2NI/AAAAAAAACs0/HeD7bMyBr0I/s1600-h/3730276806_7c75b67e64_o%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-Jhf8fdRpwkM/Tjvv_iMYqgI/AAAAAAAACs4/lhOFuWpxZpo/3730276806_7c75b67e64_o_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="405" height="308" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-a8Dolp8TZYg/Tj1Fwblp3GI/AAAAAAAACxQ/lP0klgKT_X8/s1600-h/2%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-LhzsWkyfZlg/Tj1FxOQpsTI/AAAAAAAACxU/UwSsFIF6l50/2_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="406" height="292" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/--i9go0CK9pM/TjvwAUg2kyI/AAAAAAAACs8/LE1l9Mst7YM/s1600-h/3aHq%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-GeBPa3MKsJM/TjvwA6OhJBI/AAAAAAAACtA/A6IF8F2Tgro/3aHq_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="406" height="284" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-2bwwQD5GA_4/TjvwBVR-CaI/AAAAAAAACtE/DPE1h7P2RVc/s1600-h/518zia0EGjL%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-sMFkwCnxIQU/TjvwCAsLfNI/AAAAAAAACtI/Vx-eT8b1QIk/518zia0EGjL_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="405" height="306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-hxtCOnlVUyk/TjvwDSM9nUI/AAAAAAAACtM/t5lrOK49dvM/s1600-h/6dQO%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-DBlxI6HImLs/TjvwD-Z_xeI/AAAAAAAACtQ/epLn7NuC8TE/6dQO_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="402" height="281" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-z7o6_He8XFk/TjvwGgmr0yI/AAAAAAAACtc/pwvVu4K3KEg/s1600-h/9Jfe%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-dHUWW6i2ekk/TjvwHX3cz_I/AAAAAAAACtg/mxzJnlwBUG0/9Jfe_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-gsOsKsVHNwc/TjvwH4bd3qI/AAAAAAAACtk/HuighD1j5iM/s1600-h/coney_island_boardwalk-lg%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-t3-XwCKIPC4/TjvwIhvlwNI/AAAAAAAACto/5iDN1QlPsSo/coney_island_boardwalk-lg_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="317" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-7XpEawdXjgQ/TjvwJoZ_8PI/AAAAAAAACts/kVQULweignY/s1600-h/coneyislandmardigras1908%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-BteT-jdVSus/TjvwKXkwbbI/AAAAAAAACtw/8RLhzTxFxpk/coneyislandmardigras1908_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="402" height="315" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-tkL-fQp1FVY/Tjv0-2SrJJI/AAAAAAAACvk/cEODDuOpo5A/s1600-h/CONEY%252520ISLAND%252520GIRL%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-okLgrLDjOa8/Tjv0_rfusLI/AAAAAAAACvo/kJkIoDru4Kw/CONEY%252520ISLAND%252520GIRL_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="401" height="299" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-g4LMMKOCFVQ/TjvwLOOiLRI/AAAAAAAACt0/_PixsRABm5Y/s1600-h/con-nathans%25255B8%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-JXsJiiP1Rs8/TjvwL1KtfRI/AAAAAAAACt4/CaT0kZHmx1Y/con-nathans_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="307" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-qWfSLs0Djsw/TjvwYLj_NoI/AAAAAAAACt8/n0xmcZPs6QQ/s1600-h/dreamlandfreakshow%25255B4%25255D.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-UGyaasZkMiM/Tjvwakb-NBI/AAAAAAAACuE/fUKjG-HGo08/dreamlandfreakshow_thumb%25255B2%25255D.png?imgmax=800" width="404" height="274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-yS8WqLlGMl8/Tjvwbz88NPI/AAAAAAAACuI/Ixz1omhGSCA/s1600-h/HbuR%25255B4%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-bArQLmm0C6U/TjvwcvSUISI/AAAAAAAACuM/BeRrAizPJA0/HbuR_thumb%25255B2%25255D.jpg?imgmax=800" width="408" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-W_trKyN7cAE/Tjv_6EL9-HI/AAAAAAAACxA/xRntlDtyyS4/s1600-h/ConeyIslandIncubators1906_small%25255B4%25255D.gif"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-WMsiTkI-NnA/Tjv_62zblHI/AAAAAAAACxE/YSlEs9FwAfM/ConeyIslandIncubators1906_small_thumb%25255B2%25255D.gif?imgmax=800" width="407" height="281" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-1pAyDIKB4BQ/Tjv1AjvazJI/AAAAAAAACvs/e_l10JflFnw/s1600-h/Sin%252520t%2525C3%2525ADtulo-3%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-hMdElliBFZc/Tjv1BQ4gPLI/AAAAAAAACvw/4wFdeWyR4mc/Sin%252520t%2525C3%2525ADtulo-3_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="408" height="311" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/--ks73y7V80Y/Tjvwdc8F8TI/AAAAAAAACv0/S98wDDSqdmc/s1600-h/himmel_paul-keithdelellis-coney_island_freaks%25255B7%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-Tccg82z0hvU/TjvweJODk-I/AAAAAAAACv4/NJfzMQaJHEs/himmel_paul-keithdelellis-coney_island_freaks_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="341" height="410" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-5992HHEumiY/TjvwfnXt8lI/AAAAAAAACv8/WwYwkmjIFqs/s1600-h/IiDK%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-PNyYqgP9wcU/TjvwgZ8-B9I/AAAAAAAACwA/KuSadDOT52s/IiDK_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-luzMvXEGo5o/TjvwhfZEzcI/AAAAAAAACwE/WLmddVU6Rj0/images%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800" width="403" height="286" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-5EdHZgj02xk/TjvwiZ3qYNI/AAAAAAAACwI/WDjTJKBQ1f0/s1600-h/Ijbj%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-D4csCYslYiw/Tjvwi2-IcqI/AAAAAAAACwM/Emi8gIllWRI/Ijbj_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="401" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Brvyax3SEkk/TjvwjtTNlpI/AAAAAAAACwQ/lofoHB5f92o/s1600-h/khsg%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-YVnG0ZO_3js/TjvwkI_mQgI/AAAAAAAACwU/UOrXatt8R1w/khsg_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="400" height="284" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-Ij_1boifOXo/TjvwmKtoYkI/AAAAAAAACwY/orc9CfheBsY/s1600-h/pyO2%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-mIUjJFHgEcA/Tjvwoi7rmaI/AAAAAAAACwc/2-0Yk0f4ka8/pyO2_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="401" height="285" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-ki-LKMvVYsQ/TjvwpbVxtNI/AAAAAAAACwg/rpPQ4aZpTTw/s1600-h/SaLR%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-R-ZCOG4B93Q/TjvwqJQWvMI/AAAAAAAACwk/9-D5nTGwr0k/SaLR_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="402" height="336" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-Oazb9KXJy9M/TjvwrIyLbvI/AAAAAAAACwo/ZsC7AtXnjdw/s1600-h/tumblr_kxdqibcdWz1qztk1wo1_500%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-6ihfqREAkDs/TjvwrhFbquI/AAAAAAAACws/vNHmefx1aWg/tumblr_kxdqibcdWz1qztk1wo1_500_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="404" height="307" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-8oSfnWvkbVU/TjvwskBL0dI/AAAAAAAACww/8Ia7hMqS0i0/s1600-h/wnS3%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/-bpFNmHJv5fI/TjvwtdAlF9I/AAAAAAAACw0/iEsiiQTN7pY/wnS3_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="404" height="341" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-EPFv2LzK0Kk/TjvwuZEN8VI/AAAAAAAACw4/m2mSM3_cjiA/s1600-h/YeEU%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh5.ggpht.com/-RglXv5J27d0/Tjvwu4NGTwI/AAAAAAAACw8/BnNGXimkosw/YeEU_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="407" height="340" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/-_K26gBQ0yFI/TjwAgjsgoHI/AAAAAAAACxI/xEr8Uw3GMdE/s1600-h/coney-island-luna-park-tintremoved%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-FRuyh9Ib3jo/TjwAhvdIpbI/AAAAAAAACxM/hmqvtMgkvOI/coney-island-luna-park-tintremoved_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="404" height="289" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-u-b9fkS1pvc/Tj1Fxi4-XhI/AAAAAAAACxY/rfwRLzCQB-c/s1600-h/1%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px" title="1" border="0" alt="1" src="http://lh5.ggpht.com/-Yr8DcJxc_jQ/Tj1FyQAmJjI/AAAAAAAACxc/FEVUfIS1qN0/1_thumb%25255B3%25255D.jpg?imgmax=800" width="358" height="368" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-8091986977361516411?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/8091986977361516411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/08/coney-island.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8091986977361516411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8091986977361516411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/08/coney-island.html' title='CONEY ISLAND'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-rGyys8LuPhc/Tjvv6I-X6SI/AAAAAAAACsg/njyxLIfuWIM/s72-c/M0070-150dpi_thumb%25255B6%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-730763180624104763</id><published>2011-07-30T12:17:00.001+02:00</published><updated>2011-08-20T13:38:30.968+02:00</updated><title type='text'>H.H. EWERS: SALSA DE TOMATE</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-owCr5kqp5Bs/TjWX2vu8K1I/AAAAAAAACsE/7gNn4ylwUrQ/image5%25255B1%25255D.png?imgmax=800" width="351" height="215" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En 1904 Hanns Heinz Ewers visitó España tras permanecer un año en la isla italiana de Capri, en uno de los últimos viajes que realizaría junto a su mujer la ilustradora Illna Ewers Wunderwald. Novelista en ciernes, Ewers aprovechó su estancia en el Mediterráneo para escribir “Mit Meinen Augen” así como diversos cuentos de hadas para niños en los que dejaba patente el gusto alemán por lo “maravilloso” heredado de Chamisso, Brentano, el Barón de la Motte-Fouqué y otros románticos (con el aliño del tono sarcástico propio de Berlín).&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El autor de “La Mandrágora” se sintió fascinado por la atmósfera de Granada, donde más tarde situaría el arranque de su ensayo sobre Poe, y parece ser que en general lo pasó bien. Hasta que tuvo la desdichada ocurrencia de asistir a una corrida de toros. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ewers, joven erudito de aspecto inquietante con su famosa cicatriz en la mejilla producto de un duelo, no era precisamente Franz Kafka y sus escrúpulos referidos a casi cualquier cosa ya eran mínimos –en breve emergería el Hanns Heinz Ewers amoral y satánicamente encantador que hoy conocemos–, pero según nos cuenta su biógrafo Wilfried Kugel, adoraba a los animales y el espectáculo de la habitual carnicería lo llenó de asco. Desde entonces sería nuestro mejor embajador en el mundo, refiriéndose a España, muy ajustadamente, como “un país sin civilizar”. Y en desquite con sus hermanos de especie, las “bestias humanas”, canibalizaría su experiencia publicando este curioso relato que prefigura todo el pulp gore por venir en las siguientes décadas.&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="clip_image002[3]" src="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TaalPD7vspI/AAAAAAAACdg/i4Wl0yhO2PA/clip_image002%5B3%5D%5B4%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;strong&gt;SALSA DE TOMATE (1905)&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;font size="3"&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="2"&gt;Chi va lontan dalla sua patria, vede      &lt;br /&gt;Cose da quel, che gia credea, lontane;       &lt;br /&gt;Che narrandole poi non se gli crede,       &lt;br /&gt;E stimato bugiardo ne rimane:       &lt;br /&gt;Che l' sciocco vulgo non gli vuoldar fede,       &lt;br /&gt;Se non le vede a tocca chiare e plane:       &lt;br /&gt;Per questo io so che l' inesperienza       &lt;br /&gt;Fara al mio canto dar poca credenza.       &lt;br /&gt;Poca o molta ch'io ciabbia, non bisogna       &lt;br /&gt;Ch'io ponga mente al vulgo sciocco e ignoro&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;—&amp;#160; &lt;em&gt;Ariosto, L'Orlando Furioso, Canto VII&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;   &lt;br /&gt;La primera vez: en la &lt;em&gt;corrida&lt;/em&gt;* hace cinco semanas, cuando el negro toro de Miura le abrió un tajo en el brazo al joven Quitino.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y de nuevo al domingo siguiente, y al otro... Allí estaba él en cada corrida. Yo solía sentarme delante para tomar algunas fotos; su asiento de abono estaba justo al lado del mío. Un hombre pequeño con un sombrero redondo y el hábito negro de un clérigo inglés. Pálido, afeitado sin tacha, con gafas de montura dorada. Y algo más: sin pestañas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me fijé en él desde el primer día. En el instante en que el primer toro levantó al caballo sobre sus cuernos y lo derribó junto con el &lt;em&gt;picador&lt;/em&gt;. El jamelgo se incorporó e intentó huir a medio galope, lleno de pánico, con el vientre abierto y las patas enredándose en sus propias tripas. En ese momento escuché un profundo gemido a mi lado –un gemido de placer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Permanecimos sentados juntos toda la tarde sin cruzar una palabra. El vistoso trabajo de los banderilleros le interesó muy poco. Pero cuando el &lt;em&gt;espada&lt;/em&gt; hundió su acero en el cuello del toro y su empuñadura quedó allí, brillando como una cruz, entonces se agarró a la barrera y se inclinó lo que pudo. Y la garrocha con que castigaban al toro –eso era lo que más apreciaba. Cuando de la boca del toro fluyó la sangre, en un chorro tan grueso como un brazo; o cuando el &lt;em&gt;chulo&lt;/em&gt; liberó por fin al animal de sus miserias dándole la puntilla en medio del cerebro; o cuando el toro, fuera de sí, embestía los restos del caballo desplomado sobre la arena hundiendo sus cuernos en el cuerpo sin vida –entonces este hombre se reclinaba aplaudiendo con suavidad. Por fin, le dije:&amp;#160;&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Usted es un gran admirador de las corridas... ¿Un &lt;em&gt;aficionado&lt;/em&gt;?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Él asintió pero no dijo nada; no quería que interrumpieran su placer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Granada no es una ciudad demasiado grande así que no pasó mucho tiempo hasta que supe su nombre. Era el capellán de la pequeña colonia de ingleses; sus compatriotas lo llamaban &amp;quot;El Papa&amp;quot;. Aparentemente no se le tenía en mucha consideración; nadie tenía relación social con él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un miércoles fui a ver una pelea de gallos. Un pequeño anfiteatro, totalmente circular, rodeado de asientos. En el centro está la arena, al aire libre. Me asalta el hedor a chusma, gritando y escupiendo. Hay que tener valor para poner los pies aquí. Han llevado a dos gallos, que a mí me parecen gallinas porque les han cortado la cresta y las colas. Los están pesando. A continuación son sacados de sus jaulas y sin un momento de vacilación se lanzan el uno sobre el otro. El aire se llena de plumas: una y otra vez se atacan mutilándose con sus picos y los espolones de las patas, sin emitir ni un sonido. Sólo las bestias humanas a su alrededor gritan y dan voces, maldiciendo al cielo y apostando por uno u otro. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ah, al gallo amarillo ha alcanzado el ojo del gallo blanco, se lo arranca y, cuando el ojo cae al suelo, ¡lo engulle!. El cuello y la cabeza de las aves han perdido buena parte de las plumas, y parecen sierpes saliendo sus rollizos cuerpos. Ni siquiera durante un momento dejan de atacarse. Sus plumaje está rojo por la sangre. Apenas se parecen a lo que eran al principio, se han arrancado trozos de piel y carne. Ahora el gallo amarillo ha perdido los dos ojos. Salta y golpea ciegamente a su alrededor mientras el otro le lanza picotazos a la cabeza. Al final se desploma; sin resistencia, sin emitir un sonido, deja que el otro gallo termine su tarea. Y no lo hace inmediatamente: al gallo blanco le lleva cinco o seis minutos, exhausto él mismo por los centenares de picotazos y los cortes de los espolones.    &lt;br /&gt;&amp;#160; &lt;br /&gt;Entonces se sientan, mis prójimos, los seres humanos, todos ellos; riéndose de los cada vez más débiles picotazos que todavía da el gallo vencedor, contándolos y animándolo a continuar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La batalla termina por fin tras los treinta minutos asignados. Un tipo, el dueño del gallo ganador, se levanta; profiriendo comentarios de burla remata con un palo al ave perdedora. Es un privilegio que tiene. Se disponen a lavar a los animales vertiendo sobre ellos chorros de agua para contar las heridas y poder así determinar quiénes han ganado y quiénes han perdido. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En ese momento sentí que una mano me agarraba el hombro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Cómo está usted?&amp;quot;, me preguntó el Papa. Sus ojos acuosos y sin pestañas sonreían amistosamente desde detrás de sus grandes gafas. &amp;quot;Le gusta esto, ¿eh?&amp;quot;, añadió.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por un segundo dudé que hablara en serio. Su pregunta me pareció tan absoluta, tan estúpidamente ofensiva que sólo pude mirarlo sin responder.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero él malinterpretó mi silencio, tomándolo por un asentimiento; así de seguro estaba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Sí&amp;quot;, dijo con suavidad y muy lentamente. &amp;quot;Esto es verdadero placer&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El movimiento del gentío nos separó; traían nuevos gallos a la arena.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Unos pocos días después fui invitado por el Cónsul inglés a tomar el té en su casa. Intenté ser puntual y fui de hecho el primero en llegar.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando lo saludaba a él y a su anciana madre, me dijo:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Me alegra mucho que haya venido temprano, quería comentarle unas palabras en privado&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Estoy a su disposición&amp;quot;, sonreí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Cónsul acercó su mecedora y, con una extraña seriedad, comenzó:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;No soy nadie para decirle a usted lo que debe hacer, mi querido amigo. Pero si su intención es permanecer aquí un tiempo y moverse en sociedad –y entre nosotros, la colonia inglesa, en particular– me gustaría darle un consejo de amigo&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Comencé a sentir curiosidad por lo que iba a decirme.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Bueno, ¿cuál es ese consejo?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Se le ha visto bastantes veces en compañía de nuestro clérigo...&amp;quot;, dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Lo lamento!&amp;quot;, le interrumpí. &amp;quot;Realmente lo conozco muy poco. Anteayer crucé unas palabras con él por primera vez&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Tanto mejor!&amp;quot;, añadió el Cónsul. &amp;quot;Entonces le aconsejo que evite su compañía, al menos en público&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Gracias, Cónsul&amp;quot;, dije. &amp;quot;¿Sería indiscreto por mi parte preguntarle la razón de todo esto?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Por supuesto, le debo una explicación, aunque no estoy seguro de que vaya a satisfacerle. El Papa... ya sabe usted que lo llamamos así, ¿verdad?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Asentí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Bien, entonces&amp;quot;, continuó. &amp;quot;El Papa es tabú en sociedad. Va a las corridas de toros regularmente, lo que, en fin, podría tener un pase aquí. Pero tampoco se pierde una sola pelea de gallos, y esto es algo que hace imposible que los europeos nos relacionemos con él” &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Pero Cónsul, si ustedes no aprueban esta conducta, ¿por qué le permiten seguir con su cargo?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Bueno, es que ha sido ordenado&amp;quot;, terció la anciana.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Cónsul asintió. &amp;quot;Y además, en veinte años no nos ha dado otro motivo de queja. La posición de clérigo en una comunidad tan pequeña como la nuestra es más o menos la peor pagada del continente. No resultaría fácil dar con un sustituto&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Luego ustedes están satisfechos con sus sermones, en cualquier caso&amp;quot;, dije, volviéndome hacia la madre del Cónsul y tratando de reprimir una sonrisa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La vieja señora se irguió en el asiento.