INTERVIEW: LON CHANEY (1930)

Estrenamos una nueva sección dedicada a recuperar viejas entrevistas con personalidades diversas de los años 20, 30 y 40. Para abrir bocado, una pequeña charla con el gran Lon Chaney publicada en Photoplay Magazine en junio de 1930, justo antes de que el “hombre de las mil caras” diese el salto al cine sonoro. A pesar de que Photoplay nunca se caracterizó por publicar largas entrevistas en profundidad, esta tiene el aliciente de estar situada en una época especialmente turbulenta para la industria, esos meses a los que en cierta ocasión Conrad Veidt –la otra gran estrella del cine más bizarro– se refirió con estas palabras:

“Yo viví el Gran Terremoto de Los Ángeles. No me refiero a un terremoto ordinario, sino a la llegada del cine sonoro”.

La entrevista, además, sería una de las últimas que ofrecería Chaney, ya afectado por la más irónica de las enfermedades que podía desarrollar precisamente él –un cáncer de garganta detectado el año anterior, agravado por haber ingerido nieve artificial durante el rodaje del film “Thunder”. Sorprende, pues, y hasta aterra, oírlo hablar de su determinación por ‘experimentar’ con su voz en años venideros al precio que fuese.

Como anexo, un pequeño artículo bastante “cheesy” sobre los gustos y la personalidad de Chaney, también de 1930, y de su doble: la no menos misteriosa Greta Garbo.

CHANEY HABLA! –El gran Lon presta una de sus “mil caras” al cine sonoro – por Harry Lang para PHOTOPLAY MAGAZINE. 1930

Por supuesto, ya sabrás que Lon Chaney se ha decidido a participar en un film sonoro. Pero, ¿sabes por qué? ¿y sabes además que se trata de una nueva versión de "The Unholy Three", uno de sus más celebrados silents? ¿y que en él va a hacer cinco voces diferentes, ninguna de las cuales es realmente la suya? ¿y que no descarta interpretar únicamente a personajes mudos en todas las películas en las que aparezca a continuación? ¿y que, en su opinión, nunca será "el hombre de las mil voces", por el hecho de que cree que la voz humana es incapaz de desarrollar tantas variaciones?

Lo que parece claro es que en los próximos cinco años Chaney hará tantas voces en la pantalla como sea capaz de conseguir, a través de trucos de inflexión de voz, aparatos mecánicos y ángulos sonoros. Puedes apostar tu copa de helado de los domingos a esto: pese a su convicción de que sus metamorfosis de voz no llegarán tan lejos como sus metamorfosis escénicas, Chaney está dispuesto a aplicar toda su sabiduría e ingenio en alcanzar con ella los mismos logros asombrosos y aterradores que con su cuerpo y su rostro.

"Te lo digo francamente", me dice Chaney, reclinándose en la silla, con su consabida gorra y sus no tan vistas gafas de concha. "Mi primer talkie o me lleva más alto, o me conduce directamente al fondo - al fondo de mi mismo, quiero decir", matiza, golpeándose el pecho con un dedo.

"Espero que mi primer talkie os guste. Voy a emplearme a fondo para conseguirlo. Voy a hacer exactamente la película que quiero hacer, aunque me lleve un año terminarla. Y espero que os guste", insiste. "Si lo consigo, genial. Y si no lo consigo al menos me traerá algo. Me colocará en una posición nueva que nunca antes he experimentado: la del actor que actúa pensando únicamente en lo que van a pagarle. Simplemente seguiré adelante, rodando películas bajo los términos de mi contrato, y recogiendo mi paga al final del día. Cuando pasen esos cinco años me retiraré y eso habrá sido todo. Probablemente me retire en cualquier caso. Ya tendré lo suficiente para vivir tranquilo el resto de mis días”

Chaney, recordarás, junto con Chaplin ha sido de los pocos en postergar su entrada en el cine sonoro. Su cambio de actitud deja a Chaplin solo, todavía resistiendo. Para explicarse, Chaney alega lo siguiente: "Bien, al principio no pensé que el cine sonoro fuese a traer nada bueno. Puedes hacer que una imagen se mueva, vale, pero simplemente no puedes hacer que una imagen hable, porque una imagen no puede hablar, es un gran error. Y además, todos sabemos lo horribles que eran los talkies al principio. Ahora parece que están superando esos problemas iniciales. Todo el mundo se está metiendo en ellos. Así que, puesto que todos lo hacen, he decidido que yo también".

No es un secreto entre los chicos enterados de Hollywood que las reticencias de Chaney ante el cine sonoro han tenido mucho que ver con el modo en que su salario se vería afectado. Eso es lo que congeló las negociaciones entre Chaney y la Metro, no su tan publicitada aversión por los talkies.

En las últimas semanas Chaney ha estado frecuentando los estudios de sonido y de grabación, visitando las salas de mezclas, no sólo para ver cómo trabajan los ingenieros sino también para experimentar él mismo con los nuevos aparatos y sistemas. No está dispuesto a extenderse mucho sobre la naturaleza de estos experimentos, pero lo poco que adelanta sobre sus esperanzas al respecto deja entrever que ha estado estudiando, estudiando y estudiando el sonido, con la misma devoción e intensidad que ha aplicado siempre a las complejidades del maquillaje y al arte de la caracterización. Es por eso que nunca admitirá haberse sometido a una "prueba de voz". Lo niega rotundamente, de hecho, y somos libres de creerle o no cuando dice: "No, jamás he realizado una prueba de voz. Ni pienso hacerlo. ¿Para qué sirven? Voy a realizar mi primer talkie sin haber hecho ni una prueba". Tampoco tomará lecciones de voz. "Sería el fin –gruñe-, lo arruinaría todo. ¡Eso es lo que le ha pasado a John Gilbert!