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Personalmente nunca permitiría que dijera una palabra por sí mismo. Cada domingo se atiene estrictamente a la colección de sermones del Deán Harley&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La respuesta me frustró, de alguna manera, y no dije nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;A propósito, no sería justo no mencionar aquí uno de los rasgos positivos de la personalidad del Papa. Es dueño de una considerable fortuna y la usa regularmente con propósitos caritativos, mientras él mismo, dejando sus pasiones aparte, lleva una vida extraordinariamente modesta, incluso pobre, podríamos decir&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Bonita forma de caridad!&amp;quot;, le interrumpió su madre. &amp;quot;¿A quiénes asiste? a &lt;em&gt;toreadores&lt;/em&gt; heridos y a sus familias, incluso a víctimas de la &lt;em&gt;salsa&lt;/em&gt;&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;La... ¿qué?&amp;quot;, pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Mi madre se refiere a la salsa de tomate&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Salsa de tomate?&amp;quot;, repetí. &amp;quot;El Papa ayuda a la... ¿salsa de tomate?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Cónsul dejó escapar una breve risa. Luego su rostro se puso serio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Nunca ha oído hablar de la salsa? Es una vieja, una terrible costumbre que tienen aquí en Andalucía, todavía existe a pesar de las durísimas sanciones de las autoridades y la condena de la Iglesia. Desde que soy Cónsul aquí sabemos con seguridad que esa salsa ha tenido lugar al menos en dos ocasiones. Pero no contamos con pruebas firmes. Ni siquiera los golpes y castigos de las prisiones españolas han conseguido que los sospechosos digan una sola palabra al respecto. En consecuencia, sólo podría darle una idea vaga del asunto, una idea posiblemente falsa. Pregúntele al Papa, si tanto le interesa. Porque sabemos que el Papa –a pesar de que nadie ha podido probarlo– es un adepto a esa espantosa costumbre. Es esta sospecha en particular lo que nos mueve a alejarnos de él&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entraron otros invitados; nuestra conversación se interrumpió.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando fui a la corrida del siguiente domingo tomé unas fotos especialmente buenas para el Papa. Quería ofrecérselas como un regalo, pero él apenas las miró. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Perdóneme&amp;quot;, dijo, &amp;quot;pero no me interesan en absoluto&amp;quot;. Yo lo miré extrañado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Oh, no pretendía ofenderle&amp;quot;, dijo, &amp;quot;Verá, es sólo la sangre, el color de la sangre lo que me interesa&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El modo en que dijo &amp;quot;sólo el color de la sangre&amp;quot; sonó casi poético en boca de este pálido asceta.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En cualquier caso iniciamos una conversación. Y en mitad de ella, yo dije sin avisar: &amp;quot;Me gustaría asistir a una salsa. ¿Podría usted llevarme a ver una alguna vez?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se calló. Sus labios pálidos y agrietados temblaron un poco. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Una salsa?&amp;quot;, dijo por fin. &amp;quot;¿Acaso sabe lo que es?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mentí: &amp;quot;Por supuesto que lo sé&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me observó con atención. Y vi que sus ojos examinaban la cicatriz que me recorría la frente y la mejilla, recuerdo de un viejo duelo estudiantil. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y como si estos signos de antigua sangre derramada fuesen para él una clave secreta, la acarició con su dedo y dijo muy serio:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Lo llevaré conmigo&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Algunas semanas después, sobre las nueve de la noche, escuché que golpeaban en la puerta de mi habitación. Antes de que pudiera decir &amp;quot;¡Adelante!&amp;quot;, entró el Papa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Vengo a recogerle&amp;quot;, dijo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Para qué?&amp;quot;, pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Ya lo sabe. ¿Está preparado?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Yo me levanté. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Deme un minuto&amp;quot;, exclamé. &amp;quot;¿Le apetece un cigarro?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Gracias pero no fumo&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Un vaso de vino?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;No, gracias, tampoco bebo. Por favor, dese prisa&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cogí mi sombrero y lo seguí escaleras abajo hasta la calle. Caminamos en silencio a través de los callejones, a lo largo del río Genii y bajo las arboledas en flor. Giramos a la izquierda y ascendimos la montaña morisca cruzando el Campo de los Mártires. Frente a nosotros brillaban las cumbres plateadas de la Sierra; observé las hogueras que los gitanos y otros vagabundos habían encendido, dispersas en las colinas. Dimos la vuelta al profundo valle de la Alhambra, cubierto hasta su borde de verdes olmos, y continuamos por la avenida llena de viejos cipreses que conduce al Generalife; y todavía más arriba, subiendo la montaña, desde lo alto de la cual el último príncipe de los moros, el rubio Boabdil, lanzó su llanto sobre la ciudad perdida de Granada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Miré a mi extraño acompañante. Su mirada, vuelta hacia sí mismo, no veía nada de la gloria de la noche. Mientras la luz de la luna caía sobre sus pequeños y pálidos labios, sobre sus mejillas hundidas y sobre los profundos huecos de sus sienes, me asaltó la impresión de que ya había conocido a este asceta espantoso antes, desde hace muchos siglos. De pronto, como una súbita inspiración, comprendí de dónde venía esa sensación: ¡era la viva imagen de los rostros que el pintor Zurbarán daba a sus monjes en éxtasis!&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El camino nos conducía a través de los agaves de grandes hojas, con sus rígidos tallos erguidos en el aire y tan altos como tres hombres. Escuchamos el rumor de las aguas del Darro abriéndose paso montaña abajo. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tres hombres envueltos en viejos abrigos de color pardo se aproximaron a nosotros; desde lejos ya saludaban a mi acompañante.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Son vigías&amp;quot;, dijo el Papa. &amp;quot;Espere aquí. Hablaré con ellos&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Caminó hacia los hombres, que aparentemente estaban allí esperándolo. No pude entender lo que dijeron, pero saltaba a la vista que hablaban de mí. Uno de los hombres gesticulaba con vehemencia, lanzándome miradas suspicaces, agitando los brazos en el aire una y otra vez: &lt;em&gt;&amp;quot;¡Ojo al caballero!&amp;quot;.&lt;/em&gt; Pero el Papa logró calmarlo. Luego el tipo se aproximó. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Sea usted bienvenido, caballero&amp;quot;. Me saludó quitándose el sombrero. Los otros dos vigías seguían en sus puestos. El tercero se unió a nosotros. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Es el patrón, el organizador, por así decirlo&amp;quot;, me explicó el Papa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Unos pocos pasos más adelante alcanzamos unos refugios excavados en las cuevas, que no se distinguían en nada de otros cientos que había en las laderas de Granada. Delante de la puerta destacaba un pequeño lugar llano rodeado densamente por setos de cactus. Una veintena de granujas se había reunido allí, aunque no vi ningún gitano entre ellos. En una esquina ardía un pequeño fuego entre dos rocas; sobre él colgaba una marmita.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Papa buscó en su bolsillo y sacó un puñado de duros que mostró a sus acompañantes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Esta gente es muy recelosa&amp;quot;, dijo. &amp;quot;Lo único que quieren es plata&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El andaluz se acuclilló junto a fuego y examinó cada una de las monedas. Las golpeaba contra una roca y las mordía. Luego las contó: cien pesetas en total.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Tengo que darle yo algún dinero?&amp;quot;, pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;No&amp;quot;, dijo el Papa. &amp;quot;Mejor lo reserva para las apuestas. Eso le dará una posición de prestigio ante ellos&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No entendí a qué se refería.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Una posición de prestigio?&amp;quot;, repetí. &amp;quot;¿Cómo es eso?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Oh, si usted apuesta, digamos que se pondrá a su nivel, será tan responsable y asumirá el mismo riesgo que ellos&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Dígame entonces, Reverendo. ¿Cómo es que usted no apuesta?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me dirigió una mirada directa y respondió con indiferencia:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Yo? ¡Yo nunca apuesto! Apostar enturbiaría el puro placer de la contemplación&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mientras tanto había llegado otra media docena de individuos de aspecto sospechoso, todos ellos cubiertos con las típicas prendas pardas que son el sello distintivo de los andaluces.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pregunté a uno de los hombres qué estaban esperando.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;A que la luna esté alta, caballero&amp;quot;, me dijo. &amp;quot;Eso es lo primero&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me ofreció un gran vaso de aguardiente. Lo rechacé, pero el Papa insistió en ponérmelo en las manos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Beba, beba! es su primera vez y podría necesitarlo&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los otros se repartieron el licor. Estaban muy silenciosos; sólo intercambiaban cortos cuchicheos y murmullos. Cuando la luna reapareció por el noroeste fueron a recoger antorchas de la cueva y las encendieron. Luego formaron un pequeño círculo de piedras en el medio; esto era la arena.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hicieron agujeros a lo largo del círculo y fijaron en ellos las antorchas. Y, bajo el resplandor rojizo de las llamas, dos hombres comenzaron a desvestirse; sólo se dejaron sus bombachos de piel. Se sentaron el uno frente al otro en la típica posición oriental, con las piernas cruzadas. Fue entonces cuando me fijé que había dos barras clavadas en el suelo, con dos sólidas arandelas de acero. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Junto a estas arandelas se habían sentado los dos hombres. Alguien corrió a la cueva y sacó unas pesadas cuerdas con las que rodearon las piernas de los dos individuos, fijándolas a las arandelas. Sólo podían mover con libertad la parte superior de sus cuerpos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Permanecían sentados sin decir una palabra, chupando sus cigarrillos y vaciando sus vasos de licor que alguien llenaba una y otra vez. A esas alturas la pareja ya estaba claramente borracha, con los ojos fijos en el suelo como si fueran estúpidos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los demás se acomodaron junto al círculo de antorchas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De pronto escuché un desagradable chirrido. Me volví; alguien afilaba una navaja en una piedra. Probó su filo con sus uñas, dejó el arma a un lado y cogió otra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me volví hacia el Papa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Esta salsa es una especie de duelo?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Duelo?&amp;quot;, respondió. &amp;quot;Ah, no, se parece más a una pelea de gallos&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Cómo? ¿y por qué estos dos hombres participan en esta... pelea de gallos? ¿se han ofendido el uno al otro? ¿es un asunto de celos?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;En absoluto&amp;quot;, respondió el clérigo sin moverse. &amp;quot;No hay ninguna razón. Es posible que incluso sean amigos; o tal vez no se conocen. Sólo quieren probar su... valentía. Quieren demostrar que no son peores que los toros y los gallos&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Sus feos labios esbozaron una sonrisa irónica.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Algo así como los duelos en los que ha participado usted en Alemania&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En el extranjero, soy siempre un patriota. Eso es algo que he aprendido de los ingleses: tenga razón o no, mi país es mi país.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así que le respondí con frialdad:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Reverendo, la comparación me ofende. Nuestras costumbres no son algo que usted pueda juzgar&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Quizá&amp;quot;, dijo el Papa. &amp;quot;Pero tuve oportunidad de ver muchos de esos bonitos duelos en Göttingen. Y la sangre, toda esa sangre...&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mientras hablábamos, el organizador había tomado asiento junto a nosotros. Sacó de su bolsillo un cuaderno y un pequeño lápiz.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Quién apuesta por Bombita?”, dijo en voz alta.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Yo!&amp;quot;– &amp;quot;¡Una peseta!&amp;quot; – &amp;quot;¡Dos duros!&amp;quot; –&amp;quot;¡No, yo apuesto por Lagartijillo!&amp;quot;. Las voces un poco ebrias se mezclaban entre sí.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Papa me agarró el brazo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Arregle sus apuestas de modo que pierda en cualquier caso&amp;quot;, dijo. &amp;quot;Deles ventaja. Con esta gente nunca se está lo bastante seguro&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así que acepté un buen número de apuestas, y siempre en desventaja de tres a uno. Dado que aposté por ambos, necesariamente tenía que perder. El organizador tomaba nota de todas ellas mientras las navajas se pasaban de mano en mano. Las hojas tenían unas dos pulgadas de largo. Tras cerrarlas, se las ofrecieron a los dos combatientes.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Cuál quieres, Bombita Chico, mi pequeño gallito?” –El tipo que las había afilado se reía.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Dame una! ¡me da igual!&amp;quot; , gruñó el borracho.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Yo quiero mi propia navaja!&amp;quot;, exclamó Lagartijillo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Entonces dame la mía! ¡de todas formas es la mejor!&amp;quot;, dijo el otro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Las apuestas se cerraron. El organizador comprobó que a cada hombre se le había dado otro gran vaso de aguardiente y él mismo apuró el suyo de un trago. Los dos tiraron los cigarrillos. Les dieron una última cosa: unas bufandas largas de lana roja que parecían fajas, y que se enrollaron en el brazo y la mano izquierdas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Podéis empezar, muchachos&amp;quot;, gritó el organizador. &amp;quot;Abrid las navajas&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Las hojas se abrieron con un clic. Un sonido metálico y desagradable. Pero los dos hombres permanecieron quietos; ninguno hizo el menor movimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Empezad, gallitos!&amp;quot;, repitió el organizador.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero los combatientes no se movían. Los andaluces comenzaron a impacientarse.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡A por él, Bombita, mi torito! ¡clávale los cuernos!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡No sois gallos! ¡sois gallinas! ¡gallinas!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y el resto aulló: &amp;quot;¡Gallinas! ¡gallinas! ¿es que no tenéis huevos? ¡gallinas!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Bombita se estiró y lanzó un navajazo a su adversario, pero este detuvo su débil golpe con la faja. Bajo toda apariencia, los dos hombres estaban tan borrachos que apenas podían coordinar sus movimientos.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Espera, espera!”, susurró el Papa. &amp;quot;¡Espera que vean correr la sangre!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los andaluces azuzaban a los dos individuos; primero con ánimos, y luego con amargas imprecaciones, siempre susurrando en sus oídos:&amp;#160; “¡Gallinas! ¡no tenéis huevos!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De pronto se lanzaron el uno contra el otro, casi ciegamente. En un instante uno de ellos mostraba ya una pequeña herida en su hombro izquierdo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Bravo! muy bien, Bombita, enséñaselo, enséñale que eres un gallo!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con el brazo izquierdo se limpiaron el sudor que les cubría la cara.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Agua!&amp;quot;, graznó Lagartijillo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le dieron una botella grande de la que bebió con ansiedad. Me di cuenta de que volvían a estar sobrios. Su mirada antes apagada era ahora viva y penetrante. Se miraban con auténtico odio.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Estás listo, gallina?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En lugar de contestar, el otro le embistió cortándole la mejilla de arriba a abajo. La sangre le corrió por la cara y el pecho.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Ya empieza, ya empieza&amp;quot;, murmuraba el Papa.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los andaluces se callaron. Cada uno observaba con interés y codicia al hombre por el que habían apostado. Y ambos se abalanzaron uno sobre el otro...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Las navajas brillaban con destellos de plata, iluminadas por la luz de la luna y de las antorchas, hundiéndose en las fajas de los brazos. Una tea soltó un chasquido y lanzó brea sobre el pecho de uno de los hombres, que ni siquiera lo notó. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los brazos se movían tan rápido que uno no podía estar seguro de cuándo habían alcanzado su objetivo. Sólo la sangre que salpicaban a su alrededor atestiguaba el gran número de heridas y cortes que se estaban infringiendo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Alto! ¡alto!&amp;quot;, gritó el patrón. Los hombres no le hicieron caso. &amp;quot;¡Alto! ¡la hoja de Bombita se ha roto!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dos de los andaluces echaron mano de una puerta vieja sobre la que habían estado sentados, arrojándola brutalmente contra los combatientes y levantándola luego a modo de separación, lo que impidió que pudieran verse el uno al otro.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Dadme vuestras navajas, pequeñas bestias!&amp;quot;, gritó el patrón. Los dos obedecieron de buena gana. Su ojo avezado había visto bien: el cuchillo de Bombita estaba roto por la mitad. Al rebanarle la oreja al otro, había dado con el hueso del cráneo y se había partido.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Les dieron un vaso de licor y a Bombita una nueva navaja, y retiraron la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y esta vez los dos se atacaron de inmediato como gallos de pelea, sin miramientos; ciegos y rabiosos, cuchillada tras cuchillada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los cuerpos de los dos hombres estaban llenos de sangre, que fluía de las múltiples heridas. De la frente del pequeño Bombita colgaba un jirón de piel; un mechón de pelo húmedo lamía la herida. Su cuchillo se clavó en el vendaje del brazo de su enemigo, que aprovechó para hundirle el cuchillo en el cuello dos, tres veces.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Quítate la faja si tienes cojones, quítatela!&amp;quot;, chilló, mientras él mismo se quitaba la suya.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lagartijillo dudó un momento, pero se la quitó. A partir de entonces pararon las cuchilladas con el brazo izquierdo desnudo, como si nada hubiese cambiado.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Una de las navajas se partió otra vez. Pararon la pelea y se repitió lo mismo: un nuevo vaso de licor y una nueva navaja.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Apuñálalo, Lagartijillo, torito! ¡apuñálalo!&amp;quot;, gritaba uno de los hombres. &amp;quot;¡Sácale las tripas a ese jamelgo!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Inesperadamente, aprovechando que sujetaban a su adversario, Lagartijillo le clavó la navaja desde abajo y la movió hacia arriba y hacia los lados. El enorme tajo dejó ver un puñado de tripas. Y a continuación le acuchilló el brazo desde arriba, desgarrando los tejidos y las grandes venas que nutrían el miembro de sangre. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Bombita gritó y se retorció mientras un gran chorro de su sangre caía sobre la cara del adversario. Luego fue como si se derrumbase, exhausto más allá de toda medida. Pero de pronto se incorporó, hinchó el pecho y embistió al otro, que estaba cegado por la sangre. Y lo alcanzó con una cuchillada entre dos costillas justo en el corazón.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lagartijillo batió con las manos el aire; dejó caer el cuchillo. Su cuerpo sin vida cayó hacia delante, sobre sus dos piernas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y, como si esta visión diera nueva vida a Bombita, se lanzó a acuchillarle la espalda, como un poseso, una y otra vez.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Para, Bombita, valiente! ¡ya has ganado!&amp;quot;, dijo el patrón tranquilamente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces sucedió lo peor de todo. Bombita Chico, con el cuerpo machacado y cubierto por un sudario rojo, se estiró, levantando las manos, tan alto que del profundo tajo de su estómago brotaron las tripas amarillas como un enorme nido de aborrecibles serpientes. Estiró el cuello y levantó la cabeza, y un sonido se alzó triunfante en el silencio de la noche:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Ki-ki-ri-kiiiiii!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Ese fue su último saludo al día. Luego se desplomó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Fue como si una niebla roja hubiese envuelto mis sentidos. No vi ni escuché nada más. Me hundí en un oscuro océano. La sangre fluía a chorros de mi nariz y mis oídos. Quería gritar, pero cuando abrí la boca un líquido cálido brotó como un vómito. Me ahogaba; pero lo peor era el gusto dulzón, detestable, de sangre en mi lengua. Entonces noté un dolor punzante en algún lugar de mi cuerpo. Me llevó una eternidad reconocer qué era lo que lo causaba. Estaba mordiendo algo, y lo que mordía era lo que me producía el dolor. Con un esfuerzo inmenso lo aparté de mi boca.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El dolor me ayudó a despertar. Durante la batalla había estado royéndome el dedo con los dientes, penetrando la carne hasta alcanzar el hueso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El andaluz me tocó la rodilla. &amp;quot;¿Quiere usted comprobar sus apuestas, caballero?&amp;quot;, me preguntó. Asentí. Me explicó con mucho detalle lo que había perdido y lo que había ganado. Todos los espectadores nos rodeaban con interés, despreocupados ya de los cadáveres.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Primero el dinero, que enseñe el dinero&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Les di un puñado de monedas rogándoles que sacaran la cuenta por mí. Hizo los cálculos y con voz ronca lo repartió entre los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿No hay otra cosa que desee usted, caballero?&amp;quot;. Me di cuenta de que trataba de estafarme, pero yo sólo le respondí preguntándole cuánto más debía pagar y entregándole el resto de mi dinero.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando se cercioró de que todavía quedaba algo en mis bolsillos, me dijo: &amp;quot;Caballero, ¿no quiere la navaja de Bombita? Le traerá suerte, ¡mucha suerte!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me hice con la navaja por un precio ridículo. El andaluz me la metió en el bolsillo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A partir de entonces se desentendieron de mí. Me levanté, y tambaleándome un poco me interné en la noche. El dedo índice palpitaba de dolor; lo envolví con el pañuelo. Bebí con largos y profundos sorbos del aire fresco de la montaña.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¡Caballero!&amp;quot;. Alguien gritaba. &amp;quot;¡Caballero!&amp;quot;. Me giré. &amp;quot;Me manda el patrón, caballero&amp;quot;, dijo. &amp;quot;¿No quiere usted acompañar a su amigo a casa?&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El Papa, claro. ¡El Papa!. Durante todo este tiempo no lo había visto, de hecho no había pensado en nada.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Volví sobre mis pasos y atravesé los setos de cactus. Los cadáveres seguían en el mismo sitio, encadenados a sus argollas y cubiertos de sangre. Y sobre ellos vi, inclinado, al Papa, palpando y acariciando los cuerpos. Pero observé que evitaba tocar la sangre. Sus manos en realidad se movían en el aire .&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Y vi que tenía las manos hermosas y delicadas de una mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Qué bonita salsa&amp;quot;, murmuraba, &amp;quot;qué roja y bonita salsa de tomate&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tuvieron que apartarlo de allí a la fuerza. Se negaba a dejar de mirar aquello. Tartamudeaba no sé qué palabras, moviéndose un poco sobre sus delgadas piernas. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Ha bebido demasiado&amp;quot;, dijo uno de los hombres. Pero yo sabía que el Papa no había probado ni una gota.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El patrón se quitó el sombrero y los demás siguieron su ejemplo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Vayan ustedes con Dios, caballeros&amp;quot;, dijeron.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando llegamos al camino principal, el Papa me siguió como un perrito. Me tomó el brazo y murmuró:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Oh, cuánta sangre, ¡cuánta sangre esta vez!&amp;quot;. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Se agarraba a mí con fuerza. Arrastré al borracho penosamente en dirección a la Alhambra. Bajo la Torre de las Princesas nos detuvimos a descansar en una roca.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Después de un rato, dijo con suavidad:&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;Dios mío, ¡la vida!, qué cosas tan maravillosas nos da la vida, ¡qué inmenso placer estar vivo!&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un viento frío y húmedo nos golpeó las sienes. Podía oír los dientes del Papa castañeando. Poco a poco, su borrachera de sangre se evaporaba.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;quot;¿Nos vamos, reverendo?&amp;quot;, pregunté.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Le ofrecí de nuevo mi brazo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Esta vez lo rehusó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;* Todas las cursivas, en español en el original.&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Traducción de la versión inglesa: &lt;a href="http://es.scribd.com/doc/60248857/Hanns-Heinz-Ewers-Blood"&gt;www.scribd.com&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="2"&gt;Dedicada a la Araña y su &lt;a href="http://aranapeluda.blogspot.com/"&gt;blog&lt;/a&gt;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;font size="1"&gt;&amp;#160;&lt;/font&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-730763180624104763?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/730763180624104763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/hh-ewers-salsa-de-tomate.html#comment-form' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/730763180624104763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/730763180624104763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/hh-ewers-salsa-de-tomate.html' title='H.H. EWERS: SALSA DE TOMATE'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-owCr5kqp5Bs/TjWX2vu8K1I/AAAAAAAACsE/7gNn4ylwUrQ/s72-c/image5%25255B1%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-6243263848943975141</id><published>2011-07-26T01:06:00.001+02:00</published><updated>2011-07-26T13:16:10.631+02:00</updated><title type='text'>LA AVENTURA DADÁ 1916-1922</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img src="http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/84/Theo_van_Doesburg_Dadamatin%C3%A9e.jpg" width="350" height="254" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="4"&gt;1916.&lt;/font&gt; Nacimiento oficial de Dadá, bajo el nombre de Dadá, en Zúrich.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;font size="3"&gt;1916&lt;/font&gt;. En Francia, la batalla de Verdún se desarrollaba con violencia. En París, sin duda con el fin de levantar la moral de la retaguardia, se organizaba, en el vestíbulo del diario &lt;em&gt;Le Matin&lt;/em&gt;, una exposición que mostraba, en vitrinas, cortezas de pan negro, el pan K, ese al que llamaban KK y que comían, al parecer, los alemanes víctimas del bloqueo y amenazados por el hambre. En esos tiempos en los que sobre las paredes crecían oídos, podía ser fatal olvidar un sombrero que llevara la etiqueta de un sombrerero de Viena o de Berlín: le tomaban a uno indefectiblemente por un agente de los Habsburgo o de los Hohenzollern y era objeto de la furia ciega de los patriotas atacados de espionatitis. De día, de noche, algunas palomas con las alas dobladas y marcadas con la cruz de hierro sobrevolaban París. Alarmas nocturnas obligaban a los durmientes a bajar en pijama a los sótanos. Esta ceremonia en la que se hacía patente el pánico colectivo me aburría tanto que yo fingía, para no asistir a ella, no oír nada de nada. Pero mi madre, que se sabía un poco dura de oído, se ataba a la muñeca a nuestro perro, cuyas sacudidas provocadas por el terror de las sirenas la sacaban del sueño. Entonces ella me arrastraba al sótano, con rapidez y a menudo con el pantalón del revés. Una noche, desde la ventana de mi habitación, vi dar vueltas alrededor de la Torre Eiffel, en cuyas proximidades vivíamos, un maravilloso, un milagroso zeppelin. Cogido entre los reflectores, su cola de plata brillaba y pude distinguir perfectamente a la tripulación corriendo despavorida a lo largo de la barquilla. El dirigible intentaba huir, lo consiguió y no fue alcanzado hasta Saint-Quentin, donde la defensa antiaérea terminó por abatirlo. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;1916 fue el décimo año de mi vida y, en la capilla de San Luis Gonzaga, hice mi primera comunión el mismo día del entierro de Galliéni, Gobernador militar de París y héroe de guerra.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 16px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Hugo Ball" alt="" align="left" src="http://i43.tower.com/images/mm109251331/dada-performance-mel-gordon-paperback-cover-art.jpg" width="100" height="131" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En aquella misma época, mi padre me llevaba a los espectáculos que le divertían. Me llevaba al Circo de París, convertido en teatro por las necesidades de una temporada de opereta, y allí vi&amp;#160; y escuché a la encantadora Gaby Deslys en el papel de Miss Helyett, entre muchos otros . El Trianon Lírico embelesó mi juventud desde &lt;em&gt;Madame Angot&lt;/em&gt; a &lt;em&gt;Mariage Secret&lt;/em&gt;. Otro circo, el Cirque d’Hiver, se convirtió temporalmente en un cine sobre cuya pantalla desfilaron ante mis ojos, prestos a cualquier deslumbramiento, &lt;em&gt;Judex&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Les Mystèries de New York&lt;/em&gt;, Max Linder, Rigadin y Charlot.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Un primo mío, médico militar en Nogent-le-Rotrou, me acostumbró al espectáculo del horror haciéndome visitar el hospital de la ciudad donde cuidaba y reparaba a los que habían sido heridos en la cara y que se llamaron, más tarde, los &lt;em&gt;gueules ca&lt;/em&gt;&lt;em&gt;sées&lt;/em&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tenía trece años y la guerra había acabado hacía algunos meses. Mi amor por la poesía era mayor que cualquier otro gusto y me entusiasmé por los poetas publicados por &lt;em&gt;Le Mercure de France&lt;/em&gt; que mi padre traía por lotes, en orden alfabético. De este modo leí a Elskamp antes que a Laforgue y Rimbaud.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; float: left" title="George Grosz" alt="" align="left" src="http://www.alemanautodidacta.com/images/GeorgeGrosz.jpg" width="101" height="133" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El incansable espíritu de mi precocidad me empujaba a direcciones más y más audaces. Por ejemplo, del teatro de Bataille me dirigí hacia manifestaciones de espíritu menos estacionario, que el público intelectual calificaba de vanguardia y la mayoría de alienación mental. Ya entonces había oído a mi familia y vecinos ridiculizar el ballet&lt;em&gt; Parade&lt;/em&gt;. Sus autores, Erik Satie, Jean Cocteau y Pablo Picasso, en mi corazón palpitante, llevaban la aureola de la libertad, de la audacia y del escándalo. Me interesaba secretamente todo lo que se relacionaba con ese modernismo tan despreciado y que todos rechazaban con horror. Comencé a frecuentar ciertas librerías que difundían las ideas menos convencionales y que proponían a mi juventud ardiente y conquistada de antemano una literatura prohibida. Me apasioné por Apollinaire, del que supe que acababa de morir, y por Max Jacob del que no me cabía ninguna duda sería pronto mi amigo. En casa de Adrienne Monnier encontré revistas como &lt;em&gt;Sic&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Nord-Sud&lt;/em&gt; en las que se manifestaba el nuevo espíritu. Al franquear la puerta de una librería sita en la avenida Kleber, Au Sans Pareil, entré en un mundo cuyo descubrimiento me hechizó.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: inline; float: right" title="Tristan Tzara" alt="" align="right" src="http://www.cyberpoem.com/images/tzara.jpg" width="104" height="140" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Para los escolares de aquellos tiempos Rimbaud no existía. No figuraba en la &lt;em&gt;Literatura&lt;/em&gt; de Desgranges, y la de Lanson, más adusta y más seria, no mencionaba su nombre más que en una nota peyorativa. Mi descubrimiento de Rimbaud me valió la penúltima bofetada por parte del autor de mis días que, sin embargo, no recurría jamás a ese argumento. Preciso penúltima porque la última bofetada me fue otorgada después de una increíble algarada a propósito de una adquisición que acababa de hacer, la de&lt;em&gt; Cinéma calendrier du coeur abstrait&lt;/em&gt;, poemas de Tristan Tzara ilustrados con grabados sobre madera de Hans Arp. A un primer vistazo mi padre se divirtió mucho con el &lt;em&gt;gendarme amour qui pisse si vite&lt;/em&gt;. Pero su buen humor no resistió la extrañeza del verbo y del trazo que caracterizan ese libro en su conjunto. Mi padre se sublevó contra lo que se le escapaba, y contra el sentido del libro y la inteligencia de su hijo. Estaba furioso, fuera de sí. Para mí había sonado el momento de la rebeldía. Una semana más tarde escribí, a la cabeza de mi redacción de francés sobre la querella entre Antiguos y Modernos, este epígrafe tomado de Tzara:&lt;em&gt; la cola del diablo es una bicicleta&lt;/em&gt;. Acabábamos de entrar en contacto, mi padre y yo, con dadá, el cual, en ambos casos, había alcanzado su meta: desmoralizar a uno y cargar al otro de dinamita.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 11px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Hans Arp" alt="" align="left" src="http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSb3Hqiy2mFLHBukEgotbx7vKSUItWStNTh4aGcRR4SvYVmBtc7q-NGvHo" width="90" height="130" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En la librería Au Sans Pareil que, retrospectivamente, podía pasar por ser el depositario general de las publicaciones dadá, su director, René Hilsum, editaba a los jóvenes poetas, exponía a los últimos pintores y se entregaba al proselitismo más contagioso. Si se quería estar al corriente de la trepidante actividad de este insólito, de este misterioso movimiento que se llamaba absurdamente dadá, allí se encontraba la documentación indispensable. Los primeros números de dadá venían de Zúrich: la revista &lt;em&gt;391&lt;/em&gt; para cuya publicación Francis Picabia había utilizado impresores de diversos países; &lt;em&gt;Littérature&lt;/em&gt;, dirigida por Louis Aragon, Andre Breton y Philippe Soupault; un poco más tarde &lt;em&gt;Proverbe&lt;/em&gt;, en la que Paul Eduard propagaba las imágenes sobre las cuales su poesía tiene el secreto; manifiestos, panfletos, folletos de todos los colores y todas las tipografías, agresivos, desconcertantes, rozando el insulto y el sinsentido, aparecían junto a publicaciones más trabajadas, obras de escritores cuyo talento no admitía ninguna regla y su espíritu ningún freno. Sucedía lo mismo con los pintores que exponían en aquel lugar. El atrevimiento de esas manifestaciones sobrepasaba cualquier medida. Visitantes y periodistas se sentían burlados y se marchaban. Todo informaba. Si se quería conocer la historia de dadá, ese monstruo en pleno desarrollo, no había más que abrir los ojos, mirar y ojear todos aquellos impresos. Si se consultaba por ejemplo aquel&lt;em&gt; almanach dada&lt;/em&gt;, obra bilingüe, francés-alemán, publicado en Berlín en 1920, en cuya cubierta bizqueaba la cara de Beethoven, de la página 10 a la 28 se podía escuchar a Tristan Tzara. Su relato se titulaba: &lt;em&gt;chronique zurichoise&lt;/em&gt; (1915-1919). El tono era entusiasta y su estilo adornado con estampas, alerta, sincopado y un tanto sorprendente. Uno se enteraba de que dadá era internacional, que su actividad en el campo artístico y literario podía revestir los más diversos aspectos y que, según los países, se intelectualizaba o se orientaba al pueblo. Sensible a los acontecimientos, su rebelión espiritual guardaba sin embargo su autonomía, y en todas partes mantenía siempre una provocación enorme, una provocación a cualquier precio y por todos los medios, una obsesión, un desafío perpetuo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 9px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Raoul Hausman" alt="" align="left" src="http://photos-a.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/248354_227677980579391_192578597422663_1047203_4828372_a.jpg" width="82" height="128" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Dadá ganaba terreno. A las exposiciones y ediciones de Au Sans Pareil se sumaron inmediatamente las de Povolovsky y las de la Librairie Six. Dadá se multiplicaba. Sus manifestaciones se hacían más frecuentes y ganaban intensidad. Penetraba en todas partes. Al mismo tiempo que era un anexo de la revista &lt;em&gt;Littérature&lt;/em&gt;, y que engendraba otros periódicos simpatizantes, hacía que se hablara de él en los periódicos del mundo entero. Al mismo tiempo que hacía su aparición en Pekín, la prensa parisina intentaba reaccionar y calificaba a dadá de germanófilo.