PIENSAN IGUAL! – Garbo y Chaney, las esfinges de Culver City, son misteriosos gemelos – Por Cal York para PHOTOPLAY MAGAZINE, 1930.

De todos los nombres del mundo que podrían ser metidos en un mismo saco o siquiera relacionados, los de Greta Garbo y Lon Chaney son seguramente los últimos. Y pese a todo, por extraño que parezca, comparten tantas semejanzas que resulta inevitable pensar en ello.

Para empezar, Garbo y Chaney ocupan una posición única dentro de la industria del cine. Ambos se han construido un nicho particular en el que poder ocultarse, y ambos son famosos por caracterizaciones únicas y distintivas como ninguna otra.

Garbo no responde al correo de los fans ni firma fotografías.
Chaney ni tan siquiera lee las cartas.

Ambos, Garbo y Chaney son tan misteriosos en Hollywood como en Michigan. No van a fiestas. Eluden los estrenos. Si se deciden a ver sus propios filmes, lo hacen deslizándose furtivamente en oscuros teatros para no ser reconocidos.

Garbo guarda su vida privada celosamente. Sí, sus padres fueron unos oscuros suecos de Suecia. Pero eso es todo lo que sabemos de su pasado. Los de Chaney eran sordomudos. Y, por lo que a Chaney respecta, es todo lo que necesitamos saber de él.

Cuando Garbo finaliza su día de trabajo y abandona al equipo nadie tiene la menor idea de por dónde andará diez minutos o diez horas después. Chaney se quita su maquillaje y, según los estudios, se esfuma en el aire hasta el siguiente día del rodaje.

Su aspecto es radicalmente distinto en la pantalla y fuera de ella, y puede afirmarse que cualquiera de los dos podría pasear arriba y abajo por Hollywood Boulevard, a mediodía, sin llamar la atención. Chaney viste siempre un modesto traje oscuro, gafas de montura de concha y una gorra ladeada, y podría pasar por un dependiente de cualquier tienda. Garbo se contonea con un coqueto sombrero de fieltro, el ala ligeramente inclinada, envuelta en un abrigo de corte masculino que la hace parecer una niñera que hubiese decidido tomar el fresco un rato.

Ambos viven de alquiler.
Ambos son ahorrativos, hacen economías y sólo se permiten lujos muy especiales, inalcanzables para la mayoría de las personas.
Ambos aborrecen la ostentación.
Ambos son brutalmente francos en su conversación y parcos en palabras.
Ambos dicen "no" con frecuencia y "sí" muy rara vez.
Ambos están más interesados en su trabajo que en cualquier otra cosa y son rigurosamente puntales, llegan los primeros al set y se van los primeros también.
Ambos eligen a sus amistades fuera del negocio del cine.
Ambos adoran el océano.
Ambos se mantienen totalmente al margen de los acontecimientos de Hollywood.
Ambos son objeto de una gran publicidad en las revistas, pero no tienen agente de prensa.
Ambos son fans de los discos de jazz y del nodo.
Ambos conducen el mismo tipo de coche.
Ambos son fotógrafos aficionados.
Ambos comen ensalada de espinacas crudas y anchoas.
Ambos adoran a los perros.
Ambos leen libros con pedigrí.

Chaney no puede ser considerado un tipo agraciado, ni con la mayor de las licencias. El perfil de Garbo ni de lejos se ajusta al standard de belleza. Pero los dos poseen una personalidad magnética que supera cualquier posible disparidad física.

Es sabido en los círculos de Hollywood que Garbo y Chaney son prácticamente las únicas estrellas que controlan todos los aspectos de cada película en la que toman parte. No importa la historia que sea, ni su director, ni lo destacable del reparto: en Hollywood a sus películas todo el mundo se refiere siempre con la expresión "un film de Garbo" o "un film de Chaney".

Aunque han trabajado para el mismo estudio durante un lustro, la M-G-M, Greta Garbo y Lon Chaney son prácticamente extraños y apenas se conocen. Sólo se sabe que cada uno ve las películas del otro, y que sobre ellas nunca han dicho una palabra negativa.

"Garbo es la Bernhardt de la pantalla", declaró recientemente Chaney. "En la más grande personalidad femenina que he visto en un cine o en un teatro".

De Chaney, Garbo ha dicho: "Su trabajo me intriga. Es un artista, un creador de ilusiones que estimula la imaginación. Creo que es un actor extraordinario".

Un ejecutivo del cine que conoce a ambos está de acuerdo en compararlos. "Se parecen mucho", reconoce. "Son directos e inflexibles en cada detalle del negocio. Ambos saben lo que quieren, y saben cómo conseguirlo podría añadir".

 

4 comentarios:

Wolfville dijo...

¡Un material de primera! Es devastador escuchar estas palabras de boca del señor Chaney poco antes de que nos dejara. Por cierto que un film con la Garbo hubiera sido oro puro.

Un saludo.

El Abuelito dijo...

¡¡Extraordinario, no podía empezar mejor su nueva sección...!!

SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT dijo...

No puedo ni imaginármelo Wolfville. Habría sido como el choque entre dos galaxias, una lluvia de fotones y quarks jamás vistos en el firmamento de Hollywood, qué se yo!

SUPPORT ANIMAL LIBERATION FRONT dijo...

Como siempre, se aprecia su opinión en lo que vale, Abuelito!

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