&lt;em&gt; “No nos dejamos engañar y tomamos nota de los nombres de los Dadaístas que tienen una sucursal en Berlín”&lt;/em&gt;, había proclamado &lt;em&gt;L’Intransigeant&lt;/em&gt; en 1918, y este argumento se utilizará una y otra vez.&amp;#160; Dadá molestaba a todo el mundo porque se oponía al arte bajo todas sus formas, aunque fueran de vanguardia. Destructor de ideas heredadas y destructor de reputaciones establecidas, todo bienestar del espíritu se consideraba imposible fuera de la euforia dadá. Todo le servía para alcanzar sus fines, la publicidad y el insulto, la confusión y la risa, la afirmación desconcertante y la estruendosa negación. A los pueblos no les gusta que se desordene su lenguaje, ni a las clases sus costumbres. Todos comulgan con el respeto al heroísmo y a las lágrimas. Ahora bien, dadá lo revolucionaba todo, escupía sobre todo, ignoraba las ideas admitidas, las instituciones establecidas y los sentimientos más sagrados. Su valor residía en la apología del abandono de todo. Utilizaba la sinrazón teniendo razón. Metía en el mismo saco a burgueses e intelectuales; dadá cortaba el camino a la reacción y también a la vanguardia. Su ironía superaba el desastre, y nadie parecía darse cuenta. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Richard Huelsenbeck" alt="" align="left" src="http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTU4cFRBwJBGnm4fXLcdiFzPBZLP6-85EUCIjobtYX9hwYg-QZL" width="95" height="116" /&gt;Así es como se presentaba al público dadá. Así es como aparecía en mi enfebrecida juventud, ebria de espacio intelectual, ebria de libertad. Era preciso que uno hiciera suya esta rebeldía si no quería perecer en la sofocante literatura de la época. Hablar de dadá como lo haría un historiador académico sería una traición. Ante todo, es preciso restituirle su subversión y su violencia. También se trata de hacer que se oiga su risa, de perpetuar su frescura y su vitalidad, eso es lo único que hoy importa, eso es lo que hay que conseguir que se oiga hoy, eso es el malestar que importa que no se calme. Que un chupatintas llene con su prosa mediocre y clasificadora el grueso papel couché de las revistas de arte al servicio del nuevo conformismo burgués sólo desnaturaliza el auténtico sentido de su intervención. Dadá insultaba al público, dadá escapaba de toda catalogación, dadá se oponía violentamente a los panegíricos con que hoy se le mancha, volcando los incensarios que ahora se agitan en su honor. Los que hoy le alaban son los mismos que ayer le despreciaban. El tiempo pasa, las guerras lo hacen todo moderno. Pero no se aprisiona una nube en una jaula. Los &lt;em&gt;Pensums&lt;/em&gt; no saben reír como reía dadá y el escándalo no se codifica más que cuando se le pone precio. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 16px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Heinrich Hoerle" alt="" align="left" src="http://images.artnet.com/WebServices/picture.aspx?date=20080409&amp;amp;catalog=134185&amp;amp;gallery=423927739&amp;amp;lot=00140&amp;amp;filetype=2&amp;amp;maxwidth=130&amp;amp;height=130&amp;amp;resize=1" width="88" height="103" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por lo demás, todo esto me resulta perfectamente dadá.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;“La Aventura Dadá 1916-1922”. Georges Hugnet&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://sdrc.lib.uiowa.edu/dada/index.html"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-yqYJHCUHYQE/Ti6M9j230mI/AAAAAAAACr0/_0rhJAMa4cw/image%25255B5%25255D.png?imgmax=800" width="399" height="71" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://sdrc.lib.uiowa.edu/dada/index.html" target="_blank"&gt;The International Dada Archive&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img title="El hogar de Dadá en Zúrich: Cabaret Voltaire" alt="" src="http://graphics8.nytimes.com/images/2005/09/25/travel/25talk-zurich.1.jpg" width="190" height="236" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-6243263848943975141?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/6243263848943975141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/la-aventura-dada-1916-1922.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6243263848943975141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6243263848943975141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/la-aventura-dada-1916-1922.html' title='LA AVENTURA DADÁ 1916-1922'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-yqYJHCUHYQE/Ti6M9j230mI/AAAAAAAACr0/_0rhJAMa4cw/s72-c/image%25255B5%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-532857995241916718</id><published>2011-07-24T01:01:00.001+02:00</published><updated>2011-07-25T08:06:59.850+02:00</updated><title type='text'>INTERVIEW: JAMES M. CAIN</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-xBpN5P4nlNk/TitS0ZMu-_I/AAAAAAAACrE/-75OnKe6-0o/image35%25255B2%25255D.png?imgmax=800" width="368" height="286" /&gt;&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hay vida después de la silla eléctrica. La adaptación de “Mildred Pierce” que la HBO ha realizado para la televisión en forma de miniserie, 65 años después de que Michael Kurtiz, bajo la mirada atenta de la censura, hiciera lo propio para la Warner Bros, nos recuerda la necesidad de seguir indagando en la obra literaria de James M. Cain más allá de “Perdición” y “El cartero siempre llama dos veces”. Una veintena de novelas a reeditar avalan a un autor mayúsculo, epítome del drama noir, irregular pero siempre asombroso, implacable en su matemática exploración de las pulsiones psíquicas del hombre y de la mujer corrientes, “esos con los que te tropiezas en cualquier aparcamiento todos los días”, tal como se expresa al final de esta entrevista concedida por Cain a &lt;em&gt;The Paris Review&lt;/em&gt; en su casa de Maryland en 1977, pocos meses antes de su muerte. &lt;/p&gt;  &lt;p align="center"&gt;&lt;img alt="clip_image002[3]" src="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TaalPD7vspI/AAAAAAAACdg/i4Wl0yhO2PA/clip_image002%5B3%5D%5B4%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 20px 0px 0px; display: inline; float: left" align="left" src="http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTUDv6vhIL4Uf9xrUPQBeCgVXUNKp_BordPgcw-Qb8RdNjNp3nouw" width="116" height="123" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Tenía usted casi cuarenta años cuando se convirtió en novelista. ¿No era un poco tarde para eso?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Muchos novelistas empezaron tarde: Conrad, Pirandello, incluso Mark Twain. Cuando eres joven el ajedrez está bien, y la música y la poesía. Pero escribir novelas es otra cosa. Es algo que exige aprendizaje, aunque no puede enseñarse. ¡Todas esas tonterías de talleres creativos!... Los academicistas no comprenden que la única cosa que puedes hacer por alguien que quiere escribir es comprarle una máquina de escribir.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-¿Recuerda algo del origen de “El Cartero siempre llama dos veces”?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Oh sí, lo recuerdo. Estaba basado en &lt;a href="http://www.prairieghosts.com/ruth_judd.html" target="_blank"&gt;el caso de Snyder-Grey&lt;/a&gt;, por entonces (1927) en primera plana de todos los periódicos. ¿Has oído hablar de él?. Grey y esa mujer, Snyder, asesinaron al marido de ella por el dinero del seguro. Walter Lippmann fue al juicio un día, y ella pasó a su lado, rozándole… ¿cuál era su nombre completo? Ruth Snyder. Walter me comentó que fue muy extraño oler el perfume y ser rozado por el vestido de una mujer que iba a ser condenada sin la menor duda a la silla eléctrica. De modo que fue el caso Snyder-Grey el que me dio las bases. La mayor influencia en el modo en que yo escribiría “El cartero siempre llama dos veces” fue ese extraño tipo llamado Vincent Lawrence. Afectó a mi estilo más que nadie que pueda recordar. El tenía este método, tan crucial para mí. Lo llamaba &amp;quot;the love rack&amp;quot; (el &amp;quot;meollo erótico&amp;quot;). Nunca he estado del todo seguro de cómo demonios se escribe en realidad, si es “rack” ,o “wrack” (destrucción), o qué conexión pretendía establecer entre esos dos conceptos. Lo que venía a sugerir con &amp;quot;the love rack&amp;quot; era esa situación poética a través de la cual el público llega a comprender el amor que une a los dos protagonistas. Lawrence también solía utilizar otra expresión para referirse a lo mismo: &amp;quot;esto, eso y aquello&amp;quot;. Alguien, creo que fue Phil Goodman, el productor, también una gran influencia para mí, le comentó una vez que con esa expresión no estaba refiriéndose a otra cosa que al principio de Aristóteles de &amp;quot;presentación, nudo y desenlace&amp;quot;. &amp;quot;Okey, fantástico&amp;quot;, le dijo Lawrence, &amp;quot; dime quién coño es Aristóteles y a quién le importa&amp;quot;. Siempre he creído que eso define la incultura perfecta.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-¿Y cómo funcionaba ese principio?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Lawrence explicaba lo que quería decir con una imagen, digamos una película como &amp;quot;Susan Lenox&amp;quot;, en la que Greta Garbo es una granjera sueca de la que han estado abusando, que salta a un carromato y azota a los caballos y escapa a toda velocidad, hasta terminar en una granja que Clark Gable, un ingeniero, ha alquilado. Él la invita a entrar. Se muestra muy educado, no le pide nada, le ofrece un lugar donde dormir, se lleva a los caballos y les da de comer... Gable no tiene caballos, pero sí algo de trigo para los de ella. En fin, al día siguiente se toma el día libre y ambos van a pescar. Él es todavía muy educado, y ella muy fría y reservada. Garbo logra pescar un pez (usaron un pez vivo, lo tendrían en un cubo). Ella le dice, &amp;quot;lo cocinaré para la cena&amp;quot;. Y con esas palabras se abandona, y él la abraza. El pez, ese pez vivo, es a lo que Lawrence se refería con un &amp;quot;love rack&amp;quot;. El espectador de pronto siente exactamente lo que sienten los personajes. Antes de que Lawrence fuese a Hollywood utilizaban efectos más simples, creados por lo que llamaban el sistema mixmaster. Ya sabes, &amp;quot;él&amp;quot; la miraba a &amp;quot;ella&amp;quot; a través de la ventana que da al bosque, o con el fondo de un campo de lirios, y entonces sucedía; y luego se la llevaba al parque de atracciones y todo discurría como si fuera... cómo lo diríamos, ¿un tobogán?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Como el &amp;quot;Túnel del Amor&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- El túnel del amor, todo eso. Se basaba en un montaje y al final de este montaje supuestamente los dos ya estaban completamente enamorados. Lawrence rechazaba este modelo. Decía que el &amp;quot;love rack&amp;quot; debía ser honesto, debía ofrecer una poesía real. Revolucionó el guión hollywoodense; no pasó mucho tiempo hasta que todos allí aceptaron este dichoso &amp;quot;love rack&amp;quot;. Otra influencia para mí fue Bob Riskin, al que Harry Cohn, el presidente de la Columbia, envió para asegurarse de que yo había comprendido lo que querían. Riskin, cuya mujer era Fay Wray -la chica que hizo el grito en el primer &amp;quot;King Kong&amp;quot;- era el escritor estrella de Columbia; participó en todas las películas de Frank Capra, como &amp;quot;Sucedió una noche&amp;quot;. Un tipo tremendamente exitoso, un triunfador. Me dijo: &amp;quot;tienes la mente más extraña que he conocido; el problema es que tu álgebra debe ser exacta para funcionar. Tú pareces creer que hay un modo de transformar esta ecuación, y transformarla y transformarla hasta dar con la fórmula perfecta, una especie de trama ideal. Pero la cosa no funciona así. El álgebra no debe contener errores de cálculo, pero tiene que ser &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; historia. Con &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; lógica, y con &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; jerga -la de un vagabundo de perfecta gramática”.&amp;#160; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- &amp;quot;El cartero siempre llama dos veces&amp;quot; no fue su primer intento de escribir una novela, ¿me equivoco?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- No. En 1922, estando en el Baltimore Sun, me tomé el invierno libre y bajé a trabajar en las minas. Intenté escribir la Gran Novela Americana, y escribí tres de hecho, ninguna demasiado buena. No me quedó más remedio que regresar con el rabo entre las piernas, tras admitir ante mí mismo que esa Gran Novela seguía inédita. Realmente, resulta extraño que las novelas no puedan ser escritas por gente joven. Es lo que he comentado antes. Tienes que esperar a que tu mente se ponga poco a poco a la altura de tus expectativas; entonces es cuando puedes ponerte a la tarea de verdad. Yo conocí a Sinclair Lewis bastante bien. Hasta que llegó al final de la treintena, Lewis sólo era un simple escritor de ficciones para el Saturday Evening Post. Escribió cosas como &amp;quot;Turn on the Right&amp;quot; y &amp;quot;Free Air&amp;quot;, centradas especialmente en la Era del Automóvil. Por esa época siempre lo veías por ahí con un coche, fotografiándose frente a sus brillantes llantas junto a esa mujer que tenía, no recuerdo el nombre ahora. Pero cuando cumplió los treinta y ocho tuvo esa idea para &amp;quot;Main Street&amp;quot;, que es harina de otro costal. Esa novela lo convirtió en otro escritor. Aprendí de él, y también del escritor más prolífico que ha tenido este país. ¿Te dice algo el hombre de William Gilbert Patten? Su pseudónimo era Burt L. Standish. Seguro que sí has oído hablar del personaje de Frank Merriwell, &lt;em&gt;Dime Store&lt;/em&gt; Merriwell. Los libros sobre Merriwell se publicaban uno detrás de otro. Para el Saturday Evening Post escribí reseñas sobre Standish. Y debo confesarte algo: de joven nunca pude leer una historia de Frank Merriwell. Cuando tuve que hacer esas críticas lo intenté una y otra vez, pero me que parta un rayo si conseguí terminar alguna de esas historias. Eran tan terriblemente infantiles, estaban tan mal escritas. Pero aprendí de Standish. De sus errores. Y admiraba la disciplina con que escribía las historias de Merriwell. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- A la hora de escribir, ¿arranca de una historia o de una situación?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- No creo que pueda responder a eso. Dudo que cualquier escritor pueda. No sé de dónde parto, para escribir algo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Pero existen trucos o estrategias que uno puede usar para que una historia arranque, ¿no cree? Como lo de ese &amp;quot;love rack&amp;quot;, o del análisis algebraico de una historia.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Estrategias, sí. Como los giros argumentales inesperados. Usé varios en mi libro &amp;quot;Más allá del deshonor&amp;quot;. Está ambientada en la ciudad de Virginia durante los días de la Guerra de Secesión, en la edad de oro de los grandes burdeles. Trata sobre un chico que se enamora de una prostituta que trabaja en uno de ellos. Ella está a disposición de cualquiera por diez dólares. De cualquiera, excepto del chico, y la razón es que está medio enamorada de él. Era una situación interesante y logré sacarla adelante. Pude desarrollarla, que es lo que siempre intentas hacer cuando tienes algo bueno entre manos: empujarla hacia delante, insuflarle aliento, provocarle giros. En el fondo es la vieja fórmula de Hollywood. En &amp;quot;Más allá del deshonor&amp;quot; hice que el chico matara a un tipo rico con el que ella iba a casarse. Así es como las putas de Virginia lograban salir adelante, casándose con algún rico minero de la zona a pesar de su dudosa reputación como mujeres (esta es también la razón por la que en San Francisco la genealogía de las familias no es algo demasiado popular). En fin, que el chico mata al tipo este, y aquí es cuando le doy un primer giro a la historia: tiene que alistarse inmediatamente en el ejército de la Unión, a pesar de que él es en realidad confederado. Tiene que hacerlo para escapar, porque los amigos del muerto van a cargárselo, y también parece dispuesto a matarlo la madame del burdel donde trabaja la chica, ya que este minero rico iba a comprarle el burdel, lo cual para esta madame significaba que por fin podría retirarse. Así que el chico se alista, no le queda otro maldito remedio si es que quiere seguir vivo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Bien, la chica está fuera, esperando junto a unos barracones. Él sale de su escondrijo para recibir una pistola que ella va a darle; sabe que la necesitará. Y aquí es donde le di otro giro. Ella le dice: &amp;quot;Lo mataste por mí&amp;quot;. Es ambiciosa, pero lo que más la excita es la idea de que alguien haya matado a otro ser humano por ella. Por primera vez en su vida siente que se enamora de alguien. De modo que él decide desertar del ejército de la Unión y los dos se lanzan a un periplo errático a través de las montañas. Planean un robo con mucha meticulosidad. La caja fuerte de un tren, que él consigue abrir y que resulta estar llena de joyas y dinero. Lo cargan todo en sus dos caballos y en una mula y se dan a la fuga a través de la nieve. Se dirigen a Nevada, su destino final es México. Él tiene a la chica y más dinero del que nunca haya podido soñar, y joyas, y todo lo demás. En las colinas escuchan ladridos de perros. No pueden estar seguros de que no los sigan, de modo que desmontan y acampan en las rocas, para echar un vistazo. En el libro describo cómo él ha terminado siendo un tirador experimentado, y cómo ha aprendido a girarse y disparar, todo en un solo movimiento. Creo que en ese episodio escribí algo así como: “un disparo es como una brazada para un hombre que se ahoga”, algo que se hace deprisa, sin pensar. Tras mucho mirar, el chico llega a la conclusión de que los perros andan detrás de un ciervo y que no están siguiéndolos a ellos. Entonces escucha el chasquido de una rama detrás de él, se gira y dispara.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Y quien está detrás, es ella&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Ella con todas las joyas puestas. En algún momento se le ha ocurrido ponérselas. Eso sí que fue un giro sorpresa. Le dije a mi mujer, Florence, que la escena debía tener lugar en la nieve, donde ella pudiese simplemente derrumbarse... Y Florence me dijo, &amp;quot;porque tú la has purificado con esa bala redentora&amp;quot;. La nieve es simbólica, añadió, es perfecto. Bueno... aquí me tienes, ¡admirando mi propio libro! &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 21px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Ruth Snyder toma asiento por última vez" alt="" align="left" src="http://www.detnovel.com/images/snyder_ruth.jpg" width="161" height="206" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Qué hay de su novela &amp;quot;La mariposa&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Nunca la convirtieron en película, y hubiera sido mejor para la gran pantalla que &amp;quot;Más allá del deshonor&amp;quot;, especialmente en estos días. Es la historia de un tipo que se enamora de su propia hija y comienza a acostarse con ella. ¡Se prenda por completo de ella!. Sabes, era un material de la época en que bajé a las minas de carbón en el oeste de Virginia, cuando iba a escribir mi primera novela. Lo que te contaba antes. Soy miembro de la United Mine Workers. Trabajé en las minas de carbón. Por cierto, fue Thornton Wilder quien supo de ese material y me sugirió que volviese a él, que lo desarrollase.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Cuál fue el origen de &amp;quot;Double Indemnity&amp;quot;? &lt;em&gt;(“Perdición”, también traducido al español como “Pacto de sangre”)&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Lo escribí bajo una terrible presión. Había viajado al Este para resolver un problema que tenía con la pensión alimenticia de mi mujer. De repente yo había hecho mucho dinero. Pretendía pagar lo que fuera y acabar con ese asunto, y me costó hasta el último centavo. Cuando volví a Hollywood necesitaba dinero. Urgente. Puedo recordar cómo surgió la idea de ese libro. Un día estaba comiendo en las oficinas del New York Word y Arthur Krock comenzó a hablar de una experiencia que había tenido al principio de su carrera, algo que le sucedió en el Louisville Courier-Journal. Una noche el chico de las copias apareció y les dijo que la edición de la mañana del Journal ya se estaba vendiendo en las calles a un dólar. O sea, la edición &amp;quot;bulldog&amp;quot; &lt;em&gt;(nota del t.: en NYC durante una época los periódicos vespertinos peleaban &amp;quot;como bulldogs&amp;quot; para adelantarse a la publicación de sus ejemplares, en ocasiones disponibles mucho antes del amanecer: de ahí la expresión &amp;quot;bulldog edition&amp;quot;).&lt;/em&gt; ¿Por qué? Resulta que había en él un anuncio de lencería. La copia de imprenta hacía referencia a la palabra &amp;quot;tuck&amp;quot;. Pero en la edición bulldog se había colado una &amp;quot;F&amp;quot; por la &amp;quot;T&amp;quot;. Arthur dijo: &amp;quot;Este es el tipo de cosas que intento evitar a toda costa&amp;quot;. Tres semanas más tarde, volvió a ocurrir lo mismo en su propio periódico. Bueno, acabó descubriendo que el impresor lo hizo a propósito; lo hizo llamar y le dijo: &amp;quot;Sé que lo has hecho a propósito pero no vas salir de esta habitación hasta que no lo reconozcas, no quiero que nadie piense que puede hacer algo así sin confesarlo&amp;quot;. Así que el tipo le dijo, &amp;quot;vale, vale, lo reconozco, lo hice a propósito&amp;quot;. En fin. Al contarme Arthur todo esto, reflexioné sobre cierto rasgo de la naturaleza humana. En esa época de Hollywood una idea me revoloteaba la cabeza. Supón que en vez de un editor hablamos de un agente de seguros cuyo trabajo consiste en proteger a la compañía para la que trabaja del fraude de un tipo que ha contratado un seguro sobre su granja, a la cual se dispone a prender fuego, y que en vez de denunciarlo, opta por unirse a él y hacer un trato. Dándole vueltas a eso fue como me vino a la cabeza &amp;quot;Pacto de sangre&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Vendió rápido a Hollywood los derechos de la novela?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Se publicó como parte de una trilogía de novelas cortas. La titularon &amp;quot;Three of a Kind&amp;quot;. Los derechos de dos de las historias ya estaban vendidos cuando se publicó el libro, lo hizo Swanson, mi agente. Pero &amp;quot;Pacto de sangre&amp;quot; no estaba entre esas dos. Así que Swanson cogió las pruebas de imprenta y comenzó a moverlas por ahí. Un día, Billy Wilder no pudo encontrar a su secretaria. Eran las cuatro de la tarde y salió de su oficina preguntando por ella, pero no aparecía, así que preguntó a otra chica del edificio: &amp;quot;¿se puede saber dónde se ha metido? nunca la encuentro cuando la busco&amp;quot;. &amp;quot;No lo sé señor Wilder -le contestó ella-, pero creo que está en el lavabo de señoras leyendo ese libro&amp;quot;. &amp;quot;¿Qué libro?&amp;quot;, preguntó Wilder. &amp;quot;Pues no sé qué historia que el Sr. Swanson dejó por aquí hace unos días&amp;quot;. En ese momento la secretaria apareció estrechando el libro contra su pecho. Wilder se lo llevó a casa, porque sentía curiosidad ante la fascinación de la chica. Al día siguiente estaba decidido a rodar una película de él.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="margin: 0px 15px 0px 0px; display: inline; float: left" title="Edición española de &amp;quot;Past All Dishonor&amp;quot; (1946), una de sus obras maestras menos conocidas" alt="" align="left" src="http://pictures.todocoleccion.net/tc/2008/09/28/10111697.jpg" width="130" height="200" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Acudió a ver el film? ¿qué le pareció?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- No lo vi. Hay platos que no gustan a cierta gente, simplemente. A mí no me gustan las películas. La gente suele decirme, &amp;quot;¿no le preocupa saber en qué han convertido sus novelas?”. Y yo les respondo que, sean como sean esas películas, nunca podrán afectar a las novelas en sí mismas. No se han movido de ahí, del estante. Ellos me pagan. Y eso es todo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-¿Cuál de sus libros destacaría sobre todos los demás?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-El libro más relevante para mí es el que vende más copias. Ese el único test que reconozco, en consecuencia debería destacar &amp;quot;El cartero siempre llama dos veces&amp;quot;. En su primera edición vendió menos que &amp;quot;La mariposa&amp;quot;. Pero por ahí, sobre la estantería, puedes ver el canguro de plata que Pocket Books me entregó para celebrar que superó la marca de un millón de ejemplares vendidos. Debió ser hace treinta años. Ha seguido vendiéndose. Cuántas copias llevará ya, y en cuántas ediciones, es algo sobre lo que no tengo ni la menor idea. Su éxito ha sido principalmente en lengua inglesa, pero se ha traducido a dieciocho idiomas. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Cuál fue su reacción cuando Albert Camus elogió su trabajo?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Escribió algo sobre mí, sí, admitiendo más o menos que inspiré uno de sus libros, y que me tenía como a uno de los mejores escritores norteamericanos. Pero nunca he leído a Camus. En algunas cosas soy un ignorante. En otras, no. En lo que a la ficción respecta, no lo soy. Pero leo muy poca ficción. ¡Tengo un poco de miedo a que la obra de otros autores me guste demasiado! Y esto es otra cosa: cuando escribes ficción, los libros de otros autores te torturan. Te descubres a ti mismo reescribiéndolos. No los lees como un lector; los lees como alguien que está en el mismo negocio. Mejor no leerlos en absoluto. Sobre historia americana sí que he leído muchísimo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Ha leído algo de los dos autores con los que más se le identifica, Dashiell Hammett y Raymond Chandler?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- He leído algunas páginas de Hammett, eso es todo. Y de Chandler. Bueno, al menos lo he intentado. Esa novela sobre un tipo viejo y calvo con dos hijas ninfómanas. Está bien. Me enganchó. Recuerdo que ese viejo cultivaba orquídeas. Me pareció demasiado bueno. Cuando algo es muy bueno, tienes que reescribirlo. Demasiado bueno es demasiado fácil. Si es demasiado fácil, deberías preocuparte. Si no es algo que te mantiene en vela por las noches, dándole vueltas, entonces al lector tampoco le obsesionará. Cuando yo duermo bien por las noches sé a ciencia cierta que no seré capaz de crear nada bueno. Escribir una novela es como trabajar en una embajada extranjera. Tienes asuntos y problemas que resolver. No todo son ocurrencias geniales.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Al igual que Camus y otros pocos escritores, usted trata el crimen desde el punto de vista de quienes están directamente involucrados en él... más que desde el punto de vista de un detective. ¿Cuál es su propia visión de la violencia?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Oh, vale. Una chica vino a entrevistarme el otro día. Debió pasarse el viaje entero pensando en la pregunta que iba a hacerme: cómo me siento formando parte de la Literatura de la Violencia. No me interesa la violencia. Hay más violencia en “Hamlet” y “Macbeth” que en mis libros. No escribo novelas de misterio. No puedes terminar una historia con los polis atrapando al asesino. No creo que la Ley sea una Némesis demasiado interesante. Yo escribo historias de amor. La dinámica de una historia de amor es algo casi abstracto. Cuanto mejor sea tu abstracción, mejor aspecto tendrá cuando lo plasmes en papel -la excitación que sientes ante esa idea que palpita en tu mente. Es pura álgebra. El suspense deviene cuando tu álgebra es correcta. El tiempo es el único crítico que existe. Si tus cálculos son correctos, si la progresión es lógica, pero sorprendente, el suspense se mantiene.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-¿Cómo se relaciona su estilo con sus objetivos? Es tan popular por su estilo &amp;quot;hard-boiled&amp;quot;...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Vamos a hablar de ese estilo así llamado. Ignoro qué define esa descripción. &amp;quot;Duro&amp;quot;, &amp;quot;hard-boiled&amp;quot;… Intento escribir como habla la gente. Esa fue una de las primeras discusiones que tuve con mi padre. Mi padre era un maníaco de cómo se &amp;quot;supone&amp;quot; que la gente debería hablar, no de cómo realmente habla. Como novelista, incluso de niño te diría, yo ya me sentía fascinado por el modo en que la gente habla. El primer hombre ante quien me postré, fascinado, y no por lo que decía sino por cómo lo decía, fue Ike Newton, el tipo que hizo la entrada de ladrillo del Washington College justo después de que mi padre se convirtiese en director de esa institución. Mi padre decidió que se necesitaba una nueva entrada de ladrillo para el campus en vez del paseo entablado que teníamos. Cada año, cuando se quemaban las malas hierbas, la dichosa madera se chamuscaba. Eso sacaba a mi padre de sus casillas. Si hubiera sabido algo de historia americana (sabía; pero no de la clase de historia americana a la que me refiero) no hubiera pasado por alto que los paseos entablados forman parte esencial de nuestra historia, como en la ciudad de Virginia. Esos paseos son una institución en sí mismos. Pero ordenó al viejo Ike que construyese esa cosa de ladrillos. Yo me sentaba cerca mientras trabajaba, y podía oírlo hablar. Era bajo y fornido. Tenía un martillo con un destornillador en la punta con el que golpeaba los ladrillos. Ike Newton colocaba un ladrillo, midiéndolos a ojo, de una forma admirable, y mientras lo hacía no dejaba de hablar. ¡Cómo hablaba! Al volver a casa y contárselo a mi madre, me admiraba de ver su cara de espanto, y también la de mi padre, porque era un obseso del lenguaje políticamente correcto. Mi infancia no fue otra cosa que una larga lección.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;-Dado que el lenguaje es tan importante para usted, ¿cree que un film podrá trasplantar y comunicar lo que significan las historias y el estilo de James M. Cain?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- Cuando estaban rodando &amp;quot;Perdición&amp;quot; en Hollywood Billy Wilder se lamentó de que Raymond Chandler estuviese prescindiendo de mis bonitos y lacónicos diálogos. Tenía por allí algunos jóvenes estudiantes de interpretación de la escuela de la Paramount, y los llamó y se los mostró a Chandler, para que escuchase con sus propios oídos cómo sonaría si simplemente adaptaba mis diálogos tal como estaban escritos. Para asombro de Wilder, sonaron fatal. El mismo Chandler le explicó cuál era el problema: que esos diálogos están escritos para los ojos. Esas líneas con sus manoseados márgenes derechos que tan bien entran por los ojos no pueden recitarse por ningún actor. Chandler dijo: &amp;quot;Ahora que hemos desechado su idea, vamos a intentar transmitir lo que dice Cain en su libro, pero con diferentes palabras&amp;quot;. Pero Wilder seguía resistiéndose. Me reclamó con una excusa y tuve que ir allí,&amp;#160; lo que de verdad quería era que yo contradijera a Chandler, y de paso le explicara qué era lo que tan misteriosamente ocurría cuando esos actores recitaban mis textos. Por supuesto, di la razón a Chandler, recordando a Wilder que yo sabía cómo plasmar ese lenguaje escrito pero que en mis páginas no iba a encontrar ningún clímax que funcionase en el lenguaje oral. Chandler, que ya entonces era un perro viejo, estaba un poco harto de que Wilder pretendiese saberlo todo, y agradeció que lo respaldase en ese asunto.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- ¿Escuchó de ellos alguna apreciación sobre sus novelas, que le resultase especialmente agradable?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;- A Carey Wilson, el productor de &amp;quot;El cartero siempre llama dos veces&amp;quot;, un pez gordo de la Metro, le gustaba mi obra. Nunca supe exactamente porqué. Pero una vez dijo: &amp;quot;Lo que me gusta de tus libros es que tratan de gente idiota que conozco y con la que me he dado de bruces en los aparcamientos. Me resultan creíbles y tú sabes ponerlos en situaciones interesantes. Después de todo, qué demonios podría interesarme de los líos de un vagabundo y una camarera. ¡En persona no podría aguantarlos más de dos horas!&amp;quot; &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;h5&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://www.theparisreview.org/interviews/3474/the-art-of-fiction-no-69-james-m-cain" target="_blank"&gt;http://www.theparisreview.org/interviews/3474/the-art-of-fiction-no-69-james-m-cain&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h5&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-532857995241916718?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/532857995241916718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/interview-james-m-cain.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/532857995241916718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/532857995241916718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/07/interview-james-m-cain.html' title='INTERVIEW: JAMES M. CAIN'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-xBpN5P4nlNk/TitS0ZMu-_I/AAAAAAAACrE/-75OnKe6-0o/s72-c/image35%25255B2%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-404891572711853384</id><published>2011-06-24T15:52:00.001+02:00</published><updated>2011-07-02T09:31:05.967+02:00</updated><title type='text'>ANIMAL FREEDOM</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-qZIKOlFA6_Y/TgSWnPEZ65I/AAAAAAAACqI/umdlXQQ6lD8/s1600-h/animal1%25255B11%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="animal1" border="0" alt="animal1" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/-MJxeIVNSjq0/TgSWn96vC-I/AAAAAAAACqM/tE7xqza6rSU/animal1_thumb%25255B8%25255D.jpg?imgmax=800" width="381" height="561" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;h4&gt;RUTH TOLEDANO. No somos terroristas&lt;/h4&gt;  &lt;p&gt;El País. 24/06/2011&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Eran las siete de la mañana. Llegaron varios vehículos blindados de la misma unidad de la Guardia Civil que persigue y detiene, por ejemplo, a etarras con delitos de sangre. Actuaron en Madrid, Galicia, Asturias y Bilbao, donde una vecina grabó la escena: los agentes de ese orden, armados con fusiles y acompañados por perros adiestrados en la detección de explosivos, acordonaron la zona, se apostaron en el portal e irrumpieron en la vivienda. La gente estaba durmiendo y despertó con el pánico que produce que te saquen de la cama así. Los comandos antiterroristas registraron las casas, o sea, las dejaron patas arriba. Requisaron ordenadores. Se llevaron también material de trabajo muy sospechoso y delicado, como &lt;i&gt;pins&lt;/i&gt; y camisetas. Más tarde, sacaron a los detenidos: con las manos esposadas a la espalda, vimos a nuestros compañeros. Soy socia de Equanimal, una organización legalmente constituida, de carácter no lucrativo y fines solidarios, con la que colaboro de forma activa. Es una de las dos asociaciones en defensa de los animales a las que pertenecen los 12 detenidos del otro día. Conozco también a los de Igualdad Animal, cuyo activismo sigo y apoyo desde la creación del grupo.&lt;/p&gt;  &lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;p&gt;Que estas personas sean acusadas de terrorismo es un atentado propio de un mundo al revés y de un país que adopta una estrategia de desprestigio de los colectivos animalistas cuyo precedente está en otros países de Europa y en Estados Unidos (donde se descubrió que ciertas acciones violentas en laboratorios habían sido llevadas a cabo por miembros infiltrados del FBI): consiste en la criminalización de un movimiento pacífico, que va teniendo un apoyo social creciente. Los &lt;i&gt;lobbies &lt;/i&gt;empresariales se sienten amenazados por la repulsa hacia sus crueles actividades económicas y reaccionan con represión, tratando de frenar el movimiento demonizándolo con escenas mediáticas como las de esta detención: de las que ponen violencia donde no la había.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Donde sí hay violencia, extrema, es en los numerosos lugares de explotación animal que Equanimal e Igualdad Animal investigan y denuncian: granjas de producción intensiva para el consumo alimenticio humano; laboratorios de experimentación; plazas de toros y otros escenarios de festejos crueles; zoológicos. Solo en las granjas peleteras, 300.000 visones mueren al año de manera brutal. Precisamente en una granja peletera gallega se produjo en 2006 la liberación de varios miles de visones, acción que motivó la apertura de una investigación que inculpó a los &lt;i&gt;animalistas,&lt;/i&gt; aunque han insistido en su no participación y ya entonces un activista apuntó a otras posibilidades: un auto sabotaje para cobrar seguros; un ataque de la competencia; una ofensiva de grupos económicos contra el avance de la conciencia animalista, pues se aprobaban entonces en Bruselas, aunque mutiladas, algunas leyes de protección animal. Sus argumentos se basaban no solo en la imposibilidad de los activistas de liberar tal cantidad de animales, sino en el hecho de que las liberaciones que llevan a cabo estas asociaciones son de carácter meramente simbólico (uno o muy pocos animales), a cara descubierta y con sus logos visibles. Lo que tanto Equanimal como Igualdad Animal han realizado son grabaciones donde quedan patentes las atroces condiciones en las que viven los animales en esos centros de explotación y exterminio, el infierno que les reserva la codicia y la violencia humanas. No parece casual que apenas un día antes de las detenciones Cuatro emitiera la grabación de una granja de cerdos. Ante la repercusión de tales imágenes, un activista asegura que &amp;quot;la acusación real es por dos crímenes mucho más graves para los poderes económicos y políticos: difundir la verdad y hacer pensar a la sociedad. (...) Este es el momento de comprobar si el Poder Judicial sirve a la justicia y a la ética o a esos otros poderes&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Porque nosotros no somos terroristas, señores agentes, jueces y periodistas, están ustedes intentando confundir a una opinión pública cada vez menos manipulable: tacharon de violento al Movimiento 15-M, cuando la única violencia ha provenido de determinadas intervenciones policiales. No somos ecoterroristas, señores: ecoterrorismo son los vertidos ilegales, los residuos nucleares o el urbanismo corrupto. Para que ustedes vayan orientándose: nosotros somos antiespecistas, es decir, luchamos contra el especismo, que discrimina por razón de especie como el racismo discrimina por raza o el sexismo por género. Así que nuestros detenidos son presos de conciencia, políticos, como lo fueron durante la dictadura los homosexuales a quienes se aplicó la Ley sobre Peligrosidad Social. Y el futuro lo demostrará, aunque ahora se nos tache de &amp;quot;radicales&amp;quot; porque apelamos a la raíz moral del sistema. En cualquier caso, es curioso, desde un punto de vista semántico, que los compañeros estén &amp;quot;acusados de liberar&amp;quot;, es decir, de hacer que alguien quede libre. Paradójica acusación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/madrid/somos/terroristas/elpeputec/20110624elpmad_5/Tes"&gt;&lt;em&gt;http://www.elpais.com/articulo/madrid/somos/terroristas/elpeputec/20110624elpmad_5/Tes&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.igualdadanimal.org/"&gt;&lt;em&gt;http://www.igualdadanimal.org/&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://www.equanimal.org/"&gt;&lt;em&gt;http://www.equanimal.org/&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-cKjAjG5n1XI/TgSWo2GF6CI/AAAAAAAACqQ/Ysm3emtvT1k/s1600-h/animal2%25255B13%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="animal2" border="0" alt="animal2" src="http://lh6.ggpht.com/-8dyerJX_OQw/TgSWpspLIrI/AAAAAAAACqU/-IEpccKqt94/animal2_thumb%25255B8%25255D.jpg?imgmax=800" width="390" height="566" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-t8Eo4CESx4M/Tg7JNOHzbOI/AAAAAAAACqg/35FJuy_RA14/s1600-h/human%252520experimenttion%25255B6%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px" title="human experimenttion" border="0" alt="human experimenttion" src="http://lh3.ggpht.com/-oromPmYYaJY/Tg7JOJPoX5I/AAAAAAAACqk/mryRmK7wNfk/human%252520experimenttion_thumb%25255B4%25255D.jpg?imgmax=800" width="392" height="555" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-404891572711853384?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/404891572711853384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/06/animal-freedom.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/404891572711853384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/404891572711853384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/06/animal-freedom.html' title='ANIMAL FREEDOM'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-MJxeIVNSjq0/TgSWn96vC-I/AAAAAAAACqM/tE7xqza6rSU/s72-c/animal1_thumb%25255B8%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-8421541799673306945</id><published>2011-05-27T19:16:00.001+02:00</published><updated>2011-05-27T19:49:00.281+02:00</updated><title type='text'>LA HISTORIA DE CONRAD VEIDT (III)</title><content type='html'>&lt;p align="left"&gt;&lt;img style="display: inline" title="&amp;quot;Der Januskopf&amp;quot;, 1920, uno de los films perdidos de Murnau" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-A_W38Hj-dDw/Td_cbeUTwyI/AAAAAAAACpw/ajDOMtoADhw/image%25255B2%25255D.png?imgmax=800" width="345" height="244" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;   &lt;br /&gt;En Hollywood los alemanes solíamos mantener las distancias, moviéndonos&amp;#160; en nuestro pequeño círculo compuesto por los tipos que yo había conocido en los viejos días de Berlín, ahora con sus mujeres y familias. Lubitsch, Lothar Mendes, Korda, Jannings, Murnau, Leni, Paul Ludwigstein. Y Maurice Stiller y su gran amiga. (1) ¿Qué puedo decir de ella que el mundo no sepa? Creo que es la mayor actriz que existe. Un rostro completamente fotogénico, el más gratificante de la gran pantalla. Algunos creen que su bien conocido aire de misterio y su deseo de estar sola es parte de una sutil publicidad. Error. Es natural en ella; simplemente es así. Tal como están las cosas, ha resultado ser la publicidad perfecta, porque no existe actriz cuya vida haya despertado tanta curiosidad en las masas sedientas de conocimiento que la suya. La gente la asusta. Realmente le gusta estar sola. Puede estar con dos o tres personas y ser feliz, mostrarse alerta e interesada. La escucharás conversar animadamente y con alegría, porque tiene un gran sentido del humor y puede ser una buena compañía. Pero ponla en la atmósfera inadecuada, con la gente equivocada, y será infeliz, mórbida, temerosa. Su rostro es tan bello que a veces te produce una oleada de placer; otras veces, resulta feo. Pero siempre destaca su perfil perfectamente modelado, y la profunda mirada. Es rara. Siempre notas un halo de melancolía incluso cuando sonríe. En la pantalla se ve todo el tiempo. En la vida real es todavía más intenso, y percibes cuánto forma parte de ella. Esta cualidad la distancia de las cosas y de la gente, como si flotara sobre ellos. Luego descubres, de forma sorprendente, otro lado en ella, más terrenal y ordinario. Es buena en todos los deportes que practica: montando a caballo, nadando. Exactamente igual que vive en otro mundo y a la vez con los pies en la tierra, exactamente igual que es hermosa y fea, así también resulta femenina y masculina al mismo tiempo. Mis recuerdos más nítidos proceden de las calurosas e indolentes tardes de verano, cuando solía visitarnos en los descansos de rodaje. Sólo estábamos una o dos personas y era habitual que jugáramos al ping-pong o al tenis, o nadáramos en la piscina. Luego se ponía a jugar con Viola, feliz y relajada. En esos momentos se comportaba de forma sencilla y dulce, como una niña. Adoraba a Viola y Viola la acaparaba, como suelen hacer los críos... Ella y Stiller tenían una de las más profundas amistades que he tenido ocasión de ver entre un hombre y una mujer. Era más que una perfecta amistad entre dos hombres. Stiller no era feliz en Hollywood. Se fue a Suecia de vacaciones. Debió ser el cambio repentino, del sol de Hollywood al frío sueco, pero enfermó súbitamente y murió con la misma rapidez. Así dejamos de verlo. No podíamos creerlo, fue un shock. Era un artista tan bueno. No parecía haber límites en lo que podía conseguir rodando películas, siempre con su característico vigor y su energía. Recuerdo que buceaba como un pez, se entregaba a cada juego hasta caer exhausto. No era un tipo de medias tintas. Nadie que lo conociera pudo olvidarlo. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Paul Leni, que hizo &amp;quot;Waxworks&amp;quot;, la razón de mi viaje a Hollywood, fue el director elegido para rodar mi película &amp;quot;El hombre que ríe&amp;quot;, de la que todos salimos contentos: la historia de Víctor Hugo sobre un hombre al que mutilan los labios de tal manera que a partir de entonces debe vagar por el mundo con una sonrisa permanente en su boca, mostrando todos sus dientes en una horrible mueca. Nos llevó varios meses. A veces sentía que &amp;quot;El hombre que ríe&amp;quot; no volvería a reír más.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A mitad de mi tercera película en Hollywood &amp;quot;The Magician&amp;quot;, un terremoto sacudió Hollywood. No me refiero a un terremoto real, sino a la llegada de los talkies. En el trastorno y confusión que siguieron nadie sabía lo que iba a ocurrir. Yo era alemán. Sí, también era un actor de teatro y mi voz era una de mis ventajas. Pero, ¿quién iba a querer a un actor germano-parlante en un país anglo-parlante? Sabía que tenía que ser muy listo para dejar atrás el terremoto sin ser arrastrado por él. Recogí mis enseres y regresé a Alemania con mi mujer y Viola. Y allí, quizá por primera vez en mi vida, noté que mi estrella comenzaba a declinar. En Berlín desde luego ya habían empezado a rodar talkies, y yo me lancé directamente a ellos. Pero todavía se desconocían los detalles técnicos que pueden levantar o arruinar para siempre la carrera de un actor. Un mal proceso puede convertir una voz interesante en un graznido. Mi primer sonoro allí no fue del todo perfecto. El sonido y el silencio se confundían en la mezcla. Esto hizo daño a mi reputación. La gente no culpaba a las mezclas. Me culpaba a mí. Pensaron que tal vez yo no servía para los talkies, después de todo. Pero la siguiente película, &amp;quot;The last company&amp;quot; dirigida por Kurt Bernhardt, fue casi técnicamente perfecta, y un éxito. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Debe haber algo en mi naturaleza -francamente, creo que lo he superado a estas alturas- que me impide ser completamente feliz con una mujer, o hacer completamente feliz a una mujer. Mrs. Veidt era una madre perfecta -para Viola. Viola era, y es, una hija perfecta para los dos. Pero Mr. Veidt, como un chiquillo consentido, empezó a sentir que lo dejaban al margen. Tal como dije al hablar de mi primera mujer, no tengo excusa, ni puedo dar una explicación completa. Mi mujer era amable, dulce, tenía todo lo que un hombre puede desear. Viola me hacía feliz y a medida que crecía que convirtió en lo más importante para mí. Pero una hija no puede hacer las funciones de madre para un hombre maduro. Mi mujer se daba cuenta del cambio que se producía en mí, y naturalmente se sintió herida. Las cosas ya no eran como antes. Yo pensé: &amp;quot;No lo estropees más. Quizá es sólo algo temporal. No sería bueno para la niña que nos separáramos&amp;quot;. Pero al final ambos decidimos que era lo mejor. Llegó el momento en que tuve que mirarme a los ojos, y reconocer que de nuevo mi carácter me estaba agobiando. Participé en más filmes en Alemania. Mi carrera ascendió de nuevo. El reputado director E. Dupont vino a Berlín. Me pidió que fuese con él a Inglaterra para participar en la versión alemana de &amp;quot;Cap Forlorn&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Me gustó la idea. Un nuevo país, no demasiado lejos de casa. Nueva gente, nuevas ideas, nuevo trabajo. Esto podía ofrecerme un punto de vista distinto sobre mi vida personal, dándome tiempo para considerar qué era lo más adecuado para mí y mi mujer. De modo que fui a Inglaterra por primera vez y, sin transición, me sentí como en casa. Empecé a aprender inglés. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Luego llegó mi primera oportunidad de rodar un film en inglés. Sería Metternich en &amp;quot;El congreso baila&amp;quot;. Por entonces el público apenas sabía de mí; eran pocos los que recordaban mi trayectoria en el cine mudo. Pero la película por lo visto me puso en el mapa. Regresé en 1932 para participar en la producción británica &amp;quot;Rome Express&amp;quot;. Viola estaba con mi mujer en Viena, adonde viajé para actuar en la obra de teatro &amp;quot;Lui&amp;quot; de Savoir, pero también con objeto de decidir qué debíamos hacer con Viola. Porque, definitivamente, habíamos resuelto separarnos. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Quería, más que cualquier otra cosa en el mundo, tener la custodia de mi hija. Podrás comprender el carácter de mi mujer si te digo que accedió a ello. Tanto como quería a Viola, comprendió lo que significaba para mí. Yo me di cuenta de todo y sentí que me comían los remordimientos: ¿estaba bien llevarme a Viola conmigo, ofreciendo a mi mujer el tradicional acuerdo de que pudiese verla algunas temporadas del año? ¿o lo correcto era la opción contraria? Pensé: &amp;quot;Connie, la vida se ha portado bien contigo. Si no has podido ser feliz, no es culpa de la gente ni de las circunstancias, sino que el problema está en ti. Algo retorcido que se agazapa en tu mente,&amp;#160; y que te deja siempre en el borde de la felicidad -lo cual es mucho más de lo que la mayoría de la gente llega a conseguir, seguramente-, torturándote con la visión de atisbos de gloria para luego cerrarte la puerta en las narices&amp;quot;.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Con la custodia de Viola en la mano y mi trabajo sabía que tenía todo para cruzar esa puerta. Esa era una de las cosas de la que estaba convencido, tan convencido como un creyente lo está de la existencia de Dios. Sin Viola... Bien, era difícil imaginar la vida sin Viola. Yo sabía, también, que una niña es como una flor. La arrancas de la tierra, la colocas en una habitación con la temperatura equivocada y ya puedes despedirte de ella. Un niño necesita a su madre. Y sólo había un sitio donde Viola debía estar. ¿Qué pasaría si la desarraigaba de su madre? Mi trabajo y mi temperamento me convertían en un gitano. No podía saber a qué lugares me llevaría mi trabajo. Y con los lazos familiares rotos, todo resultaba volátil. Además, a la madre de Viola le debía más de lo que nunca podría pagarle. Seguíamos siendo amigos. Considerando todo esto me comprometí a que Viola permaneciese con su madre, mientras yo pudiera visitarla cuando quisiera, llevándomela conmigo por temporadas. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En Inglaterra me sentí al instante como si estuviera en casa. Este es el tipo de cosas que noto enseguida; en el primer encuentro, al primer golpe de vista, sólo con escuchar una voz sé si soy simpático o antipático. Ciertas atmósferas tienen longitudes de onda que puedes captar y medir, como si estuvieras en posesión de un aparato de radio. Mi sintonía con Inglaterra fue perfecta. Sólo capté entendimiento y buenas vibraciones. Me gustó la gente a la que fui presentado y con quienes iba a trabajar; de forma curiosa, me sentía como en casa. Así que decidí quedarme un tiempo, en este lugar por el que empezaba a sentir verdadero afecto y del cual había recibido el mejor regalo que puede recibir un actor: el reconocimiento del público. Inglaterra, y especialmente mis filmes para Gaumont-British &amp;quot;I was a spy&amp;quot; y ahora &amp;quot;Jew Süss&amp;quot;, me dieron esa oportunidad.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mi vida discurría a un nuevo ritmo, fácil y casi completamente satisfactorio. &lt;em&gt;Casi&lt;/em&gt;. Porque estaba solo. En mí había arraigado el convencimiento de que nunca podría volver a encontrar a otro ser humano capaz de encarnar lo que yo pedía a la vida. Y había aceptado esta idea de que estaría solo el resto de mis días, con los únicos consuelos de mis visitas a Viola y la satisfacción ante mi trabajo. Que era mi destino, lo sentía, y puesto que soy y he sido siempre un fatalista, me conformé y decidí que fuera lo que tenía que ser. Pero fue el destino operando según sus inextricables, misteriosas fuerzas, el que introdujo entonces un nuevo hilo en el tapiz de mi vida, un hilo que la recorrería por entero otorgándole una nueva armonía y un equilibrio completo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;En Berlín había dos mujeres que regentaban un pequeño club donde solían reunirse actores y actrices y gente de la prensa. Una de ellas se llamaba Lili. Trabajaba allí como si le fuera la vida en ello tratando de relacionarse con todo el mundo para hacer frente a la soledad que empezaba a apoderarse de su vida. Una noche entré en su club para saludar a unos amigos, y nos conocimos. Era la mujer que yo había estado buscando, y yo era el hombre que ella había estado buscando. En Lili encontré a la mujer dispuesta a dar todo lo que yo esperaba recibir, la perfecta cristalización en un ser humano de todo lo que yo buscaba. También tenía complejo materno; pero en proporción inversa a mi. En ella el instinto maternal era tan poderoso que lo volcaba, casi indiscriminadamente diría, en todo aquel que conocía. Era maternal hasta con su propia madre. Conocer a Lili fue como volver al hogar, ese lugar encantado que uno nunca espera volver a alcanzar. Para ella significó lo mismo. Nuestro matrimonio no sólo es perfecto, es lógico y completo, tan inevitable como el amanecer que sigue a la noche, tan armonioso como la letra de una canción que encaja del todo con la música. Mi búsqueda ha terminado. En mi mente la imagen de mi madre es la de una gran figura sagrada. Un recuerdo profundo y humilde, que ninguna mujer puede reemplazar. Pero es ahora cuando aparece nítido, lejos de la borrosidad que hostigaba mi mente.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/-_TdSe80x1yU/Td_cb-deDaI/AAAAAAAACp0/Kc57J5Z3eiA/s1600-h/Der-Januskopf4.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 13px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Der Januskopf" border="0" alt="Der Januskopf" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/-4j8LYvVHdZY/Td_ccZGbnRI/AAAAAAAACp4/ahYkL0uoNY0/Der-Januskopf_thumb2.jpg?imgmax=800" width="133" height="137" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;A mis 41 años empiezo a sentir que sé algo de este negocio. El pasado es como un rompecabezas en puertas de ser resuelto. Cada pieza encaja, y que cada cual juzgue si el dibujo presentó realmente alguna complicación. Mi primera mujer volvió a casarse y ahora es feliz. Ella y su marido son buenos amigos míos. Mi segunda mujer, la madre perfecta para Viola, vive con mi hija en Berlín. Tiene sus propios amigos, sus propios intereses. Como yo, agradece que no pudiera hacerla feliz. Viola nunca está lejos de mis pensamientos. Y nuestros encuentros son siempre bonitas ocasiones. Desde mi primer filme en Inglaterra he recibido ofertas para volver a Hollywood pero por el momento prefiero permanecer aquí. Nunca dejaré de ser parte de Alemania, porque eso sería ajeno a mi naturaleza.&amp;#160; Pero siento que en Inglaterra estoy echando raíces. Y desde aquí estoy a sólo unas horas de Viola. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Hace muy poco, durante el rodaje de &amp;quot;El judío Süss&amp;quot;, ocurrió algo que me aterrorizó y me hizo sentir como un hombre al que el suelo se le abre bajo los pies. Durante el rodaje de una de las escenas más importantes, un amigo mío, un doctor inglés, vino al set con el mensaje de que Mrs. Veidt había tenido que ser ingresada de urgencia para una operación. Por la mañana yo la había dejado perfectamente. Pensé que iba a morir. Me volví loco. Detuvimos el rodaje, me puse los zapatos y salí disparado hacia el hospital en el coche más rápido que encontré. Como siempre, imaginé lo peor. Lo repentino de la noticia me sumió en un shock. Resultó ser apendicitis; grave, pero poco peligroso. Ahora se está recuperando y se encuentra bien. Pero no recuerdo haber sufrido tan intensamente en todos estos últimos años. Si necesitaba alguna prueba de lo que siento por Lili, ahora la tengo. Debería tocar madera; pero me limitaré a confiar en mi buena estrella. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Así que ahora ha llegado el momento de desmontar las piezas de mi rompecabezas, o construir otro en su lugar, porque habiendo llegado al final de mi historia puede decirse que mi vida comienza de nuevo aquí. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;(1)&amp;#160; Como es obvio, se refiere a Greta Garbo&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;   &lt;br /&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/-cZjegTgHxLc/Td_ccorYXFI/AAAAAAAACp8/2UoLAtMXAYQ/s1600-h/VEIDT_Last-Performance6.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 20px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="&amp;quot;The Last Performance&amp;quot;" border="0" alt="" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/-Phx9Y2ZPLNE/Td_cdbBIa3I/AAAAAAAACqA/n995Rm7GqrU/VEIDT_Last-Performance_thumb4.jpg?imgmax=800" width="216" height="183" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/-nrSMp1UjAso/Td_cdj3OAJI/AAAAAAAACqE/Y50aFafXNIQ/image12%25255B1%25255D.png?imgmax=800" width="165" height="33" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: inline; float: right" title="coming soon" alt="" align="right" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-ii.html" target="_blank"&gt;&lt;img title="Segunda parte" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcPTuIrGI/AAAAAAAACpM/BkloJPfBIYs/image%5B30%5D.png?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-8421541799673306945?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/8421541799673306945/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-iii.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8421541799673306945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/8421541799673306945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-iii.html' title='LA HISTORIA DE CONRAD VEIDT (III)'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh4.ggpht.com/-A_W38Hj-dDw/Td_cbeUTwyI/AAAAAAAACpw/ajDOMtoADhw/s72-c/image%25255B2%25255D.png?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-6970793787269739669</id><published>2011-05-17T18:03:00.001+02:00</published><updated>2011-05-27T19:50:18.762+02:00</updated><title type='text'>LA HISTORIA DE CONRAD VEIDT (II)</title><content type='html'>&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/-_75Snsm9Jnc/Td33XeRZVMI/AAAAAAAACpo/7cS-6bdN_P4/s1600-h/46-conrad-veidt%25255B5%25255D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh3.ggpht.com/-vh0VQ2a76Z8/TdKb0up6dEI/AAAAAAAACps/jyBruO6STXM/46-conrad-veidt_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800" width="359" height="201" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160; &lt;p&gt;Tras la muerte de mi madre encontré un pequeño diario en el que había estado registrando todo lo que yo hacía, y lo orgullosa que se sentía de su hijo Conrad. Ya he intentado explicar lo que mi madre y yo significábamos el uno para el otro. Es difícil describir ese lazo. No se trataba de que fuera posesiva en exceso, ni de que yo reaccionase del mismo modo. Era un vínculo intangible, que con su muerte llegaría a ser infinitamente más fuerte. Afectó a mis relaciones con mi mujer, tanto como lo hizo con cualquier otra relación que yo pudiese tener con el mundo material. Ahora, con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que estaba poseído por lo que los psicólogos llamarían un complejo materno.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Por esas fechas hice un film llamado &amp;quot;The Indian Memorial&amp;quot; que tuvo una amplia repercusión popular. Eso atrajo a un público más numeroso y comencé a recibir correos de admiradores. En alguno de esos primeros films actuó conmigo una joven actriz, muy notable, pero que sólo tenía una obsesión: atraer hacia sí todas las miradas costase lo que costase, quizá porque nunca tuvo el éxito que ella sintió que merecía (1). Era una fuente constante de sorpresas y a menudo de embarazo. Recuerdo una noche en que la acompañé a una cena. Los dos teníamos que vestirnos a conciencia para la ocasión. Se trataba de una gala en un hotel con muchos amigos y conocidos. Bajamos las escaleras, yo con capa y sombrero de copa, ella encantadora en una gran piel de armiño que la cubría completamente. El lugar estaba atestado; la escena, llena de vivacidad. De pronto dejó caer su abrigo y resultó que estaba desnuda. Se oyeron varias exclamaciones. Yo fingí que pasaba por allí. Seguí caminando como si tal cosa, intentando parecer digno. Luego, una vez creada la sensación que tanto anhelaba, mi amiga recogió su abrigo, se envolvió en él y sonrió a todos como si nada hubiera pasado. Era como una una llama consumiéndose a sí misma. Más tarde me contaron que murió, antes incluso de cumplir los treinta, sola, enferma y en la ruina. Pobre chica. La vida no era suficiente para ella. Tuvo que morir para encontrar su última gran sensación.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Yo todavía no era feliz. La gente a mi alrededor no parecía ser capaz de ofrecerme lo que yo buscaba. Guardaba el recuerdo de mi madre como una reliquia sagrada, planificando lo que hacía en función del pensamiento de si a ella le hubiese gustado o no. Pero comencé a sentir una especie de odio contra este ideal de mi madre que me dominaba, y al final decidí que tenía que liberar mi mente de esa tiranía insana. Se me ocurrió que tal vez teniendo un hijo lograra crecer de una vez. La idea me encantaba, porque siempre me habían gustado los hijos de otros. Así que, de la forma más egoísta, resolví dar con la mujer más guapa del mundo. Con ella, era casi seguro que mi hijo sería guapo también. Bueno... pues la encontré. Nos casamos en 1922, y descubrí entonces que después de ese periodo de soledad la vida podía ser perfecta de nuevo. Por primera vez tenía mi propia casa, mis propios muebles; estaba haciendo un montón de dinero, todo iba sobre ruedas.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Participé en un film al que llamaron &amp;quot;Las manos de Orlac&amp;quot;. Era una historia muy macabra, sobre un gran pianista cuyas manos quedan mutiladas tras un accidente de tren. Un especialista le injerta un par de nuevas manos, las de un asesino que acaba de ser ejecutado. A medida que la historia avanza, el espectador ve cómo estas manos empiezan a tener vida propia y a ejecutar actos totalmente al margen de la personalidad del pianista. Estuve en el teatro el día del estreno, y nunca vi una audiencia más asombrada. Escuchaba gritos y llantos aquí y allá; las mujeres se desmayaban; los hombres exclamaban: &amp;quot;¡Pero es terrible exhibir una película como esta!&amp;quot;. Los espectadores silbaban y abucheaban. Y en Alemania sólo se silba cuando quieres llamar la atención de un pájaro. Yo estaba allí sentado, pensando: &amp;quot;Vale, esto es un fracaso&amp;quot;. Me levanté y fui hacia el telón. La sala se calló. Les dije unas cuantas cosas que se me ocurrieron, hablándoles de cómo había sido el rodaje del film, explicándoles mis propios sentimientos al respecto. Intentaba calmarlos un poco. Y, para mi sorpresa, funcionó. La atmósfera comenzó a cambiar. La misma audiencia que antes silbaba ahora aplaudía. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Después de “Orlac” participé en un par de importantes películas, en las cuales tuve el privilegio de actuar junto a una joven actriz austríaca que desde entonces ha prendido fuego al mundo con la llama de su genio. Lo cual resulta misterioso viniendo de un ejemplar femenino tan… corriente, si quieres llamarlo así, y si es que se puede ser corriente con unos ojos tan bonitos y una expresión tan exquisita. Es claro que no. Y, por supuesto, también es un error juzgarla de “corriente”. Cuando lo desea, esta actriz puede hacer que seas repentinamente consciente de su belleza: una mujer que casi no es una mujer, con una cualidad abrasadora, espiritual, cuyos pies rara vez están en la tierra. Simplemente no puedo recordarla como un ser humano. Es un ángel, o un chico del coro entonando su nota más aguda, lo que es, para mí, uno de los más adorables sonidos del mundo (2).&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Esa es la impresión que uno se lleva de ella al principio, al menos. Entonces sobreviene el shock. Porque sus actos te muestran que no es un ángel sino un pequeño demonio, o al menos una mujer de carne y hueso que puede romperte el corazón y esparcir tus pedazos antes de que te des cuenta. Me recuerda a un pequeño pasaje musical oído solo una vez que se instala en tu memoria, persiguiéndote y al mismo tiempo esquivándote, sin que nunca puedas estar seguro de que has atrapado todas las notas. Lo más cautivador de su personalidad es su humor. Lo tiene a raudales y del tipo más dulce y, como todos los artistas únicos, busca siempre la perfección. Es capaz de encontrar una falta en casi todo el mundo, y casi siempre acierta. Es un placer, y una lección, verla conseguir a cada momento exactamente lo que quiere. Supón por ejemplo que a mí me llevan un día a un camerino que no me gusta. No soy especialmente quisquilloso con los camerinos, pero a veces sientes que uno es perfecto para ti. Así que echas una mirada a ese que no te gusta y exclamas en voz alta: &amp;quot;No me gusta este camerino. Es miserable. Denme otro, por favor&amp;quot;. Puede que a esto siga una discusión, protestas, recriminaciones. Igual consigo uno mejor, igual no. Es posible que en ese estudio me gane una reputación de actor difícil y temperamental. Ella nunca actuaría de esta manera. Si le muestran uno que no le gusta, le echará un vistazo y se sentará en una silla, sin quitarse el abrigo ni el sombrero. Y ahí se quedará con aspecto desamparado, como si fuera un pequeño pájaro. Arrugada y marchita, como alguien al que la vida ha dado un injusto puntapié. Los chicos del estudio le preguntan: &amp;quot;¿Qué le pasa?&amp;quot;. Ella responde, suavemente, con una voz casi imperceptible: &amp;quot;Nada&amp;quot;. Y observa la lejanía, dulcemente, indefensa y patética. Los del estudio ya empiezan a pensar que de alguna manera han sido brutales con ella, aunque no son capaces de imaginar cómo. &amp;quot;Pero, ¿qué le pasa, señorita?&amp;quot;, insisten. &amp;quot;Oh, nada, es sólo que... no sé, me siento infeliz en esta habitación... las paredes... es tan fría. Pero no pasa nada, no se preocupen, me la quedaré, no quiero causarles problemas&amp;quot;. Exacto, has acertado. Todos se desviven a la vez por complacerla y que se sienta como si estuviera en su casa. Y lo hacen con gusto. &lt;em&gt;Ella&lt;/em&gt; les ha dado el privilegio de poder hacerlo. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Poco después tuvo lugar el segundo gran acontecimiento de mi vida. A los tres años de feliz matrimonio nació mi hija Viola Vera María.&amp;#160; Experimenté la emoción más dulce.&amp;#160; Ahora era la felicidad perfecta. La llegada de Viola me hizo sentir pleno otra vez. No me preguntes cómo reaccioné. Como un loco. Ciertamente, no como mi padre cuando nací yo. Era como si fuera el único en este mundo que tenía un hijo. Quería hacer las cosas más locas, absurdas y extravagantes. Cuando Viola cumplió un año fuimos todos de vacaciones a Travemünde. Los tres, mi mujer, mi hija y yo, reímos y jugamos como críos. En medio de esta soleada felicidad llegó un telegrama de la oficina de United Artists en Berlín. &amp;quot;¿Le gustaría venir a Hollywood y participar en una película?&amp;quot;. Pedí más detalles. La respuesta me dejó sin habla: &amp;quot;Tuve el placer de ver su película &amp;quot;Waxworks&amp;quot;. Debe participar en mi film: El Rey Luis XI. No puedo hacerla sin usted. Afectuosamente, John Barrymore&amp;quot;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No voy a negar que me sentí impresionado y halagado. Sabía que John Barrymore era un distinguido actor de teatro con una gran reputación en Hollywood. Pero en ese momento era muy feliz en Travemünde. La vida se desplegaba ante mí, sin preocupaciones. Mi futuro en el cine alemán estaba asegurado. Y además tenía un cierto sentimiento supersticioso: &amp;quot;Si acepto y voy a Hollywood toda esta felicidad se vendrá abajo. Vive el presente Conrad, estos momentos podrían no volver nunca&amp;quot;. Llegó otro telegrama: &amp;quot;Debe partir en dos semanas - John Barrymore&amp;quot;. Nadie en Hollywood podía siquiera imaginar que un actor continental desaprovechara una oportunidad como esta, por mucha reputación que tuviese. Y estaban en lo cierto. Después de todo, Hollywood era el mayor centro de distribución del mundo. Uno podía ser famoso en Europa, pero Hollywood significaba el mundo entero. Me carcomió dejar a mi mujer y mi hija Viola. Vivía tranquilo y en paz. Pero, aun así, decidí, era bueno para mí buscar campos nuevos. ¿Por qué no? Dejarlas allí era como morir un poco, pero tampoco sería para siempre. Sólo el tiempo de rodar una película. Me haría más famoso. Sería bueno para mi hija. Así que... fui a Hollywood, lleno de suspicacias. Primero viajé a Paris y Cherbourg, y me sentí solo y nostálgico, tanto que casi vuelvo a Alemania. No sabía inglés. Echaba de menos a mi mujer y a mi hija.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La primera vez que vi Nueva York pensé: &amp;quot;Ah, esto es como Caligari otra vez&amp;quot;. La misma clase de belleza extraña y frenética, un sueño expresionista. Lothar Mendes vino a buscarme y cuidó de mí los dos días que pasé en la ciudad. Lo había conocido en el Deutsches Theatre, un joven perfectamente encantador, actor por esas fechas, y muy bueno. En fin, con él me sentí como en casa; pasamos dos buenos días allí. Luego tocó un viaje de ochenta y seis horas hasta Hollywood. El largo y aburrido viaje desde Chicago a Hollywood me brindó tiempo suficiente para sentirme cansado y miserable, y para preguntarme otra vez si había hecho bien abandonando a mi familia. El tren se movía al ritmo de una canción que habíamos escuchado en Travemünde y que habíamos tarareado felices a lo largo de esos días. No podía dejar de acordarme de ella. Llegamos a Indiana. Todo el mundo recuerda cómo de niño jugó a indios y vaqueros, vistiéndose con plumas y lanzándose en busca de cabelleras. El Jefe Indio siempre se llamaba algo así como Águila Roja o Halcón Blanco, el guerrero más bravo, el más hábil. Pero llegas a Indiana y descubres entonces que Águila Roja o Halcón Blanco están en la estación esperando que llegue el tren. Y tienen la forma de un buhonero que trata de venderte algo por un par de dólares. Muy decepcionante. Cuando el tren reanudó la última parte del viaje pensé que todo en la vida termina siendo así. Algo surge en tu mente; toma relieve, color, forma. Luego, ves cómo esta ilusión salta en mil pedazos. Tus expectativas están siempre destinadas al fracaso. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero con Hollywood, nada de lo que había oído sobre ella le hizo justicia. Dios mío: parecía, como se dice, que la ciudad había sido puesta allí para ser tomada por asalto. Primero vi la estación de Los Angeles, un lugar pequeño y nada pretencioso, casi como cualquier otro. Unas pocas casas desperdigadas, una gasolinera. Todo sin importancia. Bajé del tren, cansado y con los músculos agarrotados. De pronto estalló una gran actividad a mi alrededor. Como un huracán, me rodeó la gente y diez cámaras me enfocaron. Varios periodistas se lanzaron en mi dirección. Había una fila de coches cuyas puertas se abrieron para dejar bajar a más gente; ruido, confusión. Yo pensé: &amp;quot;Están esperando a alguien gordo. Quizá, sin saberlo, he estado viajando en el mismo tren con el Káiser de América&amp;quot;. Miré a mi alrededor tratando de localizar a tan importante personaje. No necesitaba hacerlo. Me esperaban a mí. Alguien lanzó un grito en tranquilizador alemán: &amp;quot;Conny&amp;quot;. Y allí, tras un gran cigarro, con ojos chispeantes y una sonrisa de bienvenida, estaba Lubitsch. Encontrarse otra vez con Lubitsch fue grande. Estaba como en los viejos días del Deutsches Theatre. También estaba allí Paul Leni, el gran artista que me había dirigido en &amp;quot;Waxworks&amp;quot;; y Paddy Considine, de United Artists. Borrosamente distinguía caras nuevas, todas dándome la bienvenida. Era una recepción casi Real.&amp;#160; Me sentí aturdido, fue un auténtico honor. Mientras nos alejábamos de la estación de tren todavía llegó otro coche. Bajó un hombre, todavía con el maquillaje de alguna película, y&amp;#160; se aproximó a nosotros corriendo. Reconocí en él a Barrymore. Había venido directamente desde el estudio. Me dijo: &amp;quot;Por fin estás aquí. ¡Estoy tan feliz de conocerte!&amp;quot;. Me senté en su coche y de pronto escuché un rugido ensordecedor. Dos policías motorizados habían encendido sus vehículos. Serían nuestra escolta hasta Hollywood (¡y menuda escolta!). Sus sirenas aullaban espantosamente, como los chillidos de un gigante. El trayecto de la estación a Hollywood puede ser de una hora circulando rápido. Lo hicimos en unos veinte minutos precedidos por la policía, ante cuyo paso todo el mundo se apartaba. Los agentes hacían caso omiso a las señales de tráfico como si fueran una ambulancia o un coche de bomberos. Así entramos de forma triunfal en Hollywood, una ciudad extraña, fantástica, que te envolvía como un sueño diurno.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh5.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcDEsGYyI/AAAAAAAACo4/LHrJYuApVVA/s1600-h/veidtphoto2%5B8%5D.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 16px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcGD2JIiI/AAAAAAAACo8/UrECpSPuADM/veidtphoto2_thumb%5B3%5D.jpg?imgmax=800" width="145" height="176" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tal como hacen todos los nuevos actores &amp;quot;importados&amp;quot;, me alojé en el Ambassador. Allí podías coger una habitación y ser parte de la vida del hotel o, si lo preferías, vivir en un bungaló aparte, con patio y jardín y una piscina, y todo el confort de Hollywood, que significaba todo lo que pudieses desear, además del servicio del hotel. Yo ya tenía un bungaló preparado, con una percha aguardando mi sombrero. Era la época de la prohibición, por supuesto, pero me encontré con un bonito panorama sobre la mesa: una botella de champagne. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Esa noche iba a tener lugar una importante première, un doble evento: un film iba a estrenarse en un teatro dispuesto también a ser inaugurado. Insistieron en que debía ir. Barrymore lo arregló todo. Pero mis baúles todavía no habían llegado de la estación y no tenía nada que ponerme, y en Hollywood estaba claro que no podía ser negligente con ese tema. Los estrenos son algo muy formal. Dijeron: &amp;quot;Alquilaremos algo&amp;quot;. Descartamos un frac, porque exige una medida perfecta, y yo parecía ser más alto que la mayoría de los hombres de la zona. Dieron luego con un esmoquin. Me lo puse, y les dije: &amp;quot;Gracias pero prefiero no ir al estreno&amp;quot;. Las mangas me estaban cortas y me apretaban bajo los brazos, formando arrugas cuando me movía; los pantalones parecían los de una armadura. Estaba horrible. Pero ellos replicaron: &amp;quot;No pasa nada, no te está tan mal. Tienes que ir. John se sentirá muy decepcionado si no vas&amp;quot;. Así que fui. Era el típico estreno de Hollywood tal como describen los periódicos. Multitudes de fans alineados frente al teatro para ver entrar a las estrellas. Reflectores siguiendo tus pasos desde el coche hasta la entrada. Para mi era asombroso y excitante. En Berlín teníamos estrenos pero no como estos. Yo estaba nervioso como puede suponerse, era mi primera aparición pública y quería causar buena impresión, pero ¿cómo puede un actor dramático causar buena impresión con unos pantalones tres pulgadas más cortos de lo debido? Uno a uno, los actores y actrices desfilaron con gracia por la alfombra roja. Entonces anunciaron: &amp;quot;Y ahora, ¡aquí tenemos a Mr. John Barrymore y al gran actor alemán, Mr. Conrad Veidt!&amp;quot;. La multitud lanzó vítores, yo eché un vistazo a mi alrededor, luego otro a mi traje, salté del coche y corrí por la alfombra como un animal al que persiguen en una cacería. John fue encantadoramente comprensivo y se unió a mi carrera. Podía escuchar aplausos y silbidos. Pensé que me abucheaban, y que estaban riéndose de mí. Pero luego me dijeron que aplaudían. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El film que hice con Barrymore fue &amp;quot;The Beloved Rogue&amp;quot; (“Mi querido pícaro”), dirigido por Alan Crosland. Barrymore era la estrella, por supuesto, pero nadie fue más amable, encantador y generoso que él con quien allí era al fin y al cabo un extraño. Cuando se estrenó yo ya no estaba en Hollywood, y John me envió una carta acompañada por los delirantes comentarios de la crítica sobre mi actuación, apuntillando: &amp;quot;Robaste el querido pícaro a tu querido John&amp;quot;. Ojalá hubiese podido conocer mejor a John Barrymore, pero por desconocimiento del idioma no me familiaricé con muchos de los actores y actrices americanos que conocí. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;El trabajo duro que supuso participar en el film y el ritmo de mi nueva vida me ayudaron a sobrellevar la amargura de encontrarme lejos de mi mujer y mi hija. Antes de que terminase el rodaje, ya tenía tres ofertas más sobre a mesa. Acepté la que me hacía la Universal. Después de seis meses en Hollywood regresé a Alemania para pasar la Navidad con la Señora Veidt y con Viola. Luego me las traje a Hollywood, pasara lo que pasara. Fue un viaje tormentoso pero Viola se balanceaba al ritmo del barco y pareció disfrutar del mar embravecido. Nos alojamos una semana en mi hotel. Luego alquilamos una casa en Camden Drive. Todavía puedo recordar su nombre. Mi vecino era Norman Kerry, un actor muy bueno de los días del cine mudo. Es bastante fácil ser feliz si el dinero llega con regularidad cada semana. Te sientes mejor que nunca. El sol brilla casi todo el tiempo, los jardines florecen con una profusión de exquisitas flores. Al fondo del jardín tienes tu piscina, tu casa es fresca, alejada del bullicio, y la vida fluye con el ritmo suave y tranquilizador de una máquina bien engrasada. Dejas pasar los días, alternando el ejercicio y la relajación. Perfecto, sí, pero ¿qué tal el trabajo? Ah, ahí estaba el problema. Rechacé el primer guión que me propusieron, luego el segundo. Apoyé mi espalda en la tumbona, bajo una sombrilla, en el jardín, leyendo el tercero y preguntándome porqué había rechazado el primero. Todo actor de películas entenderá lo que quiero decir con esto. Es peligroso para un actor recién llegado interpretar papeles inadecuados. La cuestión es que&lt;em&gt; tienes&lt;/em&gt; que hacer alguna película. Fui a ver a Carl Laemmle, que siempre había sido como un padre para mí. Me dijo: &amp;quot;Connie, &lt;em&gt;tenemos&lt;/em&gt; que hacer una película&amp;quot;. Lo comprendí. Después de todo era para lo que yo había venido a Hollywood. Y por el momento todo lo que estaba haciendo era vivir a cuerpo de rey. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcIz4dXFI/AAAAAAAACpA/1PM5AJg2J9I/s1600-h/image%5B25%5D.png"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcNcmKDGI/AAAAAAAACpE/H5m2Y69h1Ns/image_thumb%5B12%5D.png?imgmax=800" width="400" height="275" 1924?="1924?" hände?,="H&amp;auml;nde?," orlacs="orlacs" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2011/05/der-damon-der-leinwand.html" target="_blank"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Primera parte" border="0" alt="" align="left" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TdKcPTuIrGI/AAAAAAAACpM/BkloJPfBIYs/image%5B30%5D.png?imgmax=800" width="75" height="49" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="right"&gt;&lt;a href="http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-iii.html" target="_blank"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Tercera parte" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/Taangb34rJI/AAAAAAAACdw/HCWHX6AkomY/clip_image002%5B10%5D.gif?imgmax=800" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;(1)&amp;#160; Veidt habla sin duda de Anita Berber, con la que coincidió en “Unheimliche Geschichten” en 1919.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;(2)&amp;#160; Puede referirse a Agnes Esterhazy, con la que rodó &amp;quot;El estudiante de Praga&amp;quot; y &amp;quot;Die Flucht in die Nacht&amp;quot; en 1926, o más probablemente, por su mirada a lo Clara Bow, a la actriz Liane Haid, su partenaire en “Lucrecia Borgia” y “Lady Hamilton” , 1922.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2308996455559377543-6970793787269739669?l=signorformica.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://signorformica.blogspot.com/feeds/6970793787269739669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-ii.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6970793787269739669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2308996455559377543/posts/default/6970793787269739669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://signorformica.blogspot.com/2011/05/la-historia-de-conrad-veidt-ii.html' title='LA HISTORIA DE CONRAD VEIDT (II)'/><author><name>SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03023129016423610209</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_qkPve3GiCmY/SYQzW1ldSKI/AAAAAAAAAKI/4Oa7VsxfLbI/S220/animalliberation_humanliberation.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/-vh0VQ2a76Z8/TdKb0up6dEI/AAAAAAAACps/jyBruO6STXM/s72-c/46-conrad-veidt_thumb%25255B5%25255D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2308996455559377543.post-491301189706534819</id><published>2011-05-08T11:42:00.001+02:00</published><updated>2011-05-17T18:06:38.987+02:00</updated><title type='text'>DER DÄMON DER LEINWAND</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="" border="0" alt="" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TcZlcZ34mFI/AAAAAAAACno/7l0B9mfQUEY/image28%5B1%5D.png?imgmax=800" width="398" height="327" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" alt="clip_image002[3]" src="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TaalPD7vspI/AAAAAAAACdg/i4Wl0yhO2PA/clip_image002%5B3%5D%5B4%5D.gif?imgmax=800" width="216" height="9" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;He accedido finalmente a publicar mis &amp;quot;confesiones&amp;quot;. Es algo que no me tomo a la ligera. Quisiera que todos los que me lean entendiesen que esto no tiene nada que ver con ninguna clase de auto publicidad. Durante mucho tiempo recibí ofertas para escribir una &amp;quot;autobiografía&amp;quot; y siempre las rechacé. Esta historia es tal y como se la he contado personalmente a una buena amiga, a la que he dado permiso para que la pusiera por escrito. No hay dinero por medio. Sería imposible para mí vender los sentimientos del hombre llamado Conrad Veidt.&amp;#160; La historia se publicará así, y así se quedará. &lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Tengo mis razones para permitir su publicación: deseo, como es lógico, evitar la posibilidad de que alguien pueda escribir algo accidental, superficial, incompleto y tal vez falso acerca de mí. Pero la principal razón es una gratitud sincera. En los últimos tiempos, tanta gente ha rendido homenaje a mi trabajo, tanta gente me ha expresado su simpatía e incluso me ha ofrecido su amistad -y con ella su sentimiento más sincero- que en gratitud me atreveré ahora a hablar de mí mismo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160;&amp;#160; -- Conrad Veidt&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&amp;#160;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://lh4.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TZAbjmGFMeI/AAAAAAAACYY/1zRA99Ae3g0/image_thumb1.png?imgmax=800" width="142" height="45" /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;No, no nací con un monóculo en el ojo. No soy en absoluto como puedas haber imaginado tras ver mis películas. Créeme, soy un ser humano normal, tan complicado, aislado, aturdido y con tantas caras como cualquier otro de este mundo. El paso de los años y un bagaje de experiencias me ha llevado a adquirir una filosofía muy simple. Me da igual si me sirven las espinacas crudas o con nata; si trabajo hasta la extenuación o si paso días sin hacer nada; si fumo cincuenta cigarrillos al día o no me fumo ninguno; si llueve o si brilla el sol; si el dentista me hace daño, si me aprietan los zapatos o si cierro un buen acuerdo...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Podría continuar poniendo ejemplos, pero estas pocas frases serán suficientes para dar a entender que he aprendido a aceptar las cosas como vienen, descartando lo malo, quedándome con lo bueno, tras echarles la misma clase de rápido vistazo. Otros hombres tienen aficiones concretas. Coleccionan sellos, fotografías, porcelana, juegan al golf o al bridge o van al cine. Yo no. No me he especializado en nada en particular a lo largo de mi vida, y tengo pocas obsesiones y pocas manías. Si me preguntases qué es lo que de verdad me disgusta, en este momento no sabría responderte.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Lo primero que trato de encontrar es la belleza. Y la encuentro por todas partes, y en casi cualquier persona. Un cuadro bonito, un buen libro o una canción pueden conmoverme. Esa vida propia y particular que ofrecen. Pero puedo sentir un escalofrío igualmente grato cuando echo un vistazo a la calle mojada por la lluvia, o mirando los dedos expertos de una mecanógrafa moviéndose con precisión sobre las teclas de una máquina de escribir. Me han dicho tantas veces que se me recordará como un galán de la pantalla que casi he llegado a creérmelo. Pero, ¿por qué? Tampoco me he especializado en esto. Me siento agradecido por la admiración que he recibido de las mujeres. Y me siento inseguro cuando me escriben en los términos más afectuosos. Pero esta inseguridad desaparece ante una sensación más profunda de placer y humildad. Las mujeres no te escriben porque seas una estrella de la pantalla a la que imaginan como un gran amante. Es porque de alguna manera, pequeña y misteriosa, has tenido el privilegio de llevar a sus vidas, aunque sólo sea por un momento, una chispa de romance y glamour. Recibo cartas que dicen cosas como esta: &amp;quot;Antes de ver tu deprimente actuación en esa película yo era infeliz. No encontraba nada interesante en la vida. De alguna manera, me has mostrado algo por lo que seguir viviendo&amp;quot;. No creo que haya nadie que pueda evitar sentirse humilde ante confesiones como esta. Un actor de cine no consigue los aplausos y el calor del público de una forma inmediata. Las críticas y los correos que recibe son el barómetro que mide su éxito y su popularidad. Coleccionar las cartas que recibo es tal vez el habitual hobby de un actor. Pero me siento agradecido por las críticas constructivas y las sugerencias que encuentro en mi correo diario y que cada día abro y leo acompañado de la persona más importante para mí, mi secretaria, consejera, amiga, madre y amante, Lili Veidt, mi mujer.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Cuando trato de mirar atrás, me vienen a la pantalla de la mente tantas imágenes que cuando quiero detenerme en una, otra se ha deslizado ya y borrado la anterior, para a su vez ser desplazada por otra, y esta por otra... Así que lo único que tengo es un confuso mosaico de colores vivos. Y mi vida ha sido precisamente así: una línea recta y regular sobre un fondo en movimiento. Porque me resisto a reclamar que yo haya sido fundamental en mi propio éxito. He sido excepcionalmente afortunado. Ardía de ambición, lo cual por sí solo te lleva a recorrer un cuarto del camino. Llegué a desarrollar un deseo tan grande de éxito que se convirtió en algo más fuerte que yo mismo. Y se añadió la buena suerte. Nunca tuve que trasladarme de aquí a allá, ni mendigué por un trabajo, ni pasé hambre en un desván esperando un golpe de la fortuna, ni me serví de otro aprendizaje que el que me brindó una de las mejores escuelas de teatro del mundo, la Deutsches Theatre dirigida por Max Reinhardt, al que recuerdo como el mayor genio de las tablas de nuestro tiempo. Aprendí las técnicas de mi trabajo entre los mejores actores alemanes, Krauss, Lubitsch, Jannings, Murnau, y otros como ellos. Y por último -quizá debí nombrarlo en primer lugar, al hablar de las razones de mi éxito en los escenarios- hay un extraño poder que entra en mí, de forma mágica, casi, y que transmuta no sólo mi interior sino también mi propia apariencia física cuando me llaman para expresarme en el escenario o delante de las cámaras. Es difícil hablar de esto. Pero es lo más auténtico que he experimentado. Es exactamente como si fuera poseído por otro espíritu, como si algo dentro de mí activase un botón o resorte, y mi propia conciencia se fusiona con otra diferente, más grande, más viva y real.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Los más prosaicos de nosotros tenemos nuestros artículos de fe, algunos los llamamos fetiches o supersticiones. Esta transmutación de mi propio espíritu es mi particular artículo de fe. En muchos actores, el hombre y el actor son tan indistinguibles que resulta difícil afirmar cuándo empieza uno y acaba el otro. Conmigo no es así. Quizá por esta cualidad que trato de describir, el hombre en mí está agudamente diferenciado del actor. Y en este punto, mirando atrás al dibujo que toma forma en mi mente, el patrón se vuelve incluso más borroso. Veo que mi propia naturaleza ha entrelazado sus propias curvas y colores con la austeridad del diseño. Cuatro mujeres y un niño han sido las influencias dominantes en mi vida.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Pero permíteme que comience mi historia tal y como realmente empezó en una pequeña casa de Berlín Norte, el 22 de enero de 1893.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Mi nacimiento no sacudió los cimientos del Imperio Alemán ni causó mucho más que un ligero trastorno en mi casa. Alegró a mi madre, provocó un cierto orgullo en mi padre y suscitó unos lógicos celos en mi hermano, hasta entonces hijo único. Mi padre era el equivalente a un funcionario en este país. El típico padre y marido de clase media creía entonces en dos cosas -Dios y la patria. Adoraba a su mujer y su familia. Su ambición era darnos la mejor educación que pudiese permitirse, y un buen comienzo en la vida. Como otros, era paternalmente autocrático en casa, estricto e idealista. Casi fanáticamente conservador. Que yo me hiciese actor fue una de las mayores desilusiones de su vida.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;De mi madre no es fácil escribir. Aunque murió hace muchos años, no puedo detenerme el más pequeño instante en ella sin emocionarme. Lo era todo para mí. Cuando mi hermano mayor murió a la edad de nueve años volcó en mi todo su amor y su exquisita comprensión. Me inspiraba protección, ayuda, tolerancia, amistad y amor. Nuestra relación era perfecta. Su influencia en mi vida ha sido incalculable.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Puedo verme a mí mismo en la escuela, un muchacho pequeño y de aspecto anémico, que respondía cuando decían el nombre de Conrad Veidt, y que terminó los estudios en el Instituto Hohenzollern sin ser particularmente feliz o infeliz, sin grandes recuerdos que conservar. Excepto por el incidente de la enfermedad que contrajo mi padre cuando yo tenía unos ocho años, y que me produjo una gran angustia, lo que es, creo, inusual es un chico tan joven. Los días pasaban y el doctor nos dijo que sólo una operación especial podía salvar su vida, tan especial que únicamente un famoso y caro cirujano de Berlín podía llevarla a cabo con garantía de éxito. El cirujano vino. Era alto, muy digno. Sus maneras eran bruscas. Me pareció maravilloso.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;La operación fue un éxito. Devolvió la salud a mi padre. Cuando el cirujano volvió para comprobar que ser recuperaba, mi madre le dio las gracias. Pero llegó el momento... &amp;quot;Y ahora, Herr Doktor, ¿cuánto le debemos?&amp;quot;. Él miró a mi madre. &amp;quot;¿Cuánto pueden pagar?&amp;quot;, preguntó de manera cortante. Mi madre miró a mi padre y él a ella. Ambos sabían que todo lo que podían reunir no pasaba de los 150 marcos, unas siete libras en el valor de entonces. Ofrecer tal suma a un gran cirujano cuyos honorarios solían ser de cientos de libras parecía casi un insulto. &amp;quot;Sólo tenemos 150 marcos&amp;quot;, dijo mi padre. &amp;quot;Está bien. Envíenmelos. El gran cirujano recogió su sombrero, nos dio los buenos días y abandonó nuestra pequeña casita. Sé que aceptó esa pequeña suma por generosidad ante mis padres. Este hombre y lo que hizo produjeron una gran impresión en mí. Desde ese día quise convertirme en un cirujano, para ir por ahí devolviendo la salud a la gente. Modelaría mi vida sobre la de ese gran hombre que salvó a mi padre; pero, tal y como resultaron las cosas, nunca me convertí en cirujano. Me horrorizó lo mucho que tendría que estudiar para acabar la carrera de medicina y gradualmente mi deseo fue desapareciendo ante otro más poderoso, más secreto: el de ser actor. Al principio no se lo dije a nadie. En aquellos días, y para la gente de clase media, introducirse en el teatro era algo bastante terrible. Pero el secreto me corroía y no tardé mucho en contárselo a mi madre, quien en ese punto estaba ayudándome a superar las turbulentas aguas de mi adolescencia con un tacto y una sabiduría que debían ser muy raras en esa época. Sin que mi padre se enterase, comenzó a escamotear pequeñas cantidades de dinero para que yo pudiese ir al teatro, lo cual yo hacía casi cada noche. El Reinhardt's Deutsches Theatre era en esa época uno de los mejores de Europa. Después del colegio, me ponía en la cola de la taquilla con mi marco en la mano, y me entusiasmaba con las actuaciones de los grandes actores y actrices de la época. Vi cada obra y cada ópera. Era temporada, así que cada noche resultaba diferente. Luego caminaba las dos millas que separaban Berlín Oeste de nuestro suburbio porque no tenía dinero para el tranvía, con la cabeza llena de sueños en los que yo tomaba parte en esas actuaciones y deslumbraba al mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;&lt;a href="http://lh6.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TcZldzPcEvI/AAAAAAAACnY/9vl6nbfZ7JE/s1600-h/Conrad-Veidt-y-Paul-Leni5.jpg"&gt;&lt;img style="background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px 16px 0px 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: left; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px" title="Conrad Veidt y Paul Leni" border="0" alt="Conrad Veidt y Paul Leni" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_qkPve3GiCmY/TcZlfSQ94OI/AAAAAAAACnc/2LAtS6fXNxU/Conrad-Veidt-y-Paul-Leni_thumb3.jpg?imgmax=800" width="123" height="136" /&gt;&lt;/a&gt;&amp;#160; En la entrada a la galería del teatro solía estar un comisionado con una larga barba blanca. Comenzó a reconocerme y trabamos amistad. Una noche hablamos. Le confesé mi ambición. Me ofreció llevarme a ver a un actor llamado Albert Blumenreich, que dirigía una escuela para aspirantes en su tiempo libre. Así que fuimos. &amp;quot;Este joven caballero quiere ser actor&amp;quot;, me presentó. Herr Blumenreich sonrió y me miró de arriba a abajo, calibrándome con descaro. &amp;quot;Vaya -dijo-, de modo que quiere usted ser actor. ¿Qué sabe hacer? Recíteme algo&amp;quot;. Yo conocía el &amp;quot;Fausto&amp;quot; de memoria, y le recité unas líneas del primer acto. Sobreactué, claro, pero puse cada gramo de mí en el recital. Herr Blumenreich no dijo nada durante unos minutos. &amp;quot;Tendrá que pagar por las lecciones&amp;quot;, me dijo al final. Yo supe que le había gustado, porque mi amigo comisionado me había advertido que Blumenreich se negaba a que los que no tenían aptitudes le pagasen nada. ¡Ya estábamos! El dinero era mi principal obstáculo. En el bolsillo no tenía un marco. &amp;quot;¿Cuánto es?&amp;quot;, dije. &amp;quot;Diez marcos la sesión&amp;quot;. ¡Diez marcos! Ni siquiera podía imaginarme reuniendo esa cantidad. &amp;quot;Quizá pueda dejarlo en cinco marcos la sesión&amp;quot;, corrigió Blumenreich. Pero esto tampoco me servía. Me quedé allí de pie, infeliz, sin saber qué decir. &amp;quot;No puede permitirse cinco marcos&amp;quot;. Yo negué con la cabeza. &amp;quot;Está bien, le daré diez lecciones gratis. Si muestra aptitudes... entonces continuaremos sin que tenga que pagar nada&amp;quot;. ¿Regresé a casa andando esa noche, o eran alas lo que me condujeron sobre la ciudad?&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Siguieron semanas de duro trabajo en la escuela de Herr Blumenreich. Descuidé mi alimentación y me volqué en el aprendizaje de cómo actuar. Mi profesor estaba contento. Al final de las diez lecciones me dijo que si trabajaba duro definitivamente podría llegar a ser actor, quizá algún día un gran actor... Poco después, se presentó con noticias. Max Reinhardt iba a celebrar una audición en el Deutsches Theatre y Blumenreich lo había arreglado para que yo pudiera ir. Esto ya no era una audición sólo ante estudiantes de la escuela. Actores y actrices de toda Alemania estarían allí, intentando captar la atención del mejor productor de Europa. Reinhardt nos reunió en una habitación en la parte de atrás del teatro. Allí estaba yo, de pie en medio de una multitud de aspirantes, con el corazón golpeándome las costillas. Reinhardt nos miró, primero deteniéndose en este hombre, luego en esta mujer... Al final fijó los ojos en mí. Pensé que debía enfatizar mi extraña apariencia. Yo era alto, mis ojos ardían, por no hablar de mi cuerpo, todo brazos, piernas y grandes manos colgantes. Se volvió a Blumenreich. &amp;quot;¿Quién es este?&amp;quot;, le preguntó. &amp;quot;Conrad Veidt&amp;quot;, le respondió mi tutor. Reinhardt me hizo una seña. Me adelanté. &amp;quot;¿Se llama usted Conrad Veidt?&amp;quot;, dijo con suavidad. &amp;quot;¿Qué es lo que puede usted hacer?&amp;quot;. &amp;quot;'Fausto', Herr Reinhardt&amp;quot;, contesté. &amp;quot;Vaya, 'Fausto'. Recite el monólogo&amp;quot;. Respiré, murmuré una pequeña plegaria e hice mi interpretación. Reinhardt me miraba atentamente. Cuando terminé, me dijo: &amp;quot;¿Puede hacer la segunda parte del primer monólogo?&amp;quot;. Yo vacilaba. Miré a mi tutor y este, detrás de Reinhardt, movió la cabeza. Creía que intentarlo sería un desastre. Es un monólogo muy difícil. Pero yo sentí que era el momento que había estado esperando tanto tiempo. Respondí que sí. Terminé exhausto. Reinhardt me dio las gracias y siguió con otro actor.&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Blumenreich me siguió fuera. &amp;quot;Ha sido brillante, Conrad, estupendo&amp;quot;, me dijo, tan excitado como yo. &amp;quot;Has impresionado a Max Reinhardt, estoy seguro de que vas a ser un gran actor&amp;quot;. Luego vino con un papel en la mano: un contrato como extra para el Deutsches Theatre. Cincuenta marcos al mes, sobre dos libras esterlinas con diez. Pero ya era actor, un actor...&lt;/p&gt;  &lt;p&gt;Entonces, por supuesto, como todo muchacho que sueña con el éxito, decidí vivir mi propia vida. En los meses que siguieron no comí mucho pero fui el hombre más feliz de Alemania. Mi madre había sido excepcionalmente buena y amable conmigo pero ahora todavía lo fue más, me ayudó económicamente, me animó cuando me sentía en un aprieto, me dio todo lo que un actor, en su egolatría, necesita. Y lo más